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Delito de humanidad

11/01/2013 08:27 CET | Actualizado 12/03/2013 10:12 CET

¿Se imagina usted en un país extranjero, al que haya tenido que viajar, por placer, por inquietud o por necesidad y que en ese lugar, en el que no tiene amigos en los que apoyarse, tenga que sobrevivir? Las respuestas pueden resultar sencillas, quizás porque el lector es viajero o ha sido emigrante y haya tenido que buscarse la vida en situaciones límites. Pero añadamos más circunstancias. El viaje ha sido por un tiempo largo; no se puede volver al país de origen porque está en conflicto bélico o porque en él no se puede sobrevivir: ni hay trabajo, ni sanidad... sólo pobreza.

Y en la calle de ese país, cuando buscas a alguien que te ayude o te acoja en su casa, o en una institución benéfica, aunque sea temporalmente hasta que puedas regularizar tu situación administrativa y encontrar un empleo, aunque no sea legal para ganar unas monedas, no lo encuentras. Nadie parece escuchar tu necesidad. A los días, hablando con personas que se encuentran en tu misma situación de extrema precariedad comprendes lo que está ocurriendo: los últimos que ayudaron altruistamente a extranjeros en situación irregular están siendo juzgados y se enfrentan a una pena de cárcel. No puede ser, te dirías... si es para ayudarme, ¿dónde está el delito?, ¿qué daño hace mi benefactor?

A los pocos días, caes en la cuenta que tampoco nadie te quiere alquilar una habitación... y en el supermercado, con las monedas que has "mendigado", tampoco te dejan entrar a comprar comida. "¿Cómo es posible?" preguntarás y alguien te contestará: aquí, en este país, quien ayude a una persona extranjera, en situación irregular, sea gratis, o sea cobrando el servicio, será detenido, juzgado y condenado. "Imposible que haya un país en el mundo que haga esto" pensarás.

Desde el rincón del parque en el que hayas tenido que montar tu "casa" quizás pienses que no es posible lo que estás viviendo, que es un mal sueño. Que las personas no pueden llegar hasta este nivel de deshumanización. ¿Cómo un país va a dejar en la más absoluta indigencia a personas extranjeras, aunque no tengan regularizada su situación administrativa?... sin sanidad... bueno, ¡pero ¿sin comer?! ...; y sin nadie que te mire ni te escuche, porque quien lo haga será sospechoso de cometer un delito. ¿No es terrible? ... y lo más grave: el método que utilizarán para conseguir este objetivo: usar a los policías, jueces y fiscales para conseguirlo. Y en este país, te sentirás solo; y triste de pertenecer a la raza humana.

¿Cómo se llama este país?, ¿dónde puede estar ocurriendo esto? La respuesta está muy cerca de ti... justo en el Anteproyecto de Código Penal que el Gobierno de Rajoy, a instancias de su ministro Ruiz Gallardón, ha aprobado: en el artículo 318 bis. Ese país es España: es delito ayudar a un extranjero a transitar por España aunque "el objetivo perseguido sea únicamente prestar ayuda humanitaria". Se podrían imponer hasta 2 años de prisión.

Los comportamientos humanitarios con "los otros" no pueden ser castigados con el sistema penal. Sin solidaridad ni apoyo mutuo, ¿hacia dónde o hacia qué se encaminará esta sociedad?; unos serán castigados por atender, ayudar, dar de comer, o vender comida o alquilar una habitación, y otros serán denunciados por omitir el deber de socorro de personas que se encuentren en peligro manifiesto y grave tal y como reza en el artículo 195 del Código Penal que está destinado a proteger la solidaridad entre los ciudadanos... ¿en qué lado de la denuncia te colocas?... El Gobierno ya ha elegido.

La plataforma Salvemos la hospitalidad (change.org/salvemoslahospitalidad) ha comenzado una campaña pública para impedir que esta vulneración de derechos humanos pueda llegar a la redacción definitiva del Código penal.