Franca, 80 años, víctima de estafa: "Desgraciadamente, las leemos todos los días en los periódicos"
“Se dirigen a los grupos de edad más vulnerables”.

En una época en la que las estafas se reinventan con la misma rapidez que la tecnología, las personas mayores siguen siendo el blanco preferido de los delincuentes. Esto se debe a que a menudo viven solas, confían en la autoridad y reaccionan con lógica preocupación ante supuestas emergencias. Esa combinación de confianza, aislamiento y presión emocional es la base sobre la que prosperan engaños cada vez más difíciles de detectar.
Así comenzó la pesadilla de Franca, una mujer de 80 años que hace unas semanas recibió una llamada escabrosa mientras estaba en casa. Al otro lado del teléfono, unos hombres se hicieron pasar por Carabineros y le dijeron que su matrícula había sido clonada y colocada en un vehículo que usaron durante un robo a una joyería de Via Roma. Con tono tranquilizador pero firme, le explicó que ya habían recuperado el 80% del botín, aunque para “evitar molestias al juez” ella debía entregar el resto.
Un intento de fraude cuidadosamente construido que buscaba precisamente activar ese miedo y sentido de responsabilidad del que se aprovechan los estafadores, sobre todo con personas mayores. La mujer respondió a los supuestos agentes que ya había vendido todas las joyas que tenía en casa, se negó a facilitar la dirección y pidió tiempo, pero la intervención de su hija terminó por cortar la llamada y disuadir a los estafadores, según recoge La Stampa.

Se debe extremar la precaución
Una vez pasado este episodio, Franca acude ahora a las reuniones de “Los Camuflajes del Fraude”, un programa de formación para personas mayores sobre prevención del fraude, impulsado por la policía local y el municipio. Otros asistentes relataron engaños similares: llamadas en las que se hacen pasar por familiares en apuros, mensajes que avisan de pagos millonarios o correos electrónicos que simulan ser de entidades financieras.
El engaño de la matrícula clonada es una modalidad que ha circulado con fuerza en las últimas semanas, por lo que los medios y las fuerzas de seguridad alertan de la persistencia de este truco. “Desgraciadamente, las leemos todos los días en los periódicos”, asegura el presidente del Distrito 7, Luca Deri, quien también asegura que estas estafas “se dirigen a los grupos de edad más vulnerables”.
Por su parte, Rosalba Piandro, la jefa de policía de Turín presente en la reunión donde Franca contó su historia, subrayó que la clave no está tanto en la tecnología como en la gestión de la propia reacción de la víctima. “La estafa se alimenta de una respuesta emocional intensa”, por ello sugiere cortar la comunicación y “reflexionar sobre lo que está sucediendo” para calmar la tensión y reducir el riesgo de caer en el engaño.
Aunque la historia de Franca terminó bien, su caso vuelve a poner de manifiesto la facilidad con que se puede explotar la confianza y la prisa de las personas mayores. Ante esta situación, las autoridades municipales y la policía local insisten en que la prevención y la información son la primera línea de defensa. Por eso, informarse y mantener la calma es fundamental. A veces, simplemente colgar el teléfono basta para evitar la estafa.
