Italia cuenta con un balneario donde se bañaban los emperadores: sus baños termales se encuentran ahora intactos a unos 8 metros bajo el agua
Los restos pueden visitarse en barco o haciendo esnórquel y es un ejemplo único en el Mediterráneo de protección arqueológica y naturalista subacuática.

Se encuentra en la costa norte del golfo de Nápoles y se llama Bayas (o Baiae, en latín, y Baia, en italiano). Está a entre 3 y 13 metros, según el momento y el punto concreto que se observe, bajo el mar en estos momentos y allí se bañaban César, Augusto o Nerón. Este lugar no fue borrada del mapa por una tormenta ni un maremoto, sino que su parte inferior simplemente se deslizó, centímetro a centímetro, bajo la superficie del mar Tirreno, llevándose consigo las termas donde antaño se bañaban los emperadores romanos, según ha publicado Science Post.
Hoy en día, estos restos yacen bajo el mar debido a que fueron padeciendo un lento hundimiento a lo largo de casi dos milenios, sin que supuestamente una sola ola los tocara o al menos fuera la causante de ello. Desde el siglo II a. C. en adelante, las aguas termales sulfurosas de Baiae atrajeron a la élite romana. Sus aguas ricas en azufre sedujeron a políticos, generales y emperadores, entre ellos Julio César, Augusto y Nerón.
Esta ciudad se hizo tan famosa por sus excesos que hoy se la conoce como la Las Vegas del Imperio Romano, con una reputación de hedonismo desenfrenado tan notoria que le valió este apodo, junto con una larga lista de emperadores, como Julio César, Augusto y Nerón, que poseían villas allí. Su reputación como balneario incluso superó la de sus vecinos más famosos de la actualidad: su fama como destino de ocio y termal superó incluso la de Pompeya o Herculano.
El fenómeno responsable de esta sumersión se llama bradisismo. Se trata de un movimiento del terreno característico de zonas volcánicas como los Campos Flégreos, donde la corteza terrestre se eleva o desciende según las variaciones de una cámara magmática cercana a la superficie. Este fenómeno consiste en una elevación (bradisismo positivo) o un descenso (bradisismo negativo) del nivel del suelo, relativamente lento en la escala de tiempo humana pero muy rápido en la escala de tiempo geológica, y estos movimientos pueden repetirse cíclicamente durante siglos.
Como resultado de este fenómeno, la antigua franja costera se hundió, provocando la sumersión de todos los edificios que se habían construido allí. Este cambio no fue un cataclismo espectacular. Precisamente esto permitió que las estructuras sobrevivieran intactas en lugar de ser pulverizadas por la marea.
Este silencioso balneario se ha convertido en una importante atracción turística desde 2002. La zona fue declarada área marina protegida mediante decreto conjunto del Ministro de Medio Ambiente y Protección Territorial y el Ministro de Patrimonio Cultural y Actividades italiano, constituyendo, junto con el parque sumergido de Gaiola, un ejemplo único en el Mediterráneo de protección arqueológica y naturalista subacuática. Se puede acceder a ella buceando, practicando esnórquel o, incluso sin mojarse, gracias a embarcaciones con fondo de cristal que se deslizan sobre las calles empedradas y las estatuas sumergidas.
