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Así lograron las mujeres polacas frenar la prohibición del aborto

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Miles de personas participan en una manifestación para protestar contra una propuesta de ley que pretendía prohibir el aborto. 3 de octubre de 2016, Varsovia (Polonia).


LEÓPOLIS (Ucrania) — La semana pasada, el Gobierno polaco (encabezado por el partido Ley y Justicia, o PiS, por sus siglas en polaco) rechazó una propuesta de ley sobre la prohibición del aborto, pero no antes de que los polacos —que se pusieron de luto para simbolizar el duelo de la posible pérdida de sus derechos reproductivos— recorrieran las calles de todo el país a modo de protesta contra este auge de la derecha. Las pacíficas protestas culminaron en una huelga a nivel nacional en la que participaron miles de mujeres de aproximadamente 60 ciudades polacas.

Aunque las protestas consiguieron que se descartara la propuesta de ley que prohibía el aborto, la división política que existe en Polonia entre la derecha tradicional y los partidos de centro sigue siendo pronunciada.

Gocha Adamczyk, miembra del partido de izquierda Razem, fue la que comenzó el movimiento online y a la que se le atribuye el mérito de congregar a los manifestantes. En sus propias palabras, su motivación estaba clara desde el principio: quería dar a las mujeres de ciudades polacas más pequeñas la posibilidad de expresar su preocupación por la dirección que estaba tomando el país.

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Estas mujeres protestan por una propuesta de ley que pretendía prohibir el aborto en Polonia. 3 de octubre de 2016, Gdansk (Polonia).


"El estilo de esta protesta era tan simple y accesible que nuestro mensaje llegó más lejos", explica Adamczyk al WorldPost.

La manifestación resultante del movimiento online se organizó a través de un evento de Facebook y no tardó en hacerse viral. Más de 100.000 personas confirmaron su asistencia y otras 90.000 indicaron estar interesadas. Además, se crearon páginas de Facebook individuales por ciudades. Las cifras sorprendieron a los polacos a pesar de que este año ya habían presenciado varias protestas contra las medidas del Gobierno. Durante la semana previa a la gran manifestación, las mujeres polacas se sirvieron de las redes sociales y del hashtag #CzarnyProtest (que significa algo así como "protesta negra") para expresarse.

Pero este evento masivo, que llamó la atención a lo largo y ancho del mundo por su dimensión, no ha sido el primero con el que los polacos han intentado llamar la atención de su Gobierno este año.

De hecho, este año ya se han dado situaciones parecidas en al menos tres ocasiones en las que se ha protestado por diversos motivos: desde la participación de la Unión Europea en la política polaca hasta el estilo de gobierno del partido dirigente (que algunos tachan de antidemocrático). Es parte de una tendencia más grande que afecta a toda Europa en la que los liberales sienten que los valores por los que han luchado durante décadas están siendo minados muy rápidamente.

Los polacos no consentirían que la pesadilla del gobierno autoritario se hiciera realidad.

Peter Foster de The Telegraph señala dos lugares clave para este repunte de la derecha "desde Atenas a Ámsterdam y en muchos puntos entre medias". Según él, "la combinación tóxica del periodo de estancamiento económico más prolongado hasta la fecha y la peor crisis de refugiados desde el final de la Segunda Guerra Mundial" está llevando a los europeos a darle la espalda al liberalismo. Y no es el único que piensa así. Una investigación reciente del New York Times indica que en Europa los partidos de derecha, incluidos los más extremos, están ganando peso electoral, un fenómeno que algunos analistas aplican también a la polarización de la política en Estados Unidos (y a la aparición de Donald Trump).

Como en otros países de Europa, la frustración lleva creciendo en Polonia desde que el partido de derecha Ley y Justicia ganara las elecciones en 2015. En el mes de mayo de este mismo año, miles de polacos inundaron las calles para expresar su frustración con respecto a la forma que ha tenido el partido dirigente de gobernar el país desde que salió elegido; y algunos polacos reconocían que el miedo al autoritarismo era el motivo de su protesta.

De hecho, Grzegorz Schetyna, el líder del anterior partido gobernante -Plataforma Cívica- y el anterior ministro polaco de Asuntos Exteriores, les dijo a los manifestantes que se congregaron en mayo que "los polacos no consentirían que la pesadilla del gobierno autoritario se hiciera realidad".

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Los detractores del gobierno de Ley y Justicia intentan cambiar la ley constitucional. 3 de mayo de 2016, Gdansk (Polonia).


Tanto los polacos como la Unión Europea han dejado patente su frustración mediante las declaraciones que han hecho sobre los cambios constitucionales del partido Ley y Justicia, ya que creen que han llegado hasta el punto de desautorizar directamente a la democracia del país; además, la Comisión Europea ha lanzado una investigación (la primera de este tipo en la historia de la UE) para revisar los últimos cambios constitucionales.

Las leyes sometidas a investigación incluyen las relacionadas con la libertad de prensa, al igual que muchas otras que la comisión considera como un poder gubernamental consolidado favorable al partido dirigente. Los polacos de izquierdas tienen miedo de que, a no ser que se opongan ahora, su país continúe acercándose a la derecha a medida que el partido dirigente de derecha continúa haciéndose con el monopolio político, como pasa en Hungría, donde el periódico de izquierda más grande del país acaba de cerrar.

Este mismo año, tres expresidentes de Polonia publicaron una carta abierta en la que condenaban al Gobierno que ha ganado las últimas elecciones por lo que ellos concebían como una "usurpación del poder" sobre las normas y los organismos existentes. Aunque su fe en los partidos establecidos pueda haber disminuido, los polacos están utilizando la democracia directa para luchar por sus derechos. Se llevan celebrando manifestaciones de manera prácticamente continuada desde diciembre de 2015, poco después de que el partido Ley y Justicia llegara al poder.

Es una propuesta draconiana, no estamos sobreestimando la amenaza.

Y la frustración ha alcanzado el punto de ebullición con la polémica propuesta de ley que pretendía prohibir el aborto por completo. Aunque el país ya tiene una de las legislaciones más estrictas con respecto al aborto, hay quienes creen que no es lo suficientemente restrictiva. La legislación actual solo permite abortar en caso de que la mujer haya sido sometida a violación o a incesto, de que haya posibilidad de que muera la madre o de que el feto muestre daños graves.

Muchos de los medios que han cubierto las manifestaciones —incluida esta última relacionada con el aborto— ponen de manifiesto la creciente frustración entre los ciudadanos liberales de Polonia, pero sigue habiendo una importante contingencia en el país —tradicionalmente religioso— que cree que la ley y el partido que está actualmente en el poder son una representación precisa de sus valores, o que son incluso demasiado liberales. Ahí es donde entra en juego la propuesta de ley.

La propuesta de ley para prohibir el aborto comenzó como una iniciativa ciudadana redactada por Ordo Iuris, una organización conservadora que reunió las 100.000 firmas necesarias para que se leyera la propuesta en el parlamento. Sin embargo, en 2011 el partido Plataforma Cívica rechazó una propuesta similar en su primera lectura.

Karina Walinowicz, que es analista jurídica de Ordo Iuris, es una de las personas que piensa que la ley debería ser aún más estricta.

"No pensamos que la ley actual sea restrictiva", afirma Wailnowicz a The WorldPost. "En realidad pensamos que es restrictiva contra los niños y creemos que debería ser liberalizada para permitir la protección completa del niño. Ahora mismo, el feto no está protegido por ley y no tiene los mismos derechos que los demás".



Su organización se compone de abogados e investigadores que trabajan para cambiar las leyes polacas con el fin de que se ajusten más a los valores católicos. Se trata del país más católico de Europa, ya que al menos el 87% de sus habitantes se identifica con la religión. Ahora, con la victoria del partido Ley y Justicia, un partido de derecha que ha sido criticado por su estrecha relación con la Iglesia católica, la división entre Iglesia y Estado parece estar cada vez más difusa.

En una entrevista con el WorldPost, la directora de Amnistía Internacional Polonia rechazó la propuesta de Ordo Iuris y la describió como una amenaza para la sociedad polaca.

"Es una propuesta draconiana, no estamos sobreestimando la amenaza", aclaraba Draginja Nadazdin, directora de Amnistía Internacional Polonia. "Los médicos podrían llegar a recibir penalizaciones simplemente por asesorar. Es una presión horrible para ellos. Y las mujeres que abortaran podrían ser penalizadas con años de cárcel".

Penalizar a las mujeres por abortar es una medida extremadamente impopular, concuerda Kinga Stanczuk, representante del ministerio de Asuntos Exteriores del partido Razem.

"Incluso la Conferencia Episcopal, un órgano central de la Iglesia católica de Polonia, lo desaconsejó y, aun así, pasó el primer nivel del proceso legislativo polaco", explica.

Para muchos polacos, el paso hacia la propuesta de prohibir el aborto es otra manera más que tiene este fuerza injusta de manifestarse en el país.

Además de la división política, antes de descartar la propuesta de ley, se realizaron encuestas por todo el país que obtuvieron resultados contradictorios acerca de si los polacos querían prohibir el aborto. El Wall Street Journal publicó un artículo en el que afirmaba que un 58% de los polacos estaban a favor y, según el Financial Times, la mayoría estaba en contra.

Sin embargo, no parece que estas preferencias estén bien representadas teniendo en cuenta la manera de la que se ha abordado esta ley. Como hemos comprobado, la propuesta de la prohibición total del aborto pasó la primera fase de veto, pero el partido gobernante la rechazó poco después de las manifestaciones y de la huelga. Pero, al mismo tiempo, se desestimó inmediatamente una propuesta para suavizar la estricta ley vigente sobre el aborto, un desequilibrio que sigue frustrando a algunos polacos.

"Esta iniciativa ciudadana de crear un proyecto de ley que liberalizase las regulaciones actuales sobre el aborto, que consiguió reunir miles de firmas, fue rechazada sin miramientos durante la misma sesión parlamentaria", comenta enfadada Joanna Bronowicka, integrante del partido de izquierda Razem.

En la ley que Ordo Iuris propuso sólo había una posibilidad de abortar. Lo que significa que incluso aunque violaran a una adolescente o el feto no tuviera oportunidades de sobrevivir, se vería obligada a dar a luz. Según esta propuesta de ley, una mujer podría recurrir al aborto únicamente si corriera peligro directo de muerte. Sin embargo, la cuestión de quién decide lo que significa "peligro de muerte" y de qué significa el concepto en sí son motivo de discordia.

Sigue lloviendo y la gente sigue llegando. Nos han pedido que no vayamos hacia la plaza.


Los médicos polacos tenían miedo de que la propuesta les obligara a dar pruebas de que las decisiones que tomaran para que una mujer abortase fueran apropiadas. Eso significa que los médicos pueden dejar que una mujer muera para no ir a la cárcel, tal y como explica el doctor Romuald Dębski, especialista en obstetricia y ginecología, a la prensa polaca en una entrevista reciente.

La doctora Kaja Filaczynska, una joven que vive en Polonia, está de acuerdo con Dębski y revela al WorldPost que sus colegas de profesión y ella no solo se enfadaron por la propuesta, sino que también sintieron miedo. Aunque se haya rechazado y es poco probable que se vuelva a presentar, la derecha presiona para que se prohíba el aborto en Polonia, y tanto el proyecto de ley como el sentimiento general presentan problemas a la sociedad polaca.

Por eso, para muchos polacos, el paso hacia la reciente propuesta de prohibir el aborto es otra manera más que tiene esta fuerza injusta de manifestarse en el país. Y no están dispuestos a quedarse de brazos cruzados.

Andrew Peter Eddles, que participó en la manifestación de la semana pasada, se sorprendió al ver el grado de participación y afirma que la gente estaba enfadada, pero, aun así, se comportó de forma calmada.

"Nos preguntábamos cuántas personas acudirían, nadie podía creérselo cuando vimos el nivel de participación", comenta. "Estaba lloviendo y hacía viento, pero la gente sonreía a pesar de la lluvia y demostraba su determinación. Al terminar, nos fuimos a una cafetería y todo el mundo iba de negro, había una unión, todo el mundo intercambiaba opiniones con desconocidos sobre cómo les afectaba la medida a ellos".

Las mujeres polacas tienen fuerza y no son tan sumisas como creía el Gobierno

Olga Olszewska, una manifestante de 18 años de Varsovia, opina que la experiencia fue estimulante.

"Fue muy motivante", explica. "Había miles de personas vestidas de negro, cantando, gritando. No sé cómo describirlo, la verdad. Supongo que las mujeres de aquí tienen fuerza y no son tan sumisas como creía el Gobierno".

Los hechos de la semana pasada no fueron más que otro ejemplo de que los exasperados polacos cogen al toro por los cuernos, pero no todos son tan optimistas con respecto al futuro de Polonia, ni siquiera si se tiene en cuenta la victoria que supone que se rechazara la propuesta.

Tal y como explicaron algunas mujeres de Varsovia (que quieren permanecer en el anonimato para evitar posibles represalias) al WorldPost, tienen la sensación de estar viendo cómo su país vuelve a una época más oscura. También sienten que sus líderes les han traicionado y han recurrido a las únicas formas de democracia que tienen al alcance: las manifestaciones y las protestas.

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Este artículo fue publicado originalmente en 'The WorldPost' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés y Lara Eleno.

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