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Nuevos datos explican la victoria de Trump

10/02/2017 07:23 CET | Actualizado 10/02/2017 07:24 CET

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Foto: EFE

Cualquiera que diga que no se sorprendió con los resultados de las elecciones de Estados Unidos en 2016 está mintiendo. Hasta el propio Obama se mostró confuso. En el momento, fue muy difícil explicar qué había pasado, pero ahora, más de tres meses después, tenemos muchos más datos para poder recomponer este puzzle electoral. Sí, hay que mirarlo como si fuera un puzzle, porque no hay ninguna fórmula mágica que explique que Trump se haya adueñado de la Casa Blanca: al contrario, es una mezcla de factores. No hay que olvidarse, no obstante, de que Hillary Clinton ganó por 2,8 millones el voto popular, y esos votos se concentraron en estados como Nueva York y California, a los que les perjudica el sistema electoral. Eso, sobre todo, es el factor clave para entender el resultado. Simplemente, Clinton perdió estados como Wisconsin, Michigan, Ohio y Pennsylvania por muy poco, y sus votos electorales le costaron la elección.

A pesar de la popularidad del término "fake news" (que no es un fenómeno nuevo), un estudio de Stanford University concluye que no han tenido impacto en los resultados de la elecciones. Además, han encontrado que solamente un 14% de los estadounidenses citan las redes sociales como su fuente principal de noticias. Por tanto, si las noticias falsas no fueron un factor, existieron otros tres que podemos cuantificar ahora.

1.- La carta del FBI al Congreso a menos de dos semanas de las elecciones (el 28 de octubre) tuvo un efecto devastador en la campaña de Hillary Clinton. Un estudio del Institute for the Study of Citizens and Politics revela que, si bien un 89% de los encuestados no cambió su voto, el que lo hizo fue a favor de Trump. Ninguno se movió hacia Clinton. También votaron a Trump aquellos que estaban indecisos o querían votar a un tercer partido. Al mismo tiempo, un 3% de los votantes encuestados decididos por Clinton cambiaron su voto a un tercer partido.

Aquellos que cambiaron su voto hacia Trump pudieron ser republicanos indecisos porque no les convencía el candidato, y finalmente decidieron llevar el voto a casa. No obstante, todos los factores y cálculos indican que la pérdida de votos de Hillary se debió a la carta del FBI al Congreso en un momento tan crítico como ese.

Trump se llevó casi toda la atención de la prensa, mientras que Hillary obtenía los minutos de rigor en los que, normalmente, aparecía defendiéndose de alguna acusación del candidato republicano.

2.- También hubo bastante sexismo en la campaña. Si bien algunas cuestiones sobre la capacidad de ocupar el cargo se daban por sentadas en Trump, Hillary tenía que responder una y otra vez a si se sentía preparada, si consideraba que tenía lo que había que tener para ser presidenta. Sin mencionar, por supuesto, la cantidad de veces que se sometió a examen su estilo a la hora de vestir, de andar o, simplemente, de hablar. A pesar de lo que muchos afirman, un estudio del Harvard Kennedy School indica que la cobertura de los medios durante la campaña fue negativa, especialmente con Hillary Clinton.

Trump se llevó casi toda la atención de la prensa, mientras que Hillary obtenía los minutos de rigor en los que, normalmente, aparecía defendiéndose de alguna acusación del candidato republicano. En términos generales, Trump tuvo más oportunidades en los medios de definir a su contrincante que al revés, y su lema de campaña, Make America Great Again, se escuchó más veces que el de Clinton, Stronger Together. El estudio confirma que la cobertura de los medios sobre las elecciones de 2016 tuvo poco de política y mucho de sensacionalista. Las cuestiones políticas de la campaña obtuvieron menos del 10% de la cobertura total de los medios, a pesar de que los discursos de los candidatos se centraban en ellos y en lo que harían en cuatro años de mandato. Las controversias sobre Clinton recibieron más atención que las que hubo sobre Trump (19% frente a un 15%), y fueron más acusadas, quizá porque las de Donald Trump eran tantas que pasaban por ellas de puntillas.

3.- A Hillary le costó mucho separarse de esa imagen de mujer de Wall Street y no terminó de conectar con la generación millenial, que había apoyado a Bernie Sanders en las primarias. Este fue uno de los motivos de la alta abstención, como muestran estudios como el que SurveyMonkey comparte con FiveThirtyEight. Se puede ver esta tendencia de manera significativa entre aquellos que se identificaban como demócratas o de ningún partido en particular (quienes, a su vez, eran más favorables a Hillary como candidata electoral).

Del 44% de los demócratas registrados, un 35% no acudió a votar. La principal razón es que no se sentían identificados con ninguno de los candidatos; pero si analizamos los datos en profundidad, vemos que, a pesar de que los hispanos y la población negra se inclinaban hacia Hillary en un 40% y un 82% respectivamente, fue entre estos dos colectivos donde creció exponencialmente la abstención con respecto a 2012.

También se disparó entre los jóvenes, quizá porque no sentían tanto entusiasmo por Hillary Clinton. Un 46% de los votantes negros de entre 18 y 44 años se quedaron en casa, y un 43% de la población hispana también. Sí hubo un segmento de la población que aumentó en voto: el de la población blanca sin educación universitaria, que se sentía especialmente identificada con Trump.

La negatividad de la cobertura de los medios fue desgastando la imagen de la candidata, pero es importantísimo darse cuenta de que quien hizo más daño a Clinton no fue quien votó por Trump, sino quien directamente no fue a votar. Por eso, las elecciones no las ganó Donald Trump: las perdió Hillary.

Astrid Portero ha contribuido a este articulo.