Trump lanza su Junta de Paz por Gaza: quién va, quién falta, qué busca y qué pinta la ONU
España ha rechazado la participación en la misma ante las dudas que hay en Europa sobre la posible "incompatibilidad con la ONU".

Por si quedaba alguna duda, Donald Trump anda dispuesto a marcar los designios del planeta entero, especialmente los de aquellas zonas en las que hay conflictos. Bajo ese telón de acero se pone en marcha este jueves la Junta de Paz, el organismo creado por su Administración, que tiene a Gaza como primera parada y que busca el objetivo más grande de acabar consolidando el peso de Estados Unidos por encima del de Europa.
La cumbre se organiza apenas unas semanas después de la creación "formal" de la mencionada Junta de Paz, que fue anunciada por el propio Trump el pasado 15 de enero y llega en un momento de máxima tensión geopolítica, dos años después del "inicio de la guerra" entre Israel y Hamas. En el ambiente hay una sensación extraña: de falso alto el fuego y con la reconstrucción de Gaza como uno de los grandes desafíos de la agenda internacional.
Desde Washington, el propio Trump no ha dudado en afirmar que esta iniciativa es una "alternativa" a la ONU, algo que ha generado fuertes críticas de varios países. El presidente de Estados Unidos, único en su especie, ha mostrado una ambición desmedida: aunque se anunció dicha cumbre centrada únicamente en Gaza, en los últimos días y de forma retórica, ha ido ampliando su alcance hasta el punto de decir que "irá mucho más allá" y que puede ser decisiva para lograr la paz en muchas otras partes del mundo.
Lo de este jueves es, por tanto, el pistoletazo de salida a esta nueva Junta de Paz de la que, y siempre según la Casa Blanca, tiene el objetivo de "colaborar con Naciones Unidas en algunos casos", una colaboración que, por otra parte, no tiene detalles y está generando bastante desconcierto.
Así que la cumbre servirá para, antes que nada, definir el mandato operativo de la Junta de Paz y, después, clarificar su papel en busca de la paz de Gaza incidiendo en aspectos claves del conflicto como la donación de recursos para la reconstrucción de la Franja, así como enviar la asistencia humanitaria necesaria.
¿Qué dice Hamás?
Aunque no es parte oficial de la Junta, la organización ya se ha pronunciado al respecto y, a través de sus diferentes portavoces, ha hecho un llamamiento "claro y directo" para que se tomen las medidas oportunas, que sean claras, concretas y que sirvan para detener el alto el fuego y se permita implantar todo lo acordado en el plan de paz que se firmó en el pasado mes de octubre de 2025 en Egipto.
Desde Hamás también insisten en el "deber" de colaborar con el Consejo de Seguridad de la ONU y con la Comisión Nacional para la Administración de Gaza (CNAG) para asegurar la reconstrucción real de la Franja y que todo lo que se decida no caiga en saco roto.
Lo que se intuye detrás de estas peticiones es que Hamás espera un compromiso que se acabe traduciendo en acciones reales y no se quede en mero discurso político. Y no ha dudado en poner de manifiesto la insatisfacción general del pueblo palestino con los procesos impulsados desde Washington.
La posición de España
El Gobierno español se ha mostrado más que tajante ante esta Junta de Paz y ha rechazado participar en la misma. Pedro Sánchez ha explicado que la razón principal para no acudir a Washington es que está planteada "fuera del marco de las Naciones Unidas" y que no incluye a la Autoridad Palestina como parte del proceso.
Sánchez ha seguido argumentando que la paz y la reconstrucción de la franja se debe hacer con la participación de todos los actores implicados en el proceso y estos incluyen a representantes palestinos. Esta negativa española forma parte, al fin y al cabo, de un debate todavía más amplio que sobrevuela en la Unión Europea sobre la legitimidad y el encaje jurídico de esta Junta de Paz, ya que son varios los países que han mostrado sus "dudas" sobre el diseño, gobernanza y compatibilidad con la Carta de las Naciones Unidas".
Resto de actores
Trump insiste en el mensaje de la colaboración, matiza, "en algunos casos", y especula con la posibilidad de buscar miras mas amplias como las vinculadas con Irán. No es una visión que tenga la misma acogida en Europa. Bélgica, Noruega y Suecia se han mostrado igual de tajantes que España a la hora de negarse a acudir, aunque otros como Bulgaria o Hungría se han mostrado abiertos a volar a Washington. No faltará, por supuesto, Israel.
Del grupo de los cinco de la ONU -Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido- ninguno a parte de los organizadores han confirmado nada, aunque Trump sí ha deslizado que Vladímir Putin habría aceptado sumarse al organismo, algo que no ha dicho -todavía- el Kremlin y que ha generado cierta preocupación. "Está librando una guerra contra un país europeo. Están bombardeando Ucrania", ha dicho Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido.
Esta Junta de Paz parece formar parte de una estrategia más a largo plazo de Trump y que tiene el objetivo de dar más fuerza a Washington a la hora posicionarse en asuntos internacionales. En definitiva, buscar un liderato en la toma de decisiones clave en escenarios de conflicto, sea este donde sea.
Lo que está claro es que la cumbre de este jueves es un momento clave para medir tensiones: presentará compromisos públicos y acuerdos políticos, pero también expondrá la divergencia de visiones sobre cómo debe gestionarse la paz en Gaza y qué instituciones deben liderar ese proceso.
