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Notas para entender un enfado religioso

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Muchos no entenderán esta ira en el mundo árabe y musulmán por un vídeo que desprecia al Islam, al Profeta y a los musulmanes. Un vídeo que la mayoría de los enfadados no vieron. Yo, por cierto, vi los 13 minutos que se publicaron. Y a pesar de no ser musulmán, sí me ha molestado por su pésima calidad y por su desprecio a las creencias de mucha gente.

Hay diferentes claves para entender esta reacción que ha causado la muerte de varias personas. Pasaré por encima algunas de ellas y me centraré en el caso egipcio:

  • Se trata de una sociedad muy creyente y conservadora que ha salido de una revolución que le ha costado muchos sacrificios en vidas humanas y en bienes. Que tiene una sensación de derrota y de que lo nuevo no es mejor que el pasado. Amplias franjas de la sociedad egipcia sufren pobreza extrema y marginación. Hay mucho enfado que tiene que salir por algún lugar y un insulto religioso puede ser una buena salida si, además, existe algún vínculo con Estados Unidos, país que la mayoría del pueblo sabe que es el responsable de muchos de los desastres que ha venido sufriendo desde hace décadas. Todo ello hace que sea el momento adecuado.
  • Allí está la embajada norteamericana, como un cuartel, que convirtió un barrio céntrico de El Cairo en algo parecido a una base militar debido a las medidas de seguridad excepcionales que se han ido tomando desde 1979. Nunca hemos podido llegar hasta allí, y ahora ya no hay lugares prohibidos, podemos manifestarnos donde queramos ¿Por qué no? Pero, de repente, desaparecen las fuerzas de seguridad dejando a la gente trepar hasta el muro. Este es un detalle que no tiene explicación. ¿A dónde fueron las fuerzas de seguridad y quién les dio la orden de desaparecer?
  • Se comenta que el vídeo está hecho por unos coptos cristianos que viven en Estados Unidos. No podemos olvidarnos del odio y el rechazo mutuo entre las dos comunidades, la cristiana y la musulmana. Este rencor ha ido en aumento día a día desde comienzos de los años 70, cuando el régimen descubrió que el juego sectario le convenía para dividir a la sociedad y marginar a una parte de ella - la cristiana - de la política y de la vida pública. Es decir, para controlarles dentro de las iglesias. Después de la revolución, el régimen militar y luego el de los Hermanos Musulmanes sigue la misma estrategia con decenas de ataques contra la comunidad cristiana e inaugurando una sociedad sectaria religiosa, donde los jefes religiosos, o de "tribus", son los que pueden hablar. No la ciudadanía como ciudadanía.
  • Un régimen nuevo ve en estos sucesos religiosos un buen pretexto para conseguir varias cosas: devolver a las fuerzas de seguridad el permiso para usar mano dura contra los manifestantes, aunque sea dos días después de las protestas. Establecer la idea del caos y de que somos un pueblo que necesita leyes duras, por lo que se preparan nuevas leyes contra la libertad de expresión y contra los derechos de huelga y de manifestación, entre ellas, una nueva ley de emergencia. Que de esta forma se olviden las críticas al nuevo préstamo acordado con el Fondo Monetario Internacional. Que se olviden decenas de huelgas y protestas de funcionarios y de trabajadores. Y en medio del ruido, tomar nuevas medidas económicas duras, por ejemplo, retirar el subsidio de la gasolina, entre otras.
  • Fuerzas islamistas mayoritarias, que todavía no saben qué parte del poder les va a tocar a cada una de ellas, entran en este juego de competencia: quién es el más celoso del Islam. Os recuerdo que estamos hablando de una sociedad religiosa y conservadora.
  • A todo esto hay que sumar el juego político de otro nivel que mantienen los Hermanos Musulmanes, que gobiernan actualmente el país, y Estados Unidos.

Los primeros intentan hacer ver hasta dónde pueden llegar con el amigo americano sin perder su amistad. Y la Administración norteamericana se ha ocupado de recordarle a cada uno cuál es su sitio. Parece que el juego acabó con un mensaje claro por parte de los americanos a los islamistas, algo parecido a: "Escuchad, muchachos, quien decide quién gobierna Egipto soy yo y todavía no he tomado la decisión definitiva. Así que, presentad vuestro currículo bien hecho y ya os avisaré cuando tome una decisión". Recordándoles también que su presidente ganó por una diferencia de votos muy pequeña y existen otras fuerzas políticas que pueden presentar alternativas.

El juego entre estas dos partes nos ayuda a entender algunos detalles: Los Hermanos Musulmanes convocan manifestaciones frente a la embajada pero no acuden a ellas. Los manifestantes suben al muro de la embajada, quitan la bandera norteamericana, la queman y ponen en su lugar la bandera de la Yihad y fotos de Bin Laden, precisamente un 11 de septiembre, y el gobierno no reacciona. La misma formación política critica a los norteamericanos en su página Web, en árabe, y habla de ira, mientras que su hombre fuerte, Jayrat Al Shater, manda tweets al personal de la embajada de apoyo y rechazo a lo que está ocurriendo. Mensajes que son contestados públicamente por parte de la embajada, con tono despectivo: "No olvidéis que sabemos leer árabe y estamos viendo vuestra pagina Web". Días más tarde, Obama rechazará reunirse con el presidente islamista durante la Asamblea General de Naciones Unidas.

Un comentario no muy ajeno:

¿Cómo han tratado el tema los medios de comunicación occidentales mayoritarios, entre ellos los españoles? Observando cómo han tratado este asunto, y algunos otros durante los últimos meses, tengo la sensación de que lanzan un doble mensaje a su público. Por un lado: "¡Mirad estos musulmanes y árabes salvajes!", reforzando más esa idea/chorrada del "choque de civilizaciones", que puede ser útil en momentos de crisis. Y por otro lado, otro mensaje y el más importante: "¿Habéis visto qué tienen los árabes después de sus revoluciones? Para que aprendáis que las revueltas y las revoluciones traen lo peor. Así que no se os ocurra..."