El rescate bancario pedido por el Gobierno de Mariano Rajoy sigue dando de qué hablar y es asunto de portada en la mayor parte de los medios. La prensa española e internacional se hace eco este lunes en sus páginas de la decisión del Ejecutivo español de pedir ayuda para financiar al sistema financiero.

En El País, Soledad Gallego-Díaz critica que el Gobierno se haya saltado al Parlamento a la hora de pedir el rescate a la banca. En un artículo titulado Hasta ahora, nada es normal, pide también crear dos comisiones, una de investigación y otra de control del crédito bancario:

"Continuar ignorando el papel del Parlamento supone un daño para el sistema democrático y un desprecio para los ciudadanos, un insoportable tufo a despotismo que este país no se merece. Tiene razón Mariano Rajoy cuando asegura que el rescate bancario es algo que se ha hecho en otros países (de diferentes maneras). En lo que no la tiene, y en lo que manifiestamente actúa de manera que no sería tolerada en otro país europeo, es en negar la creación de esas dos imprescindibles comisiones y en rodear todo el proceso de un innecesario desdén".

El diario ABC explica en un artículo sus "razones por las que no es un rescate". En el texto, argumenta, entre otras razones, que España no pierde soberanía ni el control de la economía, que no se modifica la Constitución y que el rescate es sólo para el 30% de los bancos:

"A pesar de que parezca una guerra perdida para el Gobierno de Mariano Rajoy, en la medida que casi toda la prensa ha resumido el asunto hablando de rescate hay numerosas diferencias sustanciales que distingan una línea de crédito circunscrita a la banca de un rescate del conjunto de la economía de un país, como ha sucedido en Grecia, Irlanda y Portugal. Estas son las siete principales diferencias".

Este mismo diario relata en otro artículo cómo desde Moncloa prepararon la comparecencia del presidente Mariano Rajoy de este domingo:

"El equipo del jefe del Ejecutivo diseñó su aparición para explicar la solicitud de ayuda europea calculando al milímetro la imagen que se quería trasladar: la celebración de un éxito".

Precisamente, el Financial Times dice que Rajoy presentó la ayuda a España "como una victoria" en un artículo en el que explica que con este rescate se evitará la inspección de los libros contables que acompañaron a los rescates de otros países europeos, pero añade que la línea de crédito no estará exenta de condiciones. El diario económico espera que Bruselas imponga duras medidas para reformar el sistema financiero y cree que puede tener más impacto en los mercados financieros porque la economía española es casi el doble de grande que la de los otros tres países rescatados juntos.

Desde The New York Times, el premio Nobel Paul Krugman, en un artículo titulado Otro Rescate Bancario lamenta que el rescate se haya producido a los bancos y no a los parados, así como la falta de alternativas a la austeridad.

"Toda esta historia se empieza a parecer a una rutina cómica: una vez más, la economía cae, el desempleo sube, los bancos tienen problemas y los gobiernos acuden a buscar el rescate. Pero de algún modo, son sólo los bancos los que son rescatados, no los desempleados. (...) Los líderes políticos no tienen intención de cambiar las políticas que han dejado a casi un cuarto de los trabajadores españoles (y a más de la mitad de sus jóvenes) sin trabajo".

También se muestra crítico el editorial de The Guardian, que insta a Rajoy a no cantar victoria ni dar por resuelto el problema del sistema financiero español:

"¿Resuelto? No tan rápido. Digan lo que digan el señor Rajoy, la Casa Blanca o el FMI, el acuerdo anunciado el sábado resuelve muy poco y, en lugar de eso, abre muchas cuestiones para Madrid, para los españoles, para los bancos del país y para el euro. Lo único que está claro es que la aceptación de esa línea de crédito marca una nueva fase en la crisis del euro. Confirma que la gravedad del problema es mayor de lo que se creía en un principio".

Además, el rotativo británico apunta a que serán los españoles quienes paguen por este rescate a través de sus impuestos:

"Esta es una deuda que se cargará a los presupuestos del Estado. Los contribuyentes españoles tendrán que pagar por ella. En otras palabras, la población con el mayor nivel de desempleo de la Unión Europea tendrá que dedicar décadas a pagar una deuda generada para salvar a bancos irresponsables, gestionados por gerentes inservibles y sus directores compinches".