Felipe González

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Suena bien la música. Veremos la letra

Publicado: 04/07/2012 09:55

El Consejo Europeo de la semana pasada fue, ¡por fin!, normal teniendo en cuenta las circunstancias por las que atraviesa el Euro y la situación de España y de Italia. Claro que la normalidad estaba trufada del dramatismo de las discusiones entre los jefes de Estado y de Gobierno a altas horas de la madrugada.

He vivido muchas reuniones del Consejo con esas características. Por eso lo veo normal y aún más en esta situación de extrema gravedad y urgencia.

El gran paso civilizatorio de Europa fue la sustitución del enfrentamiento bélico para dirimir las diferencias, por el enfrentamiento verbal en torno a una mesa de debate. La idea fuerza era cambiar la patología de la guerra por la ética de la paz. Para ello había que poner en común los intereses que compartimos en un mismo espacio público: la UE.

Así que los acuerdos políticos adoptados contienen una música que suena bien:

  • Recapitalización directa de los bancos que lo necesiten, rompiendo el vínculo fatal con la deuda soberana;
  • Posibilidad de que los fondos de rescate europeos compren deuda soberana en el mercado secundario de los países más necesitados;
  • Los créditos institucionales no tendrán prelación sobre los de los acreedores particulares;
  • Pacto de Crecimiento, con un fondo interesante como iniciativa, pero escaso en recursos y, sobre todo en dinero fresco.

Esta es la música de lo inmediato que suena bien, pero cuya letra aún no conocemos. Ya vemos como Holanda y Finlandia empiezan a enturbiar el ambiente para hacer difícil la puesta en marcha del mecanismo de compra de deuda soberana que limitaría la asfixiante prima de riesgo a que se ven obligados nuestros países.

Más allá de estos compromisos ha habido un avance en una hoja de ruta para la integración del proyecto europeo que puede y debe llevarnos a la Unión Política. El camino comporta una Unión Bancaria, pero también Unión Económica, Presupuestaria y Fiscal. Este desafío estaba y está implícito en la apuesta por el Euro, como lo estaba ya en el Tratado de Unión Económica y Monetaria que se firmó hace dos décadas. Sería la recuperación de la coherencia en la construcción europea y -esto sí- la única vía para salvar la moneda única.

Podríamos esperar que el Banco Central Europeo, mañana, complemente esas decisiones políticas que Dragui reclamaba, bajando los tipos (¿hasta 0?) e inyectando liquidez abundante al sistema.

Se ha dado un paso adelante, pero nada garantiza que no se den -otra vez- dos hacia atrás. La letra que haga inteligible esa música nos lo dirá.

 
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