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Jean-Claude Juncker, candidato del PP europeo a presidir la Comisión y amante de la sombra

21/05/2014 07:34 CEST | Actualizado 21/05/2014 07:48 CEST
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Un dinosaurio, un convencido europeísta o incluso un bebedor. Del candidato del Partido Popular Europeo a presidir la Comisión, el brazo Ejecutivo de la Unión Europea, se ha dicho públicamente casi de todo. Pero donde él se siente cómodo es en la sombra.

"La política monetaria es algo serio. Debemos debatirlo en secreto, en el Eurogrupo", dijo Jean-Claude Juncker en abril de 2011 en plena crisis de deuda europea. "Estoy preparado para ser insultado por ser insuficientemente democrático, pero quiero ser serio [...] Estoy a favor de debates secretos, oscuros", apuntó en un foro en Bruselas, recoge el medio especializado EU Observer.

“Todos sabemos lo que tenemos que hacer, lo que no sabemos es cómo ser reelegidos tras ello”. “Cuando se vuelve serio, tienes que mentir”, son otras de sus frases.

Juncker se refería a decisiones sensibles, que intentaban frenar la especulación financiera pero creaban hondas divisiones en los países del euro. Motivaban horas de debate, en muchas ocasiones hasta la madrugada o el amanecer. Casi por definición, esas reuniones son discretas en cualquier ámbito, pero su naturaleza es estéticamente nefasta para una Europa aquejada de opacidad y desconexión con los ciudadanos.

En el caso de Juncker, el pronunciamiento no es simplemente estética. Define a la perfección su carácter. Durante 18 años, ha participado en centenares de reuniones de máximo nivel y máxima reserva. Por una parte, como primer ministro de Luxemburgo, ha estado en el Consejo Europeo, las cumbres de jefes de Gobierno. Como ministro de Finanzas de su país, cargo que compatibilizaba con el de primer ministro, ha asistido y presidido innumerables sesiones del Eurogrupo, un foro informal que en realidad no tiene andamiaje institucional y que no se ancló al corpus jurídico hasta 2009, cuando entró en vigor el Tratado de Lisboa.

Juncker es un hombre de sombras. Para bien o para mal.

ELEGIDO SIN CAMPAÑA NI DEBATE

juncker

Es 7 de marzo y en Dublín el Partido Popular Europeo se prepara para escoger a su abanderado, la persona que presidirá la Comisión Europea si los conservadores dominan la Eurocámara tras las elecciones de mayo. Michel Barnier, dos veces comisario, ministro en Francia, apura las horas que le quedan despacho a despacho. Su equipo reparte chapas y pegatinas.

Juncker no hace nada.

Sin embargo, Barnier no tiene nada que hacer. Resultado: Juncker 382, Barnier 245.

La primera votación de la historia del Partido Popular Europeo para encontrar su candidato a la Comisión se saldó sin debate ni propuestas. La CDU, el partido de Angela Merkel, había anunciado su voto por Juncker y había declarado su "simpatía" por el luxemburgués, a pesar de sus tiranteces en el pasado. En el ejercicio, muy lejano a unas verdaderas primarias, los representantes españoles no supieron qué votar hasta el final. Algunos preferían a Barnier, al que consideran más fiable y conocen mejor, pero finalmente Mariano Rajoy dictó, horas antes del momento decisivo, que el candidato del PP español también sería Juncker.

Los motivos que han llevado a Merkel y a Rajoy a apoyarle también son un misterio. Todo son rumores. Desde que Merkel quiere ganar tiempo con un candidato que podría no llegar a la meta hasta que Rajoy quiere asegurarse, al apoyar a la canciller, un puesto jugoso en el nuevo Ejecutivo comunitario.

DIMISIÓN POR UN CASO DE ESPIONAJE

Jean-Claude Juncker es prolijo en citas irónicas, como cuando aseguró que en un país como Luxemburgo, pequeño y rico, a las 11 de la mañana el primer ministro ya había resuelto los problemas del día.

Quizás un día subestimó a su país y sus servicios de inteligencia, que responden a las siglas de SREL. El año pasado, escuchas ilegales (que afectaron al Gran Duque, el jefe de Estado) y malversación de fondos de los espías lo obligaron a dimitir. Había estado al corriente y las había silenciado al no haber tomado las medidas adecuadas e informar al parlamento.

PARTÍCIPE DE LA PRESIÓN SOBRE ESPAÑA

Juncker fue un máximo exponente del discurso europeo que combinaba "solidaridad" con países rescatados o en problemas, a los que se llamaba insistentemente "amigos", y la mano dura en la exigencia de los recortes. Aunque la simpatía de Merkel fue cayendo durante su mandato en el Eurogrupo, en las exigencias de austeridad a los países del sur siempre hubo consenso.

No en vano, Juncker era el encargado de anunciar las decisiones del Eurogrupo y de coordinar las presiones contra países como España para que acabaran cediendo y aceptando nuevas exigencias de recortes. Fue su papel durante la crisis de deuda -y la percepción de que Juncker entendía la especulación financiera como una forma de presión para que los países hiciesen reformas- la que llevó a muchos eurodiputados y al propio Rajoy a replantearse su apoyo decidido en la candidatura frente a Barnier.

UN CANDIDATO SIN LISTA ELECTORAL

Juncker es el candidato del PPE, pero ningún ciudadano puede votar directamente por él. La lista de su partido, el Partido Cristiano Social (CSV), la encabeza la hoy vicepresidenta de la Comisión y titular de Justicia, Viviane Reding. Juncker contradice así los deseos del Parlamento Europeo, que creen que las nuevas reglas de elección del presidente de la Comisión conminan al candidato a ser un diputado europeo.

Los Gobiernos no lo creen así y opinan que el color político del presidente de la Comisión debe reflejar la victoria electoral del partido o espectro correspondiente. Pero el nombre no tiene por qué estar ligado a ninguna lista concreta, según el Consejo.

El propio Juncker ha argumentado que, debido al sistema electoral de Luxemburgo, si él fuese elegido diputado y después presidente de la Comisión, al renunciar a su escaño en la Eurocámara perjudicaría a su propio partido político, al que le restaría votos.

Para Juncker, se trata de todo o nada, pero sin lista electoral mediante.

ASTUTO NEGOCIADOR DE GIN TONIC

Nadie en Bruselas niega una gran inteligencia a Juncker, alguien que negocia con calma, con astucia y con gin tonic. Precisamente su 'sed' durante las maratonianas reuniones le ha pasado factura. En ocasiones, los periodistas han podido advertirla en las comparecencias posteriores, en muchas ocasiones de madrugada.

El ministro de Finanzas holandés y sucesor de Juncker en el cargo también ha aludido a ella, levantando una gran polvareda. "Jean-Claude Juncker fue un fumador habitual. Y un bebedor, por cierto", dijo Jeroen Dijsselbloem en un talk-show holandés.

"Desde que dejó el cargo, la atmósfera se ha vuelto mucho más calvinista", bromeó.

¿Cómo será esa atmósfera a partir de mayo?

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