Ni Cameron ni Mas son, a mi juicio, hombres de Estado. En lugar de hacer un ejercicio pedagógico y responsable, se sitúan al frente de movimientos y tendencias populares que, no por mayoritarias, tienen por qué ser las mas convenientes para sus países. La hoja de ruta que han presentado no es nada realista y es además poco honesta
De nuevo Europa divide a la derecha inglesa. Ya pasó con Thatcher, que, con todo su carisma y poder, tuvo que dimitir de la dirección del partido en 1990 a causa de su antieuropeísmo recalcitrante. Ahora es lo mismo pero al revés. Cameron está atrapado por el chantaje permanente de su particular Tea Party y ha trasladado ese chantaje a Bruselas.