Yoli, la ganadera asturiana que dejó la hostelería para cuidar de 60 vacas: "Me di cuenta de que no estaba en casa"
La maternidad fue el punto de inflexión definitivo para que esta mujer decidiera cambiar la bandeja por el campo en busca de la ansiada conciliación familiar.

"Cuando tengas hijos, te cambiará la vida". Es una frase muy manida que solemos escuchar a lo largo de los años, especialmente de boca de nuestros mayores, pero a la que rara vez damos la importancia que merece hasta que el momento llama a la puerta.
Yoli González, madre de dos niñas, vivió este cliché en carne propia y tomó la radical decisión de abandonar el exigente sector de la hostelería para ganar calidad de vida.
En una reciente entrevista para los micrófonos de El Campo de Asturias, un medio digital dedicado a dar voz al sector rural del Principado, esta ganadera repasa su trayectoria y los retos a los que se enfrenta a diario.
De la hostelería a la ganadería por la familia
Yoli confiesa que este giro de guion en su carrera profesional estuvo motivado puramente por la necesidad de priorizar a su familia frente al trabajo. "Cuando nació la primera niña, me di cuenta de que no estaba en casa, que no estaba con ella y, pues buscando una solución para estar más presente en la familia, pues se nos ocurrió esto, hacer la incorporación a la ganadería y quedarme en casa y compaginar mejor las dos cosas", detalla con la tranquilidad de quien sabe que tomó la decisión correcta.
La asfixia de los costes y la venta de pasteros
En cuanto a su modelo de negocio, esta asturiana explica que su explotación se centra exclusivamente en la venta de terneros pasteros (aquellos que se venden al destete para que otros los engorden).
La decisión no es casual, sino fruto de la complicada realidad financiera del sector primario. "Nosotros cebar económicamente no lo podemos asumir, con los precios que tiene el pienso; a lo mejor a futuro, no lo sé, pero en este momento nos rentabiliza más vender los de pasteros", sostiene González.
La despoblación rural
Más allá de los costes de producción, hay otros frentes abiertos que quitan el sueño a los profesionales del campo. Con relación al polémico acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea, Yoli no oculta su inquietud: "La verdad, da bastante miedo; yo estoy segura de que va a afectar los precios de la carne. A ver qué pasa".
Por último, la ganadera pone sobre la mesa otra cruda realidad que amenaza su oficio y su estilo de vida: el imparable avance de la España vaciada. "Los pueblos se estarán quedando vacíos; a lo mejor te ves apurado en un parto que dices 'necesito que me eche alguien una mano' y no tienes a quién llamar; antes eso no pasaba", concluye con un evidente poso de preocupación.
