Los efectos económicos del eclipse o la 'lotería' de la España vaciada: "Ahora, el alojamiento puede costar más de 2.000 euros"
El eclipse del próximo 12 de agosto, que atravesará la parte norte de la península, no supone sólo un acontecimiento astronómico sin precedentes en más de un siglo, sino una suerte para la visibilidad y economía de muchos pueblos.
Guarden la fecha, márquenla en rojo y no la olviden: el 12 de agosto sucederá un hecho sin precedentes en más de 105 años en la península. Un eclipse solar cruzará la parte norte del país, convirtiéndose no solo en uno de los acontecimientos más inusuales de la astronomía, sino también en una especie de lotería caída del cielo sobre numerosos puntos de la llamada España vaciada y de otros puntos, que tendrán la oportunidad de darse a conocer y generar importantes ingresos gracias al suceso que durará unos instantes en el cosmos.
A lo largo de los años, los eclipses han reunido a propios y extraños para contemplar un espectáculo visual que, en muchas ocasiones, sólo puede vivirse una vez en la vida. España, además, se adentra en un trienio sin precedentes: tres años consecutivos de eclipses que, con sus particularidades, cruzarán la península como nunca antes había ocurrido. El primero tendrá lugar este verano, a mediados de agosto, y será visible principalmente en Galicia, Asturias, Castilla y León, la Comunidad Valenciana y Baleares, territorios donde esta singular 'lotería eclipsar' ha caído sin previo aviso en hostales, instituciones y asociaciones turísticas que llevan estos últimos meses preparando la parrilla de salida para el acontecimiento.
"El eclipse de la España vaciada"
Durante la semana del 12 de agosto, miles de turistas llegarán a pueblos que, en condiciones normales, difícilmente alcanzarían tal afluencia en una fecha tan concreta como la de agosto. Desde la Junta de Castilla y León ya lo han bautizado como "el eclipse de la España vaciada", ya que muchas de sus provincias se sitúan en plena franja de visibilidad y que serán los lugares propicios para poder disfrutar de los eclipses. En la Feria Internacional de Turismo (FITUR) de este año, el presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, presentó el lema "el cielo nos ha elegido", con el objetivo de poner en valor el acontecimiento y dar a conocer a todos los presentes que, este año, el cielo castellano leonés tendrá un protagonismo como nunca antes se había visto.
"Es la comunidad con mayor número de espacios certificados por la Fundación Starlight, lo que la convierte en uno de los mejores lugares para contemplar el cielo nocturno, así como el eclipse que se va a producir este verano", destacó desde FITUR la comunidad autonónoma. Provincias como Segovia, Palencia o Soria ya organizan actividades divulgativas y logísticas para una fecha que se prevé histórica. En Soria, por ejemplo, el Monte Valonsadero se transformará en un gran "cine" al aire libre, concebido como una oportunidad para acercar la ciencia y la cultura a la ciudadanía. Constará con actividades divulgativas y culturales que enriquecerán la experiencia del eclipse.
En este contexto, también se subraya el potencial que supone el fenómeno para estos territorios. "Es una oportunidad irrepetible para darse a conocer", apunta Óscar Martín Mesonero, cazador de eclipses y parte fundamental de Starlight a lo largo de los años, destacando el impacto mediático global que puede generar en pequeños municipios habitualmente alejados de los grandes focos turísticos que se toparán este verano con una afluencia sin precedentes. Si lo hacen bien, el descubrimiento de la maravilla del terreno castellano leonés puede suponer un punto de inflexión para actividades turísticas presentes, pero también futuras.
Incremento de precios exponenciales
El impacto del eclipse no solo se medirá en visitantes, sino también en el precio de los alojamientos. Según datos de plataformas como Booking o Airbnb, las tarifas para la noche del 12 de agosto se han disparado muy por encima de lo habitual en temporada alta y más concretamente en verano, donde estos destinos no son tan habituales como las costas del Mediterráneo. En Galicia y en algunas zonas de Castilla y León, los precios han llegado a multiplicarse por seis, ocho e incluso diez, pasando de los habituales 120 o 150 euros por noche a superar los 1.000 en ubicaciones privilegiadas para la observación. En Soria, por ejemplo, una noche en un apartamento de 75 metros/cuadrados alcanza la friolera de 2.139 euros la noche.
En Asturias, el aumento es algo más moderado, aunque igualmente significativo, con subidas de entre el 150% y el 300%. En el Mediterráneo, especialmente en la Comunidad Valenciana y Baleares, el crecimiento de la demanda —que en algunos casos ha superado el 200%— ha provocado incrementos de entre el 200% y el 400% en hoteles y apartamentos. "Hay un aumento muy significativo de las búsquedas y reservas en destinos desde los que se podrá ver el fenómeno con buenas condiciones", explicó Pilar Creso a El País, reflejando el auge de este tipo de viajes.
Este encarecimiento responde a una combinación de factores: una demanda extraordinaria, una oferta limitada en muchas zonas rurales y la concentración del fenómeno en una franja geográfica muy concreta y exclusiva debido a que el eclipse de este año tan sólo se podrá vislumbrar desde Islandia, Groenlandia y España, claro. En plataformas como Airbnb, donde la disponibilidad en la España vaciada es menor, la saturación ha sido rápida y, con ella, precios elevados que no podrían concebirse sin este evento excepcional. En algunos destinos del norte, las reservas se han triplicado respecto a años anteriores, consolidando la idea de que el eclipse actuará como un auténtico catalizador económico y escaparate turístico que dejará huella para los próximos años e incluso décadas. "Recuerdas el año del eclipse...", se convertirá en una frase habitual en pueblos y ciudades de toda España.
La experiencia de expertos
Así, lo que para la astronomía es un evento excepcional, para el turismo se traduce en una oportunidad comparable a la de un gran acontecimiento internacional, capaz de transformar durante unos días la economía de territorios habitualmente alejados de los grandes flujos de visitantes y que gozarán de una oportunidad de oro para demostrar las virtudes de sus territorios y, también, llenar la cartera.
La experiencia acumulada en otros eclipses permite anticipar lo que ocurrirá en España. Juan Pablo Gómez, cazador de eclipses que lleva décadas viajando para presenciar estos fenómenos, lo resume con claridad: "El viaje más caro fue de unos 5.500 euros a la Polinesia Francesa", y sitúa entre 1.000 y 2.500 euros el coste habitual de cada expedición. Este año juega en casa, pero adelante que miles y miles de personas pondrán la diana de su próximo destino en España para poder presenciar un eclipse que ya está marcando la agenda del turismo nacional e internacional.
"Es como unas olimpiadas o un Mundial de fútbol: suben los precios de los hoteles, de los vuelos… de todo", añade Óscar Martín Mesonero, poniendo el foco en el impacto inmediato que genera la concentración masiva de viajeros en una zona concreta. Al igual que el eclipse, este acontecimiento también será instantáneo. La oportunidad se esfumará como llegó, por ello muchos ayuntamientos y localidades preparan con tanto detenimiento este acontecimiento.
La clave está en la llamada zona de totalidad, una franja geográfica limitada en la que el eclipse se puede observar en todo su esplendor. "Llegan 20.000 o 30.000 personas a ciudades o pueblos pequeños de no más de 300 personas, será también todo un reto para los locales", señala Juan Pablo. Este desplazamiento masivo convierte durante unas horas a localidades poco transitadas en auténticos epicentros turísticos, con una presión directa sobre la oferta: alojamientos que multiplican su precio, restaurantes al límite y servicios desbordados. Las cifras lo ilustran con claridad. "Una noche puede costar 2.000, 3.000 o hasta 8.000 euros", advierte Óscar.
Ante este escenario, muchos viajeros optan por anticiparse y reservar con años de antelación para evitar el impacto económico. Sin embargo, incluso con previsión, el aumento de precios resulta difícil de esquivar. Además, no todos los visitantes gastan igual. Según los expertos consultados por El HuffPost, los viajeros internacionales suelen realizar un mayor desembolso en destino, participando en actividades, restauración y experiencias locales. El turismo nacional, más espontáneo, contribuye también de forma significativa, especialmente por volumen, pero lejos de los grandes gastos que pueden realizar los cazadores de eclipses o los internacionales.
Reto eclipsar para las instituciones
Aun así, el fenómeno también plantea retos. La subida de precios puede generar tensiones y dificultar el acceso a parte del público, mientras que la falta de infraestructuras en algunos municipios obliga a una planificación cuidadosa. La prevención de incendios, por ejemplo, será una tarea clave después de que el verano pasado las llamas dejaran una huella imborrable en el suelo de Castilla y León de la que siguen tratando de recuperarse. El éxito del evento, por tanto, no dependerá únicamente de un cielo despejado, sino también de la capacidad de gestión de los territorios que lo acogen y de las medidas correspondientes para que, además de una experiencia espectacular, también sea segura.
El eclipse del 12 de agosto no solo será un espectáculo astronómico único, sino también un fenómeno económico y social, además de un reto para las diferentes administraciones autonómicas. Durante unos días, el norte peninsular concentrará la atención de miles de personas y vivirá una transformación tan intensa como efímera, en la que el cielo marcará el ritmo… y también los precios.