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09/06/2013 10:59 CEST | Actualizado 08/08/2013 11:12 CEST

Reductos

Todavía quedan algunos: Gomaespuma es uno de ellos. Detrás de la risa, o delante de ella , hay una zona a la que te llevan Guillermo y Juan Luis que te protege. No sólo cuando son graciosos. O cuando ellos creen que no lo son.

Todavía quedan algunos.

Gomaespuma son uno de ellos.

Fui anoche con mi amiga Eva al estreno de su espectáculo en el Calderón (no en el estadio, al teatro), y tuve la sensación de visitar un lugar de los que ya no quedan muchos.

Detrás de la risa, o delante de ella, hay una zona a la que te llevan Guillermo y Juan Luis que te protege.

No sólo cuando son graciosos. O cuando ellos creen que no lo son. Incluso en los momentos (pocos) cuando objetivamente no lo son.

Hasta cuando hablan en serio.

Entrañables, íntegros, buena gente, ingenuos a veces.

Forman parte de un espacio que pareciera que se va haciendo difícil encontrar.

Quizás sea para madrileños de mi generación y colindantes, pero sus voces y sus maneras las hemos disfrutado tantas mañanas, dentro del coche, comprobando (como dijo Juan Luis) en los semáforos que cuando alguien se reía al mismo tiempo que nosotros también estaban oyéndolos y pertenecían al mismo club.

El jueves viéndolos, y chequeando la risa cómplice de Eva a mi lado, oyendo la de Javier detrás, viendo la de Andreu y Silvia delante o la de Santi al costado; sentí esa calidez como de volver a casa.

A un sitio de protección de la tormenta que está cayendo.

A un reducto a salvo de cretinos.