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House of Trump

22/01/2017 10:27 CET | Actualizado 22/01/2017 10:27 CET

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Atónito y perplejo. Así me siento cada vez que leo cualquier noticia sobre el nuevo presidente de los Estados Unidos de América, el empresario y showman Donald Trump, y de todo aquello cuanto le rodea.

Al más puro estilo House of cards -la serie televisiva norteamericana que muestra los affaires de la alta política- la realidad parece superar a la ficción. Y mira que es complicado viendo las barrabasadas que comete Frank Underwood -interpretado por el actor Kevin Spacey-, protagonista de esta historia. Un ser indómito que es capaz de matar con sus propias manos para alcanzar las más altas cotas de poder. De esa forma tan descabellada logra ser presidente de la primera potencia mundial.

Con esto no quiero decir, ni mucho menos, que el señor Trump haya llegado presidente de su país urdiendo planes similares a los del señor Underwood, pero sí me llama poderosamente la atención la falta de información que rodea al hombre de pelo amarillo. Su relación con las mujeres, con los mexicanos -en general, con cualquier país extranjero- y con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) son solo algunos ejemplos de los turbulentos tiempos que se avecinan.

En estos últimos días somos testigos del desprecio que el nuevo inquilino de la Casa Blanca muestra hacia los servicios de inteligencia de su país. Un choque frontal con los que deberían ser "los suyos". Y yo no salgo de mi asombro... Este desencuentro, al parecer, se originó cuando la CIA elaboró un estudio en el que confirmaba que "Rusia intervino en las elecciones de 2016 para ayudar a Donald Trump a ganar la presidencia, y no solo para minar la confianza en el sistema electoral de EEUU".

Según leo en la prensa, me da la sensación de que tiene posiciones próximas a los intereses de Rusia y a los de su presidente, Vladímir Putin. ¿Por qué? ¿Desde cuándo esto es así? La historia siempre nos ha demostrado las diferencias insalvables entre el llamado bloque occidental, liderado por Estados Unidos, y el bloque del Este, liderado por la Unión Soviética, alcanzando su máximo apogeo después de la Segunda Guerra Mundial.

Quizá no todo sea lo que parece y cualquier diferencia ideológica y política sea capaz de diluirse, sin dificultad alguna, si se antepone el interés económico.

Quizá no todo sea lo que parece y cualquier diferencia ideológica y política sea capaz de diluirse, sin dificultad alguna, si se antepone el interés económico. El de ambos mandatarios y el de todos aquellos empresarios, políticos y demás acólitos que los auparon al poder. Es curioso el nombramiento como secretario de Estado de Rex Tillerson, hasta ahora presidente ejecutivo de la petrolera ExxonMobil. Más intrigante es su afecto mutuo con el líder ruso, incluso ha sido condecorado por Moscú con la Orden de la Amistad. Los negocios de Tillerson en relación al oro negro han estado vinculados a empresarios rusos, y siempre se opuso a las sanciones que decretó la Administración Obama tras la anexión de Crimea.

Sorprenden las similitudes del dúo formado por Donald Trump/Rex Tillerson y Garrett Walker -45º Presidente de los Estados Unidos en House of cards-/Raymond Tusk. Este último empresario multimillonario con una amplia red de influencia y contactos con China y amigo íntimo del presidente, con gran capacidad de persuasión sobre él. A veces la ficción se anticipa, de forma inusitada, a la realidad o... ¿esta serie habrá servido de fuente de inspiración a Trump?

También leo en los periódicos el riesgo real que corre Europa procedente de Rusia: "la orquestación de propaganda y difusión de bulos a través de las redes sociales". Según la corresponsal en Bruselas del diario El País, Lucía Abellán, "los medios rusos gastan al menos 1.000 millones de euros en estas actividades y difunden su mensaje en todo el vecindario del Este (en países como Ucrania, Georgia y Moldavia), incluso en la propia UE (los Bálticos, los del Este y cada vez más en el corazón del bloque comunitario)".

Tanto es así, que la Unión Europea ha decidido contrarrestar esta estrategia creando una pequeña unidad dependiente del servicio diplomático europeo con el objetivo de desmontar los mitos que propaga el Kremlin sobre la UE.

Ya lo escribió, hace siglos, el estratega militar chino Sun Tzu en su famosa obra El arte de la guerra: "La mejor victoria es vencer sin combatir". ¿Y cómo? A través del engaño.

Al parecer, los servicios de información y de espionaje rusos están vertiendo información falsa para desestabilizar zonas geográficas concretas y así extender su influencia. ¿Quizá estemos viviendo una guerra encubierta entre Rusia y el resto de países? ¿Putin ha ayudado a Trump a llegar a la presidencia de los Estados Unidos?

No lo sé y no creo que lo sepamos nunca a ciencia cierta pero yo, por si acaso, veré la quinta temporada de House of cards, que está apunto de empezar.