Terapias dirigidas y biomarcadores para mejorar el pronóstico del cáncer de pulmón
Aunque los pacientes tienen escasa información sobre lo que son y para qué sirven los biomarcadores, descubrir el papel que pueden desempeñar en su diagnóstico y tratamiento abre una ventana al optimismo.

El cáncer de pulmón es la primera causa de mortalidad por cáncer a nivel mundial, según la OMS. Y en España, la realidad no difiere mucho del panorama general: es el tercer cáncer más frecuente y solo en 2025, según el informe Las cifras del cáncer 2025 elaborado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), se estima que en España se diagnosticaron casi 34.500 nuevos casos de cáncer.
El principal factor de riesgo es el tabaquismo, seguido de los humos ajenos, la exposición al radón o al amianto, la radioterapia y la genética. El cáncer de pulmón más común es el cáncer de pulmón no microcítico (CPNM), también llamado de células no pequeñas, que representa aproximadamente el 80-85% de los casos. De todos ellos, aproximadamente un 3-4% pueden presentar la alteración de omisión del exón 14 del gen MET, lo que la comunidad médica denomina mutación METex14.
La mutación METex14 suele identificarse en pacientes de edad avanzada con adenocarcinoma o, en menor medida, con variantes sarcomatoide y de célula escamosa, y no tiene una especial relación con la exposición al tabaco. Según la doctora María Sereno Moyano, oncóloga del Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid, se trata de una enfermedad con un comportamiento agresivo y de mal pronóstico.
Ahora bien, "gracias a la investigación clínica y traslacional, actualmente disponemos de terapias dirigidas aprobadas frente a esta alteración, capaces de mejorar el pronóstico de estos pacientes de forma muy significativa, con un perfil de toxicidad muy favorable respecto a la quimioterapia y con efectos secundarios predecibles y manejables”, asegura la oncóloga.
Detectar esta alteración para un diagnóstico preciso y un diseño de una terapia dirigida y, por tanto, más efectiva, requiere la aplicación de tests validados que incluyen muchos biomarcadores. Pero, ¿y qué es un biomarcador? “Es un dato que nos permite conocer más estrechamente cómo es un tumor. Nos ayuda a predecir a qué tratamiento puede ser sensible un paciente, y nos da información genética y molecular sobre el tumor”, explica Ana Belén Enguita, especialista en anatomía patológica del Hospital 12 de Octubre de Madrid.
Nombres y apellidos en el cáncer de pulmón
Los biomarcadores son genes, proteínas u otras sustancias que, ante un diagnóstico oncológico, se analizan para revelar detalles importantes sobre el cáncer que tiene una persona.
Cuando se analizan células cancerosas, estos marcadores, que pueden encontrarse en la sangre, la orina, la materia fecal, los tumores o en otros tejidos o fluidos del cuerpo, crecen en número. Gracias a esta información, se puede saber, en numerosas ocasiones, el grado de malignidad del cáncer, si existen la posibilidad de aplicar una terapia dirigida o cómo respondería el tumor al tratamiento.
“El biomarcador proporciona una información personalizada y consigue que no todos los cánceres de pulmón sean iguales, sino que podamos subclasificar en distintos tipos lo que antes nos parecía igual. A pesar de todos los tumores distintos que hay, seremos capaces de tratarlos mejor porque el tratamiento está basado en un diagnóstico completo, histológico y molecular”, apunta la patóloga.
Coincide la doctora Sereno en que “la identificación de biomarcadores en oncología ha supuesto un gran avance en la evolución de los pacientes con cáncer de pulmón. La búsqueda de estos marcadores, junto al diagnóstico patológico, permite un diagnóstico más específico y, por tanto, un tratamiento más personalizado, lo que impacta en una mejor evolución de la enfermedad, en términos de eficacia y calidad de vida”.
"Muchos pacientes y familiares han oído hablar de la quimioterapia, de la radioterapia y de la inmunoterapia. Esta última, probablemente debido a la amplia difusión que esta terapia ha tenido en los medios. No obstante, pese a que la administración de terapias dirigidas en base a la expresión de biomarcadores es anterior a la irrupción en la práctica asistencial de la inmunoterapia, su impacto en el conocimiento general ha sido mucho menor”, apunta la doctora.

Para hacer frente al gran desconocimiento que existe, Merck, compañía de ciencia y tecnología, ha promovido la campaña de concienciación 'Biomarcadores: un zoom al cáncer de pulmón' , con el aval de la Asociación Española de Afectados de Cáncer de Pulmón (AEACaP) y la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP), para concienciar sobre los biomarcadores en el abordaje del cáncer de pulmón.
Para superar esta barrera presente en la sociedad, la directora médico de Merck en España, Isabel Sánchez Magro, propone un cambio de enfoque: lograr que el cáncer de pulmón se mencione siempre junto al concepto de biomarcador. “De este modo, pacientes y familias recibirán una visión diferente de la enfermedad y de su tratamiento, más esperanzadora, y con la que podrían beneficiarse de terapias dirigidas”, asegura.
El paciente descubre, en muchos casos, que la personalización del tratamiento posibilitada por la identificación de biomarcadores, le ofrece un abordaje de la enfermedad más optimista, “mejorando su pronóstico y permitiendo preservar, en la mayoría de las situaciones, una aceptable calidad de vida”, explica la oncóloga Sereno.
Tanto es así que, cuando a José Antonio Tocino, actual coordinador de la Asociación Española de Afectados de Cáncer de Pulmón (AEACaP) en Madrid, le diagnosticaron esta enfermedad, lo primero que le vino a la cabeza fue la quimioterapia y la degradación de su cuerpo. “A todo el mundo le agobia la palabra ‘cáncer’. Es un estrés enorme, pero cuando te dicen que hay esperanza o que se puede seguir un tratamiento mucho más específico, nos da un respiro importante”, concluye este gaditano de 65 años que convive con el cáncer de pulmón.
