"Es un incentivo directo que permite a las unidades fortalecer sus capacidades con nuevas tecnologías", asegura el ministro ucraniano de Defensa, Mykhailo Fedorov.
Las trincheras, el barro y las largas jornadas con botas militares han convertido este sencillo calzado de goma en uno de los objetos más apreciados por muchos soldados ucranianos cuando abandonan temporalmente las zonas de combate.
Mientras Europa tarda años en aprobar nuevos programas de defensa, Ucrania homologa a gran velocidad gracias a un modelo basado en pequeñas empresas, drones e innovación acelerada.