Entre los restos antiguos también aparecieron huellas mucho más recientes: grafitis dejados durante el siglo XX por estudiantes, visitantes y curiosos que se aventuraron en los pasadizos antes de que el lugar fuese investigado oficialmente.
El descubrimiento tira por tierra la clásica teoría de que los antiguos habitantes del Amazonas eran solo pequeños grupos de cazadores-recolectores nómadas.
El frío y el hambre fueron dos golpes que no pudieron esquivar y que les llevó a su desaparición. La zona fue bautizada años más tarde por los ingleses como Puerto del Hambre.