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Así fue el caso Vallecas, el aterrador suceso paranormal que inspiró 'Verónica'

La película se basa vagamente en lo ocurrido en 1992 en una casa de Madrid.

13/09/2017 12:52 CEST | Actualizado 05/10/2017 14:03 CEST

El terror es de los pocos géneros que se exploran bien en el cine español, y además sale rentable. Uno de los responsables de REC, la franquicia de terror española más popular, es el que dirige Verónica, el último éxito de taquilla del miedo patrio.

La cinta de Paco Plaza arrasa en parte por el morbo que suscita inspirarse "en hechos reales", el caso Vallecas, uno de los sucesos paranormales más intrigantes de España por un detalle con el que pocos cuentan: un informe policial que lo apoya.

¿Cuánto de verdad hay en el taquillazo de Plaza? Poco. Las únicas similitudes son que un grupo de chicas juega a la ouija en los años 90, que durante la sesión sucede algo (ese "algo" es muy diferente también) y que una de ellas, residente en un barrio obrero, comienza a sufrir ataques y a tener visiones.

Así fue el caso real en el que se basa muy vagamente la película.

  • El caso Vallecas comenzó en 1991 cuando Estefanía Gutiérrez Lázaro, una chica de 18 años interesada en lo sobrenatural, jugó a la ouija con unas amigas en el baño del Colegio Aragón. El nombre se ha cambiado por Verónica, el que según otro juego paranormal se pronuncia ante un espejo para atraer a un espíritu.
  • Estefanía y sus amigas trataban de contactar con el novio de una de ellas, fallecido recientemente en un accidente de moto. En la película, una de las participantes olvida la foto de su novio fallecido en un siniestro y no puede invocarlo. En su lugar, la protagonista trata de contactar con su padre muerto.
  • La sesión de ouija fue interrumpida por una profesora y en el jaleo se rompió el tablero que utilizaban las participantes, como sucede en la cinta cuando un eclipse durante la sesión provoca un colapso a la protagonista, terminando la invocación sin despedirse. Según otra versión de los hechos, la maestra rompió el vaso que utilizaban y se liberó un humo negro que Estefanía aspiró.

  • La familia de Estefanía, los Gutiérrez Lázaro, estaba formada por el padre (vivo), Máximo Gutiérrez, la madre, Concepción Lázaro, y seis hijos, de los que Estefanía era la tercera por orden de nacimiento, en vez de la mayor de cuatro, como en la cinta. Vivían en la calle Luis Marín número 8 del barrio madrileño de Vallecas. En la película se trata de una vivienda similar pero situada en otra calle.
  • En las semanas posteriores a la sesión de ouija, Estefanía comenzó a sufrir ataques, convulsiones y visiones. Sus padres la llevaron a varios hospitales pero nadie fue capaz de discernir qué le ocurría.
  • Estefanía aseguraba tener visiones nocturnas de un grupo de hombres alrededor de su cama, sin rasgos faciales, pidiéndole que fuera con ellos. Su madre atribuyó todo a su padre, el abuelo de la joven, fallecido hacía poco y que sentía una manía particular por su nieta y había prometido crearles problemas.

  • El último día de su vida se abalanzó violentamente contra una de sus hermanas y cayó sin sentido, echando espuma por la boca, lo que ha llevado a algunos a aventurar que quizá sufriera de un tipo raro de epilepsia. Nunca había tenido un ataque tan violento, según la familia.
  • En agosto de 1991, al volver a casa después de salir con su novio sufrió un ataque e ingresó en el Hospital Gregorio Marañón en coma. Nunca volvió a despertar. La causa de la muerte se atribuyó a "asfixia pulmonar", aunque sus médicos creyeron que resultaba "súbita y sospechosa".
  • Al año siguiente, en 1992, la familia erigió en la casa un altar a Estefanía. Todos empezaron a experimentar sucesos extraños, entre ellos, la combustión espontánea de una fotografía de la fallecida, un hecho que ocurre en el filme en un momento diferente, y la visita nocturna de una figura alta y negra.

  • La madrugada del 27 de noviembre, el padre llamó a la Policía y la recibió en la calle, a pesar de tratarse de una noche fría. El inspector jefe José Pedro Negri y tres agentes entraron en la casa, donde experimentaron sucesos inexplicables que después describirían como "una situación de misterio y rareza". Tuvieron que salir antes de completar el registro y Negri se dio de baja poco después en el Cuerpo.
  • Entre los sucesos que menciona el informe policial hay muebles que se abrían solos, paredes desgarradas, estruendos sin justificación en la terraza, un Cristo separado de su cruz y una mancha marrón en una mesa, identificada como "babas". Negri asegura que sintió un frío inexplicable al entrar en el baño.
  • Los sucesos paranormales fueron remitiendo, algunos creen que tras la exhumación del cadáver en octubre de 1996. La familia vendió la casa y los nuevos inquilinos jamás han presenciado nada.
  • El equipo de Cuarto Milenio dedicó al caso un especial y fue a grabar a la nueva casa de los Gutiérrez Lázaro. Asegura que, durante la grabación de una entrevista a los padres de Estefanía, se colaron voces en el audio que murmuraban: "No puedo", "Déjala, está tarada" y "Ojo, no hemos comenzado".

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