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Comida del Hospital de Navarra: Los pacientes la califican de "insalubre" tras la privatización del servicio (VÍDEO, FOTOS)

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Alubias tan duras que rebotan al ser lanzadas contra una mesa, filetes chamuscados y secos del tamaño del dedo de una mano, tortillas francesas cuyo color se aproxima al verde... Podía ser la descripción de los platos de un programa como Pesadilla en la Cocina, pero no. Pertenecen a las comidas que el Hospital de Navarra sirve a los enfermos desde que el pasado 21 de enero el Gobierno Navarro, que dirige UPN, privatizara el servicio.

"La antigua cocina del hospital era buena. Había poca diferencia con lo que se suele comer en casa y era un servicio totalmente adaptable. La comida caliente llegaba caliente y la fría, fría. No había errores, no había quejas y eso demuestra que los pacientes y familiares consideraban el servicio público de cocina de buena calidad", explica a El Huffington Post Jesús Lostao, quien ha tenido en las últimas semanas a un familiar y a un amigo hospitalizado.

Tras comprobar el funcionamiento del nuevo servicio, Lostao ha abierto una recogida de firmas en Change.org que ya supera las 20.000 peticiones para que el Gobierno regional vuelva al servicio público de cocina. Otros familiares de pacientes han denunciado la calidad de la comida subiendo fotos a las redes sociales y ya se han registrado 800 quejas por el servicio.

Lostao vivió el primer día de la nueva cocina. Aquel día, asegura, a su familiar le sirvieron sopa "con un icerberg" en el centro, una tortilla "de color verde" y de postre un yogurt que quemaba. "A un compañero le trajeron unas alubias a mediodía. Se las comió de mala gana porque no había otra cosa. Por la noche le trajeron la cena y le preguntaron si se la iba a comer también. Al preguntar por qué, le respondieron que fue el único de toda la planta que comió aquellas alubias", relata.

comida

MÁS ALLÁ DE LA MALA COMIDA

Los pacientes remarcan que el problema no es solo la mala calidad y la poca cantidad de la comida, sino que, además, se están produciendo errores graves al servir los menús: "Comida con sal para hipertensos, con azúcar para diabéticos, guisantes como perdigones para personas que necesitan dieta de fácil masticación..."

Los pacientes alertan de que aún no ha pasado nada grave porque las enfermeras "están muy al tanto". "Incluso en un caso que devolvieron la dieta errónea de un diabético, se sorprendieron en la cocina y preguntaron si ese paciente era diabético en el desayuno, en la comida o en la cena", asegura Lostao.

Ante este panorama, en el hospital rechazan hacer declaraciones y los pacientes y familiares empiezan a buscar sus propias soluciones: subir la comida de la cafetería o llevarla en tuppers desde casa. Los expertos destacan, sin embargo, que eso conlleva sus riesgos porque se pueden introducir virus en la comida. "Entre comer lo de casa y optar por lo que pone el servicio hay muchos que lo tienen muy claro", reconoce Lostao. "Esa comida es inaceptable, insalubre", resume otra paciente del hospital que prefiere no dar su nombre.

filetees

16 de los 17 trabajadores del hospital que confeccionan las dietas del centro han alertado en una carta al Diario de Noticias de los peligros que conllevan los errores en las menús de los enfermos. En el documento, aseguran que las nuevas cocinas "empezaron a funcionar sin tener validadas las más de 70 dietas que se les pedían en el pliego de condiciones" y que no se han adaptado los platos "a las correcciones propuestas desde la Unidad de Dietética". Añaden que "la apariencia y el color de los platos" les han dejado "el corazón encogido" al pensar "que eso se lo tiene que comer una persona con una salud delicada".

LA MITAD DE LOS TRABAJADORES

El Huffington Post ha intentado ponerse en contacto, sin éxito, con los responsables de Mediterránea de Cátering, la empresa responsable de la comida del hospital y que lleva el servicio de cerca de 50 centros en toda España. En algunos de ellos, cuando comenzó el servicio se registraron protestas y quejas similares a las que se están produciendo ahora en Navarra.

El director de operaciones de la compañía en Navarra, Javier Carracedo, reconoció hace unos días en la televisión regional que estaba habiendo “muchos problemas en la implantación” e insinuó que se estaba intentando boicotear el servicio. “Es muy extraño que un panecillo que va en un plástico en la zona fría aparezca en una foto fuera del plástico y en la zona caliente”, aseguró, a la vez que afirmaba que cuando se colocaron candados en los carros este tipo de situaciones dejaron de producirse. "Es muy fácil poner una fotografía, sacarla de contexto o, en cierto modo, manipularla", aseguró.

alubias

El sindicato LAB ya ha presentado una denuncia legal ante la inspección de trabajo porque "no se ha cumplido la legislación laboral básica de las condiciones de los trabajadores de la cocina", según explica en una conversación telefónica Igor Arroyo, portavoz del sindicato en Navarra. Asegura que en los primeros días del servicio hubo bajas "por ansiedad", trabajadores sin formación y horarios "infernales". Según LAB, la pérdida de la calidad se debe, en parte, a la drástica reducción de trabajadores en las cocinas. Subrayan que antes de privatizarse el servicio había 23 pinches por turno, mientras que actualmente hay 11 en el turno de mañana y 10 en el de tarde, lo que supone una reducción del más del 50%.

MULTA DE 6.000 EUROS

Arroyo destaca que Mediterránea de Cátering pertenece a Portobello Capital, un fondo de inversión capital riesgo: "En su propia web resaltan que dan a sus clientes el máximo de rentabilidad y eso al final se acaba notando: las raciones son muy escasas, la calidad de los alimentos deja mucho que desear y hay muchos menos trabajadores".

Ante la situación, el Gobierno de Navarra ha impuesto una multa de 6.000 euros a Mediterránea de Cátering. La consejera de Salud, Marta Vera, aprovechó para hacer un llamamiento a la calma: "No es de recibo que esa comida llegue a la habitación de un paciente, pese a los controles que tenemos. Fue una incidencia que se solucionó en cinco minutos. No se puede hacer de la anécdota la generalidad". Carracedo recibió con resignación la noticia de la multa: "Desgraciadamente en este país ya no importa ser inocente, sino poderlo demostrar. Cualquier mentira que se repite mucho es verdad".

En esta galería recogemos otras pesadillas en la cocina, que nada tienen que ver con el Hospital de Navarra, pero que no son aptas para estómagos sensibles.

La verdadera pesadilla en la cocina
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