Roy y Anneke, pareja que lleva 25 años cuidando a niños de acogida: "Todos lo hacemos juntos; tú formas parte de ello"
"Cuando un niño se adapta a ti, sí, es maravilloso", expresa Roy.

En España, casi 52.000 niños, niñas y adolescentes crecen en acogimiento. Son datos que se desprenden del Boletín de datos estadísticos de medidas de protección a la infancia y la adolescencia, con información de 2023, al que hace alusión Aldeas Infantiles SOS. Entre los tipos, el familiar, con un 51%, sigue siendo más frecuente que el residencial, un 49%.
Roy y Anneke, una pareja holandesa, es una más de las que lleva esta iniciativa solidaria con pequeños en situación de vulnerabilidad en todo el mundo. Son abundantes años, 25 concretamente, los que llevan acogiendo a niños y niñas en su casa, a veces de forma temporal y otras veces casi de por vida.
"Si alguien hubiera dicho que ahora tendría once me hubiera reído", expresa Roy con tono jocoso, para después explicar cómo a lo largo de los años su mesa se fue llenando tras acogerse a un programa de acogida a largo plazo. "El mayor ya tiene 31 años y vive solo con su novia", afirma, tal y como recoge el medio holandés Rinjmond.
Querer a todos por igual
A pesar de que la pareja tiene una hija biológica, el amor hacia todos ellos es igual: "No me lo esperaba. Pensé: 'No puede ser lo mismo, ¿verdad?'. Pero es maravilloso que la realidad me haya alcanzado", expresa, mientras mira las fotos de todos sus hijos colgadas en la pared: "Ofreces seguridad, estabilidad, amor. Y cuando un niño se adapta a ti, sí, es maravilloso", puntualiza.
En 2014, los amigos Sarine y Marco compraron la casa donde Roy y Anneke viven desde entonces y llevaron a cabo la fundación Pipa. Durante estos años de trayectoria, han pasado por diferentes escenarios, con niños cuyos padres tenían problemas de adicciones o estaban detenidos, pero siempre recibieron ayuda de su pueblo: "Mucha gente quiere ayudar, y simplemente tienen buen corazón. Las iglesias y las escuelas a veces han tomado medidas para apoyarnos", matiza.
A pesar de que muchos de los niños que acogen son para estancias cortas, transmiten cariño a esa persona desde el primer minuto que pone pie en su cálido hogar: "Todo lo hacemos juntos; tú formas parte de ello", les dicen.
Dificultades por el camino
No obstante, el acogimiento no siempre ha sido un camino de rosas. La pareja se ha enfrentado a situaciones complicadas, como la vez en que una joven hija adoptiva tuvo que regresar con su madre biológica después de dos años de estancia con él y su pareja o, en otra ocasión, tuvieron que decir adiós tres veces a una misma pequeña. No obstante, no dudan ni un segundo en que repetirían la experiencia: "La felicidad prevalece", sostiene.
Ahora se enfrentan al desafío de buscar casa en el plazo de un año después de que la fundación Pipa echase el cierre. "Es difícil para todos los que buscan un hogar, incluidos nosotros. Ya somos nueve", subraya, pero la ilusión y la unión prevalecen por encima de todo: "En Navidad, pudimos reunirnos alrededor de la mesa con todos los niños y sus parejas", concluye.