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Así es la ‘habitación secreta' que esconde los documentos de la negociación del TTIP

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JENNIFER TAPIAS
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ESTRASBURGO - Si te decimos que existe un cuarto secreto ubicado en una institución internacional, al que sólo se accede con cita previa y donde los documentos que leerás son tan confidenciales que no podrás contar nada sobre ellos… ¿A que pensarías que estás en una serie de ficción tipo Homeland? Pues no, este tipo de cuartos son reales están mucho más cerca de lo que crees: en Bruselas, Estrasburgo e incluso en España.

El motivo por el que se abrieron en las instituciones europeas fue para que los eurodiputados puedan acceder a los documentos de la negociación entre la UE y EEUU del tratado TTIP. La existencia de esta ‘habitación secreta’ no hace sino añadir más resquemor hacia una negociación que ya de por sí está siendo costosa. De hecho, los eurodiputados no ocultan su desagrado hacia esta forma de proceder. Consideran que es una forma de generar desconfianza o que simplemente no son necesarias estas medidas, dado que los documentos podrían ser “perfectamente públicos” sin suponer ningún riesgo e incluso denuncian que muchos de ellos ya han sido publicados.

A todo esto hay que sumarle algo irónico: los documentos que, si todo progresa, darán lugar al que será uno de los acuerdos comerciales de mayor relevancia mundial en años, llevan negociándose ya tres años. Sin embargo, no ha sido hasta este mes de enero cuando la comisaria Cecilia Malmström anunció que cualquier eurodiputado podrían acceder a la que oficialmente se llama ‘reading room’ (sala de lectura) para dar “más transparencia”. Y así nació esta sala, de poco más de seis metros y que tan pocas simpatías genera.

LAS CONDICIONES PARA ENTRAR

Una de las eurodiputadas que ha vivido la experiencia de entrar en ella ha sido Marina Albiol, del GUE (izquierda europea), quien, en un encuentro con periodistas españoles en Estrasburgo, aseguró que la experiencia había sido “más que desagradable”. En su caso no fue en Bruselas, sino en la ciudad francesa, en un despacho que reunía las mismas características que la otra sala secreta.

Durante su intervención, Albiol dejó muy claro que están en contra del TTIP tanto en la forma como en el contenido de las negociaciones. En lo primero tiene mucho que ver la sala en cuestión, que, asegura, pone de manifiesto el “oscurantismo y falta de transparencia total”. “Ni siquiera nosotros podemos leer todos los documentos con libertad, tenemos que verlos así y para poder acceder a la habitación nos quitan absolutamente todo, hasta cualquier bolígrafo que llevemos encima”.

Ni siquiera nosotros podemos leer todos los documentos con libertad

Así, según el testimonio de esta eurodiputada, cuando quieren consultar los documentos tienen que seguir el siguiente proceso: solicitar con antelación los textos que quieren consultar, despojarse de todas sus pertenencias y ser conscientes de que cuentan con un plazo máximo de dos horas para poder estar en la sala. Además, hay un aspecto clave: tienen que firmar un acuerdo de confidencialidad: “En él se indica que si contamos lo que hemos visto podemos someternos a procesos penales. Todo esto que nos exigen para poder entrar es absolutamente contrario a la democracia”, denuncia Albiol.

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Las negociaciones están generando muchas protestas en la UE

Durante ese mismo encuentro, la eurodiputada socialista Inmaculada Rodríguez-Piñero respaldó las opiniones de Albiol y añadió un punto clave: los documentos que se consultan están sólo en inglés. “La información a la que accedes no está en las lenguas oficiales de la UE. Además, la información es muy técnica, por lo que me gustaría ir acompañada de asesores y no puedo. Ellos me ayudarían a resolver dudas, porque hay muchas cosas que no puedo entender. Ambas cosas las estamos exigiendo”.

“Es importante que haya transparencia, pero es una cuestión de actitud. Uno de los graves errores que ha cometido la Comisión Europea de Barroso ha sido el de no haber hecho públicas las condiciones para negociar. Nosotros hemos exigido transparencia desde el minuto cero. Estamos ante un tema de mucho calado y entiendo que durante un periodo de tiempo existan ciertas partes que no se hagan públicas, eso es negociar, pero tiene que haber transparencia”, añade Rodríguez-Piñero.

LAS DUDAS PARA EL ACUERDO

En opinión de Albiol, uno de los motivos por los que dicha transparencia no se da es porque el objetivo de la Comisión es “proteger a los inversores” de forma que los pequeños o medianos empresarios “no van a poder competir”. “Las multinacionales llevan esperando 20 años este tratado, con el que quieren alterar nuestras leyes. Necesitan un nuevo sistema jurídico, aumentar la privatización de servicios públicos y que actividades como el fracking o el uso de transgénicos, que estaban prohibidos en la UE, dejen de estarlo. Esto no es un acuerdo comercial, esto va muchísimo más allá, está a la altura de lo que fue, de lo que es Maastrich o la Constitución Europea”.

La eurodiputada de UPyD, Maite Pagazaurtundúa también ha pasado por la experiencia de acceder a la sala. Confirma el testimonio de sus dos compañeras y explica a El Huffington Post cómo, además, se les proporciona unos papeles en blanco con una marca de agua que lleva su nombre: “En la sala hay una funcionaria que vigila el proceso. Todos podemos tomar notas en los papeles que nos dan y nos los podemos llevar, pero hay que tener en cuenta que hay que cumplir con la cláusula de confidencialidad que hemos firmado”, explica.

Hay que cumplir con la cláusula de confidencialidad que hemos firmado

Pagazaurtundúa añade que cómo se gestiona todo lo relativo a dichos documentos plantea “una serie de problemas”. “Las opiniones que uno se forma tienen mucho que ver con lo que uno ve. Además, la expresión de lo que podemos decir políticamente tienes que cocinarla para saber cómo hablas y cómo no hablas. A mí la sensación que me da es que la mayor parte, al menos lo que yo he visto, no habría ningún problema en que se haga público”.

Son tres testimonios que ponen de manifiesto una realidad de la negociación entre la UE y EEUU: lo controvertido que está resultando. Además, los eurodiputados coinciden en que se parten de posturas “muy diferentes” y que, además, al Parlamento Europeo “no le valdrá ningún acuerdo”.

Las salas de Bruselas y Estrasburgo no son una excepción: en España también se ha habilitado una sala de lectura para consultar la documentación del TTIP, a la que solo pueden acceder parlamentarios y algunos funcionarios del Estado. Localizada en el Ministerio de Economía y Competitividad, este espacio reúne las mismas condiciones ya descritas para poder tener acceso a los documentos.

Además, la Comisión Europea ha autorizado a los Estados miembros la apertura de estas salas, en las que están disponibles los textos consolidados de la negociación en curso, que son aquellos que recogen tanto el texto propuesto por la Unión Europea como el que ha propuesto Estados Unidos.

A falta de ver cómo avanza el proceso, lo que está claro es que el TTIP aún va a dar mucho de lo que hablar.

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