El 8M de Urraca I de León, la reina pionera que fue maltratada y silenciada, y a la que se hace justicia 900 años después de su muerte
Urraca de León fue una mujer pionera vilipendiada en su tiempo y por la historia por su género, por ser reina y por querer ejercer el poder que le correspondía.

El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Esta fecha fue elegida en 1977 por la Asamblea General de la ONU. Para entonces faltaban cuatro años para que se cumplieran nueve siglos desde el nacimiento de Urraca I de León, la primera mujer que reinó en Europa por sí misma.
Urraca Alfónsez fue tristemente más conocida por haber sido hija de Alfonso VI y madre de Alfonso VII, célebres monarcas leoneses, que por sus propias gestas, que las tuvo. Murió el 8 de marzo de 1126 a los 46 años. En vida fue criticada y vilipendiada, pero después de muerta, los cronistas navegaron entre el desprecio y la condena al olvido.
La casualidad que enlaza el fallecimiento de Urraca con el día de reivindicación de los derechos de las mujeres está ahí. Pero solo es eso, una carambola del destino. Porque la ONU no eligió el 8M por Urraca, una figura por aquel tiempo no demasiado conocida ni valorada, ni tan siquiera en España, donde nueve siglos después de su fallecimiento se sienta en el trono Felipe VI, su descendiente directo, y está llamada a reinar Leonor, que ostentará la corona de España por sí misma, como su antepasada casi un milenio antes que ella.

Señala la Constitución Española de 1978 que "la sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos". Es decir, la mujer puede reinar siempre y cuando no tenga un hermano varón.
La princesa Leonor no lo tiene, por lo que la corona reposará sobre su cabeza a su debido tiempo. Pero de haber nacido un hombre fruto del matrimonio entre los reyes Felipe y Letizia, Leonor hubiera sido apartada. Sí, en el siglo XXI debido a una Carta Magna promulgada a principios del último cuarto del siglo XX.
El aperturismo de la corte leonesa
Cuando Urraca vino al mundo no había una Constitución que impidiera reinar a las mujeres. Para que nacieran las constituciones todavía faltaba mucho tiempo, aunque es de justicia indicar que el bisnieto de Urraca, Alfonso IX, fue el artífice de las primeras cortes en la historia que contaron con la presencia del pueblo. Fueron convocadas en 1188. Sí, esto es otra historia, pero muestra que la corona de León estaba más avanzada. Y este detalle es importante para el tema que nos ocupa.
Porque mientras en otros reinos cristianos las mujeres no podían reinar, en León sí podían hacerlo en ausencia de varón. Y Urraca fue el primer ejemplo de ello, pero no el último. Fue una pionera porque pudo y además porque quiso y luchó para lograrlo. Y para ello fue determinante esa apertura del reino de León, algo en lo que hace hincapié el historiador José María Manuel García-Osuna y Rodríguez, autor del libro Urraca I de León. Primera reina y emperatriz de Europa.

Osuna recuerda en conversación con el HuffPost que Urraca fue educada y creció de una manera en la que a la mujer se le daba un valor que no ocurría en otros territorios, lo que parece venir heredado de la tradición astur, una sociedad más matriarcal. Recuerda también que el infantazgo era una herencia que se daba a las hijas solteras de los reyes leoneses, y que las infantas gozaban de autoridad e importancia, algo que tampoco sucedía en otros reinos.
Y para muestra, Elvira de Toro y Urraca de Zamora, hijas de los reyes Fernando y Sancha, ella reina propietaria de León, hermanas a su vez de Alfonso VI, y tías de Urraca I. "Tanto la señora de Zamora como la de Toro deciden muchísimo. Sus tías eran un modelo a seguir. Es lo que Urraca ha visto en casa".
Añade el historiador que su abuela Sancha fue reina propietaria y que su marido, Fernando I, era consciente de ello. Sin embargo, aunque reinaron juntos, ella tuvo que ceder. No haría lo mismo su nieta Urraca, que luchó para no tener que compartir el trono con nadie.
Una reina que estuvo a punto de no serlo
Y para llegar a eso, para ser reina, no lo tuvo fácil. Es verdad que, mientras en Aragón hubiera sido impensable que heredara el trono una mujer —y en pleno siglo XXI en Japón tampoco lo es—, León sí estaba más o menos listo para ser regido por una fémina.
Su historia comienza con su nacimiento en 1081 en León como hija de Alfonso VI de León y Constanza de Borgoña, esta a su vez sobrina del abad de Cluny. Nunca su género fue un problema y fue educada para reinar, pero su padre buscaba un varón que se le resistía. Lo logró en 1093, un año clave para Urraca porque en esa fecha muere su madre, se casa con Raimundo de Borgoña y nace su hermano Sancho. Este niño es fruto de la relación entre el rey Alfonso y Zaida, una princesa andalusí reconvertida en Isabel que da por fin al monarca un hijo varón.
Sancho se convierte en heredero, mientras Urraca es nombrada condesa de Galicia junto a su marido y son padres de dos hijos, Sancha y Alfonso, el que sería Alfonso VII. En 1107 muere Raimundo en Grajal de Campos y Urraca queda viuda. En 1108 fallece su hermano Sancho en la batalla de Uclés. Urraca vuelve a ser confirmada como heredera. Como cuenta García-Osuna, su padre, Alfonso VI, la presenta como tal: "Alfonso VI va a las cortes de Toledo y dice: 'Mi hija es el rey'. No dice la reina, es el rey. Las Cortes solamente dicen que tiene que casarse".
Y se casa. Pero no con quien ella quería, sino con quien propuso su padre. Nada raro en aquellos tiempos ni en los venideros. Ella por entonces había tenido un amorío con el conde Gómez González Salvadórez, llamado el de Candespina porque murió en esa batalla en 1110. Pero Urraca aceptó. Y si bien fue proclamada reina en 1109 a la muerte de su padre, le habían dejado muy claro que debía tener a un varón a su lado. ¿Cómo salió aquello? No adelantemos acontecimientos...
Urraca, maltratada por ser mujer, reina y querer gobernar
Urraca I tuvo muchos partidiarios, pero también detractores. Los cronistas medievales, o muchos de ellos, se cebaron con ella mientras vivió y tras su fallecimiento .¿Fue por ser mujer? Sin duda, pero sobre todo por ser una mujer que era reina y quería ejercer el poder. Porque los maledicencias contra ella no ocurrieron durante los 46 años que pasó sobre la faz de la tierra, sino cuando quiso ostentar el mando que legalmente le correspondía.
Así lo asegura Carmen Gallardo, autora de Reinas infieles, un libro en el que repasa una serie de figuras regias y que comienza con Urraca I: "Se le criticó por ser una mujer con poder. Porque mientras Urraca estuvo casada con su primer marido y es condesa consorte de Galicia, las crónicas no hablan mal de Urraca. El problema es cuando queda viuda y ella quiere ejercer el poder".
"Luego muere su padre y hereda la corona de León. Entonces durante 17 años de reinado la maltratan las crónicas. Lo hacen como mujer y como reina y por estos dos motivos la devalúan”, añade Gallardo, que señala que Urraca fue comparada con Jezabel "como una mujer inmoral y malvada".
Pero Urraca no fue ni inmoral, ni malvada. Fue inteligente, batalladora y valiente. Iba a la guerra como hubiera hecho un rey varón, defendió su territorio con las armas, pero también con la diplomacia, y logró transmitir con éxito su reino a su hijo. No todos los reyes pueden decir lo mismo. Hablan de ella como la Temeraria, un sobrenombre que se le impuso y que para muchos es descalificador .Otros, como el historiador José María García-Osusa no lo ven así, sino que “consideran que se arriesgaba y que jugaba fuerte en la vida. A mí eso no me parece mal”.
Urraca tuvo que asumir riesgos en esos años de reinado en los que a las complejidades propias de la época medieval se le unieron sobre todo los frentes cristianos que tuvo que asumir, especialmente contra su propia familia, que le dieron más quebraderos de cabeza que los musulmanes.
"Urraca tiene que pelear contra su segundo marido, Alfonso I el Batallador, para defender el territorio que ha heredado legalmente, porque es la reina legítima, y contra su hermanastra Teresa en Portugal, o contra Gelmírez en Galicia. Es decir, no tiene conflictos con las taifas ni con los reinos almorávides, los tiene contra quienes la destrozan por ser mujer", apunta Carmen Gallardo.
Los cronistas no se lo pusieron fácil, pero la familia tampoco
Recuerda la escritora que sobre todo hay dos cronistas de esa época que no fueron especialmente favorables a la reina leonesa. Uno es Lucas de Tuy, que era de San Isidoro de León, y otro era el arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada. Este último, junto a Alfonso X, que por cierto era su descendiente directo, redujeron el reinado de Urraca a un interregno entre su padre, Alfonso VI, y su hijo, Alfonso VII. Una forma de minusvalorar la vida y obra de la primera mujer reina por sí misma.
Los cronistas fueron sus enemigos, por criticarla en vida y después de muerta, y por terminar silenciándola y tratar de condenarla al olvido. Manifiesta la autora de Reinas infieles que "el clero dijo que Urraca era una gobernante débil, incapaz y perversa. No hablan de sus batallas o su habilidad diplomática. Por encima de todas las cosas predomina su condición de mujer".
En ese sentido, se ha puesto en boca de Diego Gelmírez, arzobispo de Santiago, que tuvo una relación complicada con la reina, que "la fidelidad de la mujer es inestable, la autoridad está debilitada y el reino casi perdido, y la verdad y la justicia han marchado lejos".

Sin embargo, comenta José María Manuel García-Osuna que las peores críticas vinieron de fuera del reino de León. Entre ellas destacó las de Giraldo de Beauvais, que dijo de Urraca "gobernó tiránica y mujerilmente". Y lo hizo porque no podía aceptar que una mujer reinara por sí misma sin ceder el trono a su marido. Pero... ¿qué es reinar mujerilmente? Eso no lo sabemos, pero el comentario es sin duda pura misoginia hoy y en el siglo XII.
Pero no solo los cronistas trataron de hundirla. También le hizo daño su hermanastra Teresa Alfónsez, casada con Enrique de Borgoña, primo de Urraca y madre de Alfonso Enríquez, primer rey de Portugal. Esta rama familiar conspiró contra Urraca. Por su parte, su hijo Alfonso, para quien ella siempre quiso lo mejor y al que le transmitió el reino al completo, no siempre se portó bien con ella.
Eso sí. Le dolerían los desplantes familiares, los enemigos de dentro y fuera del reino, los cronistas que trabajaron contra ella, pero todo eso queda en nada con respecto al que puede calificarse como el peor enemigo que tuvo Urraca I: su segundo marido.
Alfonso el Batallador, el marido que la maltrató y quiso quitarle su reino
Como mencionaba anteriormente, Urraca pudo ser reina, pero se le impuso un marido. El elegido fue Alfonso I de Aragón, conocido como el Batallador, que a sus 36 años estaba soltero y no se le conocía relación alguna. Ella no quería casarse con él, pero él tampoco con ella. Sea como fuere, se unieron en matrimonio en 1109. Y ya desde el principio las cosas fueron mal.
Dice Osuna que más que por los cronistas, la reina "fue maltratada por Alfonso el Batallador. Le obligaron a casarse con ella y él no quería. Decía que los hombres tienen que estar con los hombres y no con las mujeres". Como rey de Aragón y Pamplona tampoco entendía ni aceptaba que Urraca quisiera reinar por sí misma en León".
"Y fue maltratada físicamente. Ella dice que sí y yo no tengo datos para negar lo que ella dice. Gelmírez escribió sobre aquello en palabras de Urraca: 'Expulsé a mi esposo, el tirano celtibérico, porque me quiso montar como una yegua la noche de bodas'".
"Y que le dijo palabras que no quiere repetir. Probablemente la insultaría. Porque quiso hacer con ella lo que ella no le iba a permitir. Porque desde el punto de vista educacional, no lo aceptaba", señala el historiador leonés.

Otro testimonio que tenemos de Urraca como víctima de violencia de género señala lo siguiente: "Cuáles y cuántas deshonras, dolores y tormentos padecí mientras estuve con él, ninguno mejor que tu prudencia lo sabe. Pues no solo me deshonraba continuamente con torpes palabras, sino que toda persona noble ha de lamentar que muchas veces mi rostro haya sido manchado con sus sucias manos y que yo haya sido golpeada con su pie".
Carmen Gallardo comenta sobre ese matrimonio que “fueron en torno a cinco años, y las batallas contra él, la convivencia con él, debió ser todo durísimo. Fueron además años duros para León. Era un tirano cruel y sanguinario que no respetó las capitulaciones matrimoniales".
Trató de arrebatarle su corona, pero Urraca luchó, peleó, resistió y ganó. Sus reinos fueron solo suyos y logró que ni ese hombre ni ningún otro le quitara lo que legítimamente era suyo. Consiguió además la anulación de su matrimonio en 1114, aunque se pintó como que él la había repudiado a ella. El Batallador fue un mal sueño que sin embargo le ayudó a entender que no debía dejarse avasallar por nadie. ¿Temeraria? No, se arriesgó y ganó.
¿Una reina infiel?
Los reyes han sido tradicionalmente infieles. Lo fueron los medievales y también Juan Carlos I en los siglos XX y XXI. Pero las mujeres siempre fueron más cuestionadas que los hombres si se dejaban llevar por los placeres carnales. No hay más que ver a Isabel II, otra de las pocas reinas españoles que lo fueron por ellas mismas, que no fue más promiscua que sus antepasados o sucesores, pero a quien se ha juzgado con mayor severidad por ese asunto.
En cuanto a Urraca, se le han documentado dos relaciones sin pasar por el altar. Una de ellas fue con el de Candespina anteriormente citado. La otra fue la que le unió con el conde Pedro González de Lara, con el que pasó los últimos años de su vida y con el que tuvo dos hijos. Realmente no fue infiel porque con el primero estuvo ya viuda, mientras que tras la anulación de su infausto matrimonio con el Batallador era una mujer libre. Es cierto, sí, que la Iglesia no bendijo esa unión, pero después de tanta desdicha, Urraca prefirió vivir sin un marido que pudiera tratar de imponerse. Porque ella era Urraca REX (Rey). Y así lo fue hasta su último aliento.
¿Fue Urraca I de León una reina feminista?
¿Podemos considerar a Urraca como una feminista de su tiempo o un referente feminista en la actualidad? Lo cierto es que no, pero con matices. García-Osuna señala que "el feminismo en su tiempo no existe", algo con lo que concuerda Carmen Gallardo: "Es muy difícil utilizar ese término, efectivamente, porque el feminismo no existía. Es una mujer que pelea contra todo el entorno, contra su hijo, contra la nobleza, contra el clero, por defender su legítima herencia y su papel como reina titular de León. ¿A esto tenemos que poner un título? Pues feminismo me cuesta decírtelo, porque efectivamente es una teoría y un movimiento que no es medieval, pero sí me parece que es un ejemplo de la lucha de las mujeres"
Sobre si tuvo un papel concreto para apoyar a las mujeres, el autor de Urraca I de León. Primera reina y emperatriz de Europa apunta que introdujo una variación en la diplomatura al figurar en los documentos: "Todos los habitantes, tanto varones como mujeres". No se solía citar a las mujeres específicamente, pero ella sí lo hizo. Por su parte, Gallardo señala que le cuesta pensar en que Urraca hubiera tenido "una sensibilidad especial hacia las mujeres tal y como lo entendemos hoy".
Urraca recupera su lugar en la historia
Urraca I de León reinó concretamente durante 16 años, ocho meses y siete días. Era enérgica, independiente, constante y orgullosa, pero tampoco fue perfecta. Cometió errores, sí, como los reyes que le precedieron y los que le siguieron, pero ninguno fue olvidado como ella. Y como nunca es tarde para hacerle justicia, aprovechando el noveno centenario de su fallecimiento ha habido congresos, tanto en León como en Madrid, homenajes varios, y sobre todo una exposición que se puede ver en la capital leonesa entre el 6 de marzo y el 7 de junio de 2026.
Se asienta en el Museo de León, ubicado en plaza de Santo Domingo, no muy lejos de la Basílica de San Isidoro, en cuyo panteón real descansa Urraca, y más cerca todavía de la estatua en su honor que se erigió mirando al Palacio de los Guzmanes y la Casa de Botines de Gaudí.

Sobre esta exposición, titulada Reina Ella. Urraca I de León [1109 – 1126], el alcalde de la ciudad, José Antonio Díez, ha manifestado que "Urraca I de León fue la primera reina de España y Europa que gobernó sin varón interpuesto, conscientes de la importancia de esta figura que, como gran parte de la historia del Reino de León, ha quedado opacada por los historiadores y los libros de texto. Una figura determinante en nuestra historia que es desconocida y minusvalorada, una injusticia histórica que salvaremos este 2026".
Por ello se le busca hacer justicia con esta muestra que incluye unas 60 piezas "como marfiles leoneses del siglo XII o su relicario de plata conservado en el Art Institute de Chicago". Reúne además piezas prestadas por el Museo Metropolitan de Nueva York, el Victoria and Albert Museum de Londres o el Louvre de París, así como del Museo del Prado, el Museo Arqueológico Nacional y la Biblioteca Nacional, entre otras instituciones.
Dentro del Museo de León se puede ver también por primera vez juntas imágenes de las soberanas por derecho y ejercicio de los reinos hispanos de León, Castilla, Navarra y Aragón. Reina Ella reúne a Urraca I, Berenguela, Blanca I, Isabel I, Juana I e Isabel II. "Con ello, esta galería constituye una reparación histórica que reconcilia la historia con el presente", aseguran desde el consistorio.

Pero además hay posibilidad de contemplar dos monedas acuñadas por ella. Una en la que Urraca se asignó como Imperatrix y otra "que establece la asociación más temprana entre la reina, el animal y la ciudad leonesa y que supone la génesis del escudo del reino leonés y, por extensión, del vigente de España". También hay cuadros, códices o una arqueta de Boñar, así como otras piezas que nos recuerdan que Urraca fue mecenas del arte, otra faceta de ella poco conocida.
"Se está poniendo de moda. Estoy sorprendida. Después de estar olvidada y vilipendiada durante siglos, ahora Urraca está de moda. Bueno, pues bendito sea", señala Carmen Gallardo con toda la razón. Porque sí, Urraca está de moda y por fin recibe el sitio que se merece a cien años de cumplirse un milenio de su fallecimiento.
"Urraca I murió como existió, defendiendo sus derechos y su naturaleza. Al más puro estilo de León", manifiesta el alcalde de León sobre una reina que perdió la vida a los 46 años por sobreparto tras haber dado a luz a su quinto hijo, el tercero con su última pareja. Las crónicas no la respetaron ni ante la desgracia, siendo acusada de haber muerto por un parto adulterino.
La reina Urraca I de León exhaló su último aliento el 8 de marzo de 1126. Decía adiós una mujer fuerte y valiente que además logró ser una buena reina, aunque haya costado casi un milenio para que sea apreciada.
