Poco que celebrar en el PP tras las elecciones en Aragón: ¿lo peor está por llegar?
"La realidad es muy tozuda: el destino de Feijóo está unido al de Abascal. Y todo lo que ha hecho el líder del PP para evitarlo sólo ha servido para hacer más fuerte a Vox. A escampar la boira".
Jorge Azcón reiteraba ante los suyos este domingo que él había ganado las elecciones autonómicas celebradas este domingo en Aragón... por si a alguien le entraban las dudas al ver los resultados. Numéricamente es cierto: el PP ha sido la primera fuerza política con el 34,26% de los votos. Pero en el reverso de su triunfo se ven las otras verdades: pierde dos escaños con respecto a 2023, baja 13.000 votos y su dependencia de Vox será mucho mayor que hasta ahora.
Ante la falta de comicios generales, Alberto Núñez Feijóo diseñó la "escalera" de elecciones autonómicas como un proceso de desgaste para Pedro Sánchez. Primero, Extremadura. Después, Aragón. Más adelante, Castilla y León y Andalucía. Sin embargo, la estrategia sólo le está funcionando a medias. El PSOE sufre y mucho, sí. Obtuvo el peor resultado en Extremadura y Pilar Alegría "empata" el de 2015. Pero este proceso también está engordando a un Vox que duplica resultados y que se lleva todos los frutos de la crisis de la izquierda.
El 'monstruo' de Vox se le ha ido de las manos al PP, que le quita mayorías absolutas y le ata más a sus caprichos. Guardiola y Azcón son más dependientes de Vox que hace unos meses, y Mañueco correrá probablemente la misma suerte dentro de un mes.
Génova, por voz de Miguel Tellado, insiste en hacer una lectura nacional en positivo: el tiempo de Pedro Sánchez se acaba. Pero ignorar a su vez el "elefante en la habitación". Se verá obligado a negociar con Abascal los gobiernos de Extremadura y Aragón, mientras a nivel nacional Vox sigue sumando fuerzas. Algunos barones del partido, consultados por El HuffPost, dicen en privado lo que es un secreto a voces: el resultado en Aragón de este domingo, por mucho que se quiera vender lo contrario, no es bueno para los intereses del PP.
Al margen queda la lectura que puede hacerse del auge de Vox en Aragón, un territorio que siempre se ha escolado hacia la izquierda. Lo lamentaba Tomás Guitarte en su comparecencia posterior a conocer los resultados. "Analizaremos cómo una formación que trabaja no recibe el apoyo que reciben otras que no hacen absolutamente nada por la provincia", señalaba, en referencia evidente a Vox. "Los aragoneses quieren más Vox y menos Aragón. Que la gente aplauda cuando se haga el trasvase", decía por su parte el candidato del PAR, Alberto Izquerdo, tras desaparecer por primera vez de Las Cortes.
En unas elecciones en clave nacional, sólo el aragonesismo de la CHA resiste al tsunami de Vox. Parte de este logro está en haber presentado como candidato a Jorge Pueyo, un joven político que ofrece un perfil renovado sin olvidar el legado que dejó una figura tan importante como José Antonio Labordeta. El propio Pueyo también lo decía: "Es un buen resultado para CHA, pero un mal resultado para Aragón. A Azcón le han hecho la cama desde Madrid". Y no le falta razón.
El PP puede celebrar los triunfos de Extremadura y Aragón, pero sabe que se enfrenta a una dura negociación para sacar adelante las investiduras de Guardiola y Azcón. Y si sigue intentando rascar votos a Vox invitando a Vito Quiles a sus mítines o a grupos que cantan eso de "Vamos a volver al 36", la tendencia no se revertirá. En julio del año pasado, cuando fue entronizado como presidente del PP, Feijóo dijo que gobernaría España en solitario. La realidad es mucho más tozuda: su destino está unido al de Abascal. Y todo lo que ha hecho para evitarlo sólo ha servido para hacer más fuerte a Vox. Como se dice en Aragón, a escampar la boira.