INTERNACIONAL

Europa desde la mirada de siete niños refugiados

12/01/2017 18:01 CET | Actualizado 13/01/2017 11:08 CET

"No llores, mi amor. Que me haces llorar. Cuando llegues, me vas a tener a tu lado. Por favor, no llores. Yo ya me he quedado sin lágrimas". Es el triste consuelo que Jihan, una joven refugiada kurda de 13 años, recibe de su madre por teléfono móvil. La pequeña está en la frontera de Eslovenia con Austria junto a otros cientos de refugiados en noviembre de 2015. Dejó Líbano con su padre para emprender la ruta de los Balcanes hacia Alemania huyendo de la guerra. Su madre y sus hermanos se quedaron allí por falta de dinero. Actualmente siguen sin poder reagruparse.

Jihan es una de los protagonistas del documental Nacido en Siria, dirigido por Hernán Zin, que narra el viaje de siete niños que huyen del horror de la guerra hacia Europa, atravesando el mar en patera, sufriendo el hacinamiento en campamentos provisionales o siendo rechazados con gases lacrimógenos en las fronteras de algunos países europeos. Se mueven con lo que llevan encima: un par de mochilas y sus ahorros de toda la vida. Jihan, Marwan, Arasulí, Gaseem, Kais, Mohammed y Hamude podrían ser cualquier niño europeo: jugaban con sus amigos en sus barrios, se sentaban a la cena junto a su familia, algunos iban al colegio y veían la televisión. La película se estrena este jueves.

La guerra ha destruido nuestra vida

"La guerra ha destruido nuestra vida", afirma en un momento del filme Hamude, que tiene sólo ocho años y viaja con su tío, de 22, porque sus padres murieron en la guerra. Su hermano pequeño viaja con otro de sus tíos, pero hace meses que no se ven. Lo explica en una de las largas esperas en la frontera de Austria. Actualmente, han conseguido reagruparse y residencia de tres años en Alemania.

Hernán Zin sintió la necesidad de hacer este documental: "Es un acto reflejo casi irracional". Se encontraba en África grabando un documental sobre elefantes cuando vio la foto del cuerpo del pequeño Aylan en una playa de Turquía. Canceló aquel proyecto, hizo las maletas y viajó a Hungría para empezar este. ¿Lo más duro de toda la película? Zin, que ya ha hecho otros documentales sobre refugiados, lo tiene claro: "Que haya pasado en Europa". "He llorado mucho, ha sido muy duro. He visto a personas en la intemperie, con sillas de ruedas, sin nada que comer... Que pase eso en Europa es demencial".

Además de documentar el duro viaje de estos niños, Zin también ha hecho un seguimiento hasta que algunos de ellos han conseguido el permiso de asilo. "Me di cuenta de que la odisea continúa, no es sólo el viaje", señala. Es lo mismo que siente Marwan, de 13 años, cuando llega con su familia a Bruselas y experimenta lo complicado que es para su padre alquilar un piso o conseguir un trabajo sin hablar el idioma: "Al principio pensé que el problema era cruzar. Pero ahora me doy cuenta de que el problema es mayor".

No hay voluntad de reagrupar a las familias

Uno de los principales problemas que señala el director una vez llegada esta etapa es la reagrupación familiar: "La guerra ha dispersado familias y no hay voluntad de reagrupar a las familias, todo son trabas... Europa ha fallado en eso". Es el caso de Mohammed, de 13 años: viaja con su hermano y su padre enfermo para poder reunirse con su madre en Alemania. "Hemos ido a la embajada a rellenar los papeles, pero aún no sabemos cuándo nos tocará", le comunica Mohammed a una madre destrozada por teléfono desde Atenas, "mamá, te echo de menos. Desde que no estás con nosotros, nada va bien". La conversación tuvo lugar en junio de 2016. Hacía más de 10 meses que Mohammed no veía a su madre. Actualmente, siguen en Atenas esperando los papeles para reagruparse y sin ningún tratamiento para su padre.

Algunos de estos niños que han llegado a Europa, como Jihan o Marwan, tienen el futuro a corto plazo más resuelto que otros que no han tenido tanta suerte. El pequeño Kais, de 10 años, continúa en la frontera de Turquía con Siria. Una bomba le quemó la cabeza, los ojos y las extremidades. Sus tíos lo cuidan mientras sus heridas sanan poco a poco. Él no recuerda nada de lo que pasó tras el accidente y aún no sabe que sus padres murieron. Actualmente, sigue esperando en Turquía a que le operen del ojo.

Zin opina que las instituciones europeas han fallado. "A excepción de Angela Merkel, el resto ha fallado, ha mirado para otro lado y ha hecho cosas por debajo de lo que podían hacer". Opina que "acoger a un millón de personas puede ser complicado", pero que "no hay que ser cobardes, sino valientes". Ha visto entre los sirios "gente con ganas de trabajar, con doctorados, cualificados y con ganas de dejar atrás el dolor de la guerra".

Le preocupa "la ola de involución de Europa, el fascismo y los movimientos de ultraderecha". "Hay que luchar como ciudadanos para que Europa esté a la altura de sus valores... Estamos construyendo muros y deberíamos construir puentes", afirma.

Refugiados: padres e hijos

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

- El testimonio brutal de dos refugiados con final feliz

- ¿Y si desapareciera tu hijo? La campaña de Save The Children para no olvidar a los refugiados

- Miles de refugiados se encuentran atrapados en ola de frío y nieve

Ve a nuestra portada Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter