Los investigadores de salud mental coinciden: 24 minutos de música compuesta con señales rítmicas específicas reducen la ansiedad de forma medible
Determinados ritmos auditivos influyen directamente en la actividad cerebral para reducir la ansiedad y el estrés.

Que la música es curativa para el alma ya lo notábamos. Pero, además, resulta que si escuchas una determinada música compuesta especialmente para relajarnos, se ha comprobado que puede reducir notablemente la ansiedad y la inquietud, según un nuevo estudio, tal y como ha publicado Focus. Además, es una terapia que te puede organizar fácilmente, sólo necesitas 24 minutos al día, un ambiente tranquilo, acceso a internet y unos auriculares.
Para las personas que luchan contra la inquietud interior y la ansiedad recurrente es muy relevante. Pero esta nueva investigación resalta que no se trata de ponerse a oír un sonido relajante cualquiera. Lo crucial es un tipo específico de música con señales rítmicas dirigidas, ya que estos llamados ritmos auditivos influyen directamente en la actividad cerebral. Según este estudio, además, ya se pueden observar cambios medibles en personas con ansiedad elevada después de aproximadamente 24 minutos .
Esta investigación ha sido realizada por científicos de la Universidad Metropolitana de Toronto Participaron entre un total de 144 adultos que ya tomaban medicamentos para la ansiedad y los resultados han sido publicados en la revista especializa PLOS Mental Health. El equipo ha sido liderad por los psicólogos Danielle K. Mullen y Frank A. Russo, con la colaboración de la empresa digital LUCID.
Este método ya se puede utilizar a través de la aplicación web Vibe que ofrece LUCID para este fin. La música en cuestión combinada con los patrones sonoros utilizados en la investigación está disponible en una versión gratuita y otra ampliada para regular específicamente los estados emocionales.
En el estudio, los participantes escucharon música de distinta duración con estos patrones sonoros específicos. Un grupo de control escuchó ruido blanco constante. Se realizaron pruebas estandarizadas para medir los niveles de ansiedad y el estado de ánimo antes y después de las sesiones. "Observamos una relación dosis-respuesta. Unos 24 minutos de música parecen ser el punto óptimo", ha afirmado el director del estudio, Russo. Y añade: "La duración es suficiente para reducir notablemente la ansiedad sin necesidad de planificar mucho tiempo".
Tras 24 minutos de música especialmente compuesta, el estrés interno disminuye significativamente más que con simples sonidos. Los pensamientos se calman y los síntomas físicos como la tensión o el nerviosismo también disminuyen notablemente. Es más, mientras que las puntuaciones de ansiedad cognitiva disminuyen en 5,79 puntos, con la música, este valor se reduce en tan solo 0,72 puntos, ta y como han observado en el grupo de control.
Y las molestias físicas también disminuyen de forma más significativa con la música, concretamente en 4,12 puntos en lugar de 2,75 puntos. La música, por lo tanto, tiene un efecto adicional sobre el tratamiento existente. Los investigadores probaron tres periodos de tiempo: 12, 24 y 36 minutos. Los resultados mostraron que 24 minutos proporcionaron el mayor efecto general sobre la ansiedad. Las sesiones más cortas resultaron menos efectivas. Las sesiones más largas no ofrecieron ningún beneficio adicional claro para reducir la ansiedad en sí misma. El efecto parece estabilizarse después de este tiempo.
Además, las sesiones más largas tienen un efecto más pronunciado sobre los sentimientos negativos, advierte el estudio. En concreto, tras 36 minutos, el estado de ánimo negativo disminuye aún más notablemente. No obstante, esta diferencia influye menos en la ansiedad en sí, según estos psicólogos. La música contiene variaciones de frecuencia específicas que se perciben como señales rítmicas. Estas influyen directamente en la actividad cerebral. El rango theta es particularmente importante, ya que está estrechamente relacionado con la relajación y la paz interior.
En cuanto a los efectos sobre el cerebro, la música sigue un principio claro: comienza cerca del nivel de estrés que se tiene en ese momento y, gradualmente, conduce a estados más tranquilos. Esto le permite adaptarse mejor a la situación inicial. El efecto se percibe en varios niveles simultáneamente, detalla el estudio: los pensamientos se vuelven más tranquilos, disminuyen las reacciones de estrés físico y la tensión interna disminuye notablemente.
Otro hallazgo sorprendente, encontrado durante este estudio, tiene que ver se refiere al estado de ánimo. Los sentimientos negativos disminuyen significativamente. Sin embargo, el estado de ánimo positivo no aumenta de forma notable. Una posible explicación reside en la medicación, según estos expertos. Ya que muchos de los participantes tomaban inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Y es que estos medicamentos pueden atenuar las emociones, en general. Por lo tanto, la música reduce principalmente el estrés y la ansiedad sin generar fuertes sentimientos de felicidad.
