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01/05/2014 11:51 CEST | Actualizado 01/05/2014 21:10 CEST

Por qué el arte contemporáneo es inimaginable sin Frida Kahlo

Si piensa en una artista haya supuesto un formidable antes y después, posiblemente Frida Kahlo sea la primera en venirle a la mente. La audaz surrealista ha ido creciendo con el tiempo hasta convertirse en un mito, con su tremenda historia personal ensombreciendo su trabajo artístico, aunque sea difícil separar ambos.

Nacida en 1907, Kahlo contrajo polio de niña, enfermedad que afectó gravemente a una de sus piernas. A los 18 años, sufrió un grave accidente de tranvía en el que se rompió la pelvis y la espalda, y a consecuencia del cual su vida se convirtió en un bucle de dolor físico, operaciones y calmantes adictivos. De esa mala salud vino su infertilidad y un aborto. Kahlo murió en 1954, apenas un año después de su única exposición en solitario. Pero a pesar de tanto dolor, o quizá precisamente a causa de él, Kahlo creó una serie de retratos desgarradores, en los que mezcla sus verdades más íntimas con sus fantasías más exuberantes, realizados con idéntica intensidad.

Frida Kahlo, La venadita (little deer), 1946. Private collection, Chicago. © 2013 Banco de México Diego Rivera Frida Kahlo Museums Trust, Mexico, D.F. / Artists Rights Society (ARS), New York.

En el universo pictórico de Kahlo, lo doméstico está a apenas un milímetro de lo salvaje, y es fácil estar en ambos mundos a la vez. La identidad de género -la identidad en general - fluye siempre, pero es fácil mutarla con sólo una pincelada, una postura o un cambio de ropa. Ahí está Frida como una novia asustada, Frida como una cierva herida, Frida como una masa de intrincadas raíces, Frida de bebé, Frida como una reina. Escribió sus miedos y fantasías en su propia carne, rasgando la piel para que el espectador pueda contemplarla y sentirla. A caballo entre una confesión susurrada y el subconsciente colectivo, las pinturas de Kahlo no sólo cuentan historias: también abren heridas.

60 años después, el arte contemporáneo se ha transformado radicalmente tanto en el estilo como en las formas. ¿Cómo sería este mundo sin Frida Kahlo? Es imposible saberlo. Pero también es imposible no pensar en el impacto de Kahlo cuando contemplamos los espíritus artísticos más rebeldes de hoy, cómo experimentan con los límites de la sexualidad, la raza, las políticas, el gusto, el arte y la vida. En los autorretratos de artistas como Cindy Sherman y Ana Mendieta, entre la violencia y la sensualidad, mientras la persona se desangra en su entorno, y viceversa. En los trabajos de Catharine Opie, Thomas Houseago y Lorna Simpson, donde el cuerpo se trunca tan brutalmente. En la narrativa ominosa de "Turbulent", de Shirin Neshat, donde las políticas de género se mezclan con los presentimientos.

Una nueva exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago rinde homenaje al impacto de Frida Kahlo en el mundo artístico, y explora los artistas y trabajos deudores de Kahlo. Bajo el título “Unbound: Contemporary Art After Frida Kahlo”, la exposición muestra obras de grandes artistas como Sanford Biggers, Louise Bourgeois, Beatriz Milhazes, Donald Moffett, Wangechi Mutu, Shirin Gabriel Orozco, Angel Otero and muchos más, incluida, por supuesto, la propia Kahlo. Y deja en el aire si estos artistas están directamente inspirados, influidos subsconscientemente o liberados casualmente por Kahlo; o si, sencillamente, son sus sucesores, aunque sospechamos que la respuesta está en algún punto de las líneas que se cruzan entre todos ellos.

Echen un vistazo a la exposición del MAC que se inaugura el 3 de mayo. Nos gustaría saber si creen ver algo de la sangre de Frida en las venas de las estrellas del arte actual.

"Unbound: Contemporary Art After Frida Kahlo" en MCA Chicago desde el 3 de mayo hasta el 5 de octubre de 2014.