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¿Por qué escribí el thriller '2065'?

11/07/2017 07:24 CEST | Actualizado 11/07/2017 07:24 CEST

Desde que era pequeño, la gran ilusión de mi vida ha sido escribir. Recuerdo perfectamente cuando me enseñaron las letras en el colegio, sentados en semicírculo en sillas (que ahora me parecen diminutas) en torno a la pizarra donde nos escribían las vocales. Una vez conocido todo el alfabeto leíamos cuentos en clase. Me sorprendía la cantidad de historias magníficas que se podían contar con ese puñado de símbolos que nos habían enseñado y ansiaba con vehemencia escribir un cuento, tendría 5 o 7 años, así que cogí una libreta y empecé a copiar en ella el cuento de «Los viajes de Gulliver». No lo había inventado yo pero en esa libreta, al menos, sí que lo había escrito yo, ¡y para mí eso ya era importantísimo! No solo copiaba el texto (escaso, ya que era para niños que estaban aprendiendo a leer), también los grandes dibujos que llenaban casi toda la página del libro. Pero yo así era feliz.

Después, como 7 o 10 años más tarde, llegó a mi vida «Regreso al futuro» y aquella película me cautivó. Escribí entonces una historia de un chaval que inventaba una máquina del tiempo. Con mi padre pasé a máquina de escribir el primer y único capítulo de aquella historia. Un capítulo que, por cierto, creo recordar que ocupaba medio folio. ¡Qué recuerdos!

Hubo muchos intentos de escritura entre «Los viajes de Gulliver» y «Regreso al futuro», como también los hubo después, incluso llegué a ganar en mis dos últimos años de instituto un par de concursos literarios con dos relatos, lo que para fue todo un motivo de celebración.

Afortunadamente, la escritura ha estado presente en mi vida desde que aprendí a escribir.

Hará unos ocho años tuve la idea de «2065» y ¡me encantó! Tenía muy claro que tenía que escribir la novela que a mí me hubiese gustado leer, y por tanto tenía que ser una historia de ficción, un thriller cargado de intriga y suspense. Sabía cómo quería que empezase y cómo terminaría, pero no sabía cómo enlazar ambos extremos. Intenté varias veces ponerme a escribir, pero todo era inútil porque parecía que el principio y final de la historia estaban condenados a no entenderse. Sin embargo seguía luchando por llevar a cabo el gran sueño de mi vida y un día, hace ahora cuatro años, al salir del metro, camino del trabajo en TVE, me vino una idea a la cabeza. Si el hilo conductor era el cambio climático el principio y el final no solamente se entendían, sino que de uno a otro se llegaba con armonía. Además era, y es, un tema que también me apasionaba. ¡Iba a poder unir las dos grandes pasiones de mi vida: la meteorología/climatología y la escritura!

Ese día estuve nervioso. En cuanto llegué a casa cogí varias hojas de papel y empecé a escribir ideas y un pequeño boceto del guión. Me costó un año y medio dar por concluído el guión de «2065». Pasé mucho tiempo documentándome, pues aunque es una novela de ficción, está basada en proyecciones climáticas reales, lo que para mí suponía un plus, pues no solo iba a escribir el thriller que a mí me hubiese gustado leer, sino que además podría hablar de lo que supone realmente el cambio climático, algo que es muy desconocido. El cambio climático es mucho más que el ascenso global de las temperaturas y el aumento del nivel del mar. El cambio climático implica guerras, hambrunas, extinciones, peor calidad del agua, adaptaciones...

Decidí ambientar la novela en un futuro próximo en el que muchos de nosotros seguiremos vivos (esperemos), para dar a conocer cómo serán y qué supondrán los años venideros. Desgrané el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) capítulo a capítulo, pues allí se mostraba en cada escenario climático los aspectos socio-políticos de la sociedad según el escenario elegido.

¡Y por fin llegó el momento de escribir! Estuve haciéndolo durante un año y medio y corrigiendo otro año más. Ha sido mucho, muchísimo trabajo, más duro de lo que me imaginé en un primer momento, pero también fue un trabajo que me hizo feliz y ahora que por fin he cumplido mi sueño, que veo el resultado y las primeras críticas son tan buenas, no solo me hace feliz sino que me hace inmensamente feliz.

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