Carmen, profesora en Rumanía: "En España pensaba que me moriría si me operaban mis alumnos, pero ahora digo: ojalá sean ellos"
Lleva tres años dando clase en un bachillerato rumano y su veredicto es demoledor: la falta de disciplina y el "notable regalado" le han hecho valorar la exigencia educativa de España como nunca antes.

¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando recuerdas la época del instituto? Muchos seguramente piensen en anécdotas con amigos y profesores. Otros recordarán cuando se pasaron de listos e hicieron alguna que otra travesura, experimentando la sensación de adrenalina que genera la incertidumbre de ser o no descubierto.
El bachillerato es, por lo general, una gran etapa de la vida. Pero, ¿cómo lo viven los profesores? Carmen, una docente española de 29 años que lleva tres cursos impartiendo español en un instituto bilingüe de Rumanía ha compartido su experiencia en los micrófonos de Fortfast WTF, un canal de YouTube dirigido por el influencer José Climent.
El pobre nivel académico en Rumania
Carmen se sincera en dicha entrevista y habla sobre el bajo nivel académico que ha detectado en sus alumnos rumanos. "En Rumania el sistema numérico es de 0 a 10, pero los niños tienen muy interiorizados que si no hacen nada se van a llevar un 8, para ellos un 8 está bien", confiesa.
"El nivel de exigencia en Rumania es bajísimo, de hecho creo que habían quedado otra vez los últimos en el informe PISA, es otro mundo", añade la docente, enfatizando en la carencia de competitividad escolar que se vive en dicho país.
El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) es un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que evalúa cada tres años las competencias de estudiantes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias para comparar sistemas educativos.
A tal punto que gracias a su experiencia dictando clase en Rumania, actualmente Carmen valora mucho más el nivel académico español. "En España pensaba que me moriría si me operaban mis alumnos, pero ahora digo: ojalá sean ellos".
Lo anterior, en parte, el resultado de la falta de disciplina y rigurosidad que hay en los institutos rumanos. Carmen narra en la entrevista cómo los estudiantes comen en clase, salen y entran del aula con total libertad e incluso se duermen en sus pupitres. Conductas totalmente impensables en España.
