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Cómo cambiar de vida y recorrer el mundo en cuatro historias (FOTOS)

30/08/2012 10:48 CEST | Actualizado 09/02/2016 13:38 CET
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Fuera tópicos sobre vivir viajando: no siempre hay que ser joven, ni vivir desligado de obligaciones laborales, se puede dar la vuelta al mundo con los niños a cuestas e incluso e puede obtener partido profesional de la experiencia.

El verano termina y llega la hora de prepararse para iniciar otro ciclo académico o laboral, hacer nuevos planes de cara al otoño y evitar, dentro de lo posible, la temida depresión post vacacional. Quizá sea este un momento adecuado para plantearse un cambio de aires lejos de casa, como han hecho los protagonistas de este reportaje. Ellos tienen un mensaje para los que quieren despegar pero aún no se han atrevido: no existen excusas para dar el gran paso y lanzarse a la aventura. Es muy simple: ¿Quieres viajar? ¡Viaja!

España tiene una larga tradición viajera, y en tiempos de crisis, la cifra sigue sorprendiendo: en 2011, los españoles realizaron 13,1 millones de viajes al extranjero, un 6,1% más que el año anterior, según la encuesta anual Familitur del Instituto de Estudios Turísticos, dependiente del Ministerio de Energía, Industria y Turismo.

Los estudios realizados sobre el perfil del viajero español insisten en que es un adulto habituado a usar internet para organizar sus viajes y hacerlos económicos. Precisamente, el auge de la red y la proliferación de blogs personales y redes sociales está dando a conocer un tipo de viajero que rompe el tópico del turista que solo va a circuitos organizados, o el del mochilero juerguista en busca de los rincones más exóticos del planeta.

1) DAVID Y MARÍA: CUATRO AÑOS Y UN DÍA EN RUTA

David Súa (32 años) y María Gutiérrez (28) salieron a pie de su pueblo, Santillana del Mar (Cantabria). Era marzo de 2007 y tenían un objetivo: hacer un viaje sin billete de vuelta durante dos años que al final se convirtieron en cuatro y un día.

Recorrieron parte de Europa, de África y de Oriente Medio, atravesaron Asia, Australia, y llegaron hasta Nueva Zelanda, toda una odisea que narraron en su blog, ¿Dónde andan estos?, y que fue posible gracias a un admirable espíritu aventurero y al ahorro extremo: se gastaron 10.000 euros cada uno en cuatro años, incluyendo "hasta las comisiones de los cajeros, que ascendieron a 800 euros", cuenta David.

La clave para que esta pareja viviera la aventura de su vida fue una buena planificación: "Decidimos hacer el viaje dos años antes de salir, así que nos dio tiempo a trabajar duro y ahorrar mucho". Una vez en ruta, se buscaron la vida para gastar lo menos posible: se movieron haciendo auto-stop, comieron en mercadillos y puestos callejeros, e hicieron uso intensivo de Couchsurfing, una red social en la que sus usuarios ofrecen su casa para descansar de forma gratuita.

Hace un año y medio volvieron a casa, y la adaptación fue complicada para ambos. "Se echa de menos la emoción del viaje, conocer personas nuevas y vivir aventuras todos los días", explica David. María encontró trabajo pronto, pero él todavía está en ello. Aún así, ambos siguen pensando que la experiencia mereció la pena.

Cuatro años por el mundo

2) CARMEN, LA VUELTA AL MUNDO EN 11 MESES EN SOLITARIO

Carmen Teira es otro ejemplo de aventurera indómita. En 2009, con 24 años, decidió marcharse sin más compañía que su mochila y sus sueños. "Quería dedicarme al periodismo de viajes, pero con la crisis sabía que no me iban a llover oportunidades, así que decidí lanzarme a recorrer el mundo para hacer reportajes con la idea de darme a conocer".

Carmen ahorró durante un año y medio gracias a las prácticas que realizó tras licenciarse en Comunicación Audiovisual y a algún trabajo veraniego. En octubre de 2009 partió hacia la India, y en los once meses siguientes dio la vuelta al mundo cruzando Asia, Australia, Nueva Zelanda y Sudamérica.

Narró minuciosamente el periplo en su página web Trajinando por el mundo, un trabajo que le fue reconocido con el prestigioso premio Bitácoras al mejor blog de viajes en 2010. En él narró su día a día y, por supuesto, sus trucos de ahorro. "La clave está en adaptarse al modo de vida local", explica. En total, gastó algo más de 7.000 euros en 11 meses.

No le llovió trabajo nada más volver a España, pero ese premio le abrió puertas: "Poco a poco me fueron llamando para colaborar aquí o allá", explica satisfecha, ya que no ha parado de viajar desde entonces.

La vuelta al mundo de Carmen Teira

3) FAMILIAS VIAJERAS

Viajar con niños durante meses o incluso años es posible. Quien no lo crea, que pregunte a Max y Susana acerca de las docenas de progenitores que han publicado relatos viajeros en su revista digital, Familias en ruta, un punto de encuentro para padres y madres trotamundos. Además de otras incursiones de menor duración, en 2011 esta pareja recorrió Sudamérica durante ocho meses con su hija Lluna, que entonces tenía tres.

No dudan en defender que viajar con niños no es tan complicado como se cree. "No nos cierra ninguna puerta y es una oportunidad única de poder redescubrir el mundo con ojos de niños", explica Max, que ahora es padre de otro retoño, Saüc. Solo tiene 9 meses, pero ya está conociendo Irlanda junto al resto de la familia.

Aunque Lluna y Saüc aún no tienen edad para ir al colegio, Max asegura que la preocupación sobre la escolarización de los niños es exagerada: "Todo es pactar con el profesorado", explica, "ya que se pueden seguir perfectamente los curriculums escolares durante viajes de larga duración y los padres pueden optar por el homeschooling, es decir, ejercer de profesores durante el trayecto".

No son posibilidades, sino casos reales como el de Luis y Amaya, que dieron la vuelta al mundo durante un año con sus dos hijas de 7 y 9 años, o los cuatro miembros de los Hoz-Aguirre, que cruzaron el Atlántico en velero.

"La principal ventaja para toda la familia es pasar tiempo juntos y crear fuertes vínculos afectivos", reflexiona Max. Y para los niños, no lo duda: "El mundo real es la mejor escuela".

Una familia en ruta

4) SELE: 32 AÑOS Y 80 PAÍSES SIN DEJAR DE TRABAJAR

Es lógico pensar que resulta imposible viajar mucho si se tiene un trabajo: si hay tiempo, no hay dinero, y viceversa. José Miguel Redondo, Sele, es el más claro ejemplo de que esto no tiene por qué ser así. Con 32 años, este madrileño presume de haber conocido 80 países en la última década.

Sele se encuentra en Estados Unidos viviendo su última aventura: una travesía por el continente americano que comenzó en febrero de 2012 y que ni él sabe cuándo terminará.

Este viaje es la excepción que confirma su regla, ya que es el más largo que ha hecho durante un paréntesis entre dos empleos. Hasta entonces, su curriculum viajero se ha ido engrosando poco a poco gracias a escapadas de días, semanas o un mes como mucho; un tiempo que, bien compaginado con su trabajo en servicios de documentación, familia y demás responsabilidades, le ha llevado por cuatro continentes, algo no tan difícil si se tiene claro qué se quiere. "Mi financiación siempre ha sido a base de guardar para lo que de verdad me gusta, que es viajar. Raramente me verás con ropa de marca o cambiando de coche cada dos años", cuenta.

Este joven intrépido también tiene un blog, El rincón de Sele, que le ha dado muchas satisfacciones. "Me ha traído nuevas oportunidades que jamás hubiese podido imaginar, como hacer un documental en Jordania, participar en una expedición para estudiar el comportamiento de las ballenas en el Estrecho de Magallanes o impartir conferencias de viajes en España", describe.

Los viajes de Sele

FUERA MIEDOS

Si hay algo en lo que coinciden estos viajeros es en la enorme cantidad de personas que les escriben porque quiere viajar, pero no se atreven. David y María reciben emails un año y medio después de su regreso, Carmen se sorprende de la cantidad de consejos que le piden mujeres que desean viajar solas y Sele hasta ha hecho amigos con los que ha viajado a raíz de un eventual comentario en las redes sociales Twitter o Facebook.

"La gente no se lanza por miedo", opina Carmen. "Si tienes trabajo, tal y como están las cosas, hay un recelo lógico a perderlo, y también es difícil saber cómo abarcar un viaje tan largo como el mío, yo también sentí ese temor, fue un salto al vacío", comenta.

"Lo que más digo a la gente que nos escribe es que adelante, que se vayan y vivan. Puede pasarles de todo pero lo importante es dar el primer paso y vivir, ver qué hay fuera, conocer otras culturas... Hay momentos difíciles, claro, pero aún así merece la pena", completa David.

"Todos y cada uno de nosotros tenemos un viajero dentro”, reflexiona Sele. “Un consejo en el que suelo incidir es que debe pesar más cumplir un sueño que el miedo que nos impide hacer lo que más deseamos", concluye.

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