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Señora Autoridad, no cuente conmigo

23/01/2013 08:29 CET | Actualizado 24/03/2013 10:12 CET

Soy afortunado por poder expresar lo que siento, por poder ponerle voz a muchos seres humanos olvidados, que ustedes conocen como cifras.

Señora Autoridad, Señorías:

Me dirijo a ustedes como ciudadano, como policía y más que nunca, como INDIGNADO.

Poderosos empresarios y políticos, ilustres banqueros y gobernantes: ustedes se equivocan cada vez que abren la boca.

Hace un año trataron como el enemigo a estudiantes armados con libros. Ahora los despojan de futuro.

Imputan violencia y desorden a cualquier voz que pida igualdad y justicia.

Criminalizan hasta dar de comer al hambriento.

Explotan al pueblo, lo oprimen, mutilan sus derechos, y después los culpan.

Reparten sufrimiento y dolor entre los más vulnerables, como buenos gobernantes.

Improvisan normas injustas, insolidarias, y manifiestamente inhumanas.

Nos quieren oscuros y con miedo.

Señorías, ustedes se equivocan:

Somos el resto.

Somos los parados y los jubilados... los trabajadores.

Somos el enfermo, el dependiente, el olvidado.

Somos el desahuciado, el estafado.

Somos los inmigrantes con papeles o sin ellos.

Somos todos los de abajo.

Seremos el constante recuerdo de su desprecio y olvido.

Señorías y Señoritos:

Quizá no sea equivocación y sólo sea "un descuido. Sería comprensible, pues andan ustedes muy ocupados, atando cabos y moviendo hilos.

Cuadrando cuentas y favores, ajustando beneficios, ocultando trapos sucios, lavando capitales.

Encajando recortes brutales. Es duro su trabajo.

Pero por mal que lo hagan, siempre les queda el indulto.

Pasan horas reunidos compitiendo, repartiendo crecimiento, colocando las ganancias, manipulando a los medios, modulando por decreto.

Ya no valen sus legajos ni sus normas vacías de moral, de humanidad:

Tanto tienes, tanto vales

Trabaja, compra, consume

consume trabaja, gana

Compite, trabaja, trabaja, crece.

Trabaja Más, crece más, más.

Señorías, ustedes se equivocan:

Eso no es la vida.

Se terminan sus falacias y mentiras, se desmoronan sus argumentos.

Se queda desnuda su tiranía.

Quiero que sepan que las generaciones que ustedes desprecian (aunque alguno diga quitarles el sueño) están vacías de poder y de codicia, nos han empujado a la consciencia.

Empezamos a sumar todos, vamos cogiendo fuerza.

Tenemos la libertad y el derecho de elegir el destino de nuestra vida aunque no lo aprueben sus señorías.

No podrán robar los valores que deberían mover el mundo. Los valores de los que ustedes carecen.

Ilustrísimos y acaudalados gobernantes:

No habrá progreso si no es para todos. Cuando nos vean con las manos al sol sepan que no tenemos miedo, que estamos empezando una Revolución.

Señora Autoridad, no cuente conmigo.

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