06/08/2019 10:44 CEST | Actualizado 06/08/2019 10:44 CEST

Por qué deberías pensarte dos veces tirar a la basura tu viejo 'smartphone'

Los residuos eléctricos y electrónicos tienen un enorme impacto ambiental.

Reciclar no es solo asegurarse de separar el cartón o el plástico, ni de tener claro qué se puede tirar al contenedor de residuos orgánicos. A día de hoy, prácticamente todo es un residuo, y el planeta no puede permitirse las toneladas de basura que se agolpan en costas, campos o vertederos.

Cuando todavía quedan más de cinco meses para que termine el año, ya se han agotado los recursos para 2019, por lo que urge apostar por un modelo de economía circular en el que todo tiene una segunda vida. Hasta ese teléfono móvil que se ha quedado ‘obsoleto’. 

Los residuos eléctricos o electrónicos representan un porcentaje cada vez mayor. Solo en 2018, Ecotic, organización que se encarga de gestionar este tipo de residuos, recogió casi 100.000 toneladas. Aún así todavía es necesario concienciar más a la población sobre la importancia de depositarlo todo en el lugar correcto y reutilizar y reciclar todos los materiales, tanto de grandes como de pequeños aparatos. 

Brezo Tejerina, responsable de medioambiente de El Corte Inglés, explica cómo esta empresa ha decidido tomar cartas en el asunto y poner en marcha un sistema logístico para que nada quede inservible. Llevan desde 2007 cambiando su manera de trabajar para hacerlo de una forma más responsable con el medioambiente. 

EL CORTE INGLÉS

Pequeños aparatos electrónicos

Fue en 2015 cuando esta gran cadena de supermercados implantó los primeros contenedores de pequeños aparatos electrónicos (PAES). Actualmente ya son 60 y están instalados en los aparcamientos de centros comerciales de todas las comunidades autónomas de la geografía española en colaboración con Ecotic, que es quien se ocupa de reciclar los residuos. 

Bombillas y lámparas

Las bombillas y los teléfonos móviles también tienen un contenedor reservado para quien quiera reciclarlos. Los primeros se han colocado en colaboración con Ambilamp, una asociación que lucha por dar a cualquier fluorescente, led o bombilla una segunda vida. Actualmente tienen ya más de 35.000 puntos de recogida en España y están involucrados en labores de educación y sensibilización para concienciar sobre el nocivo impacto ambiental de este tipo de residuo. 

La segunda vida del smartphone

Lo mismo sucede con los teléfonos móviles. Los datos apuntan que España es el país con más smartphone por habitante del mundo, por lo que es fundamental que no se tiren de cualquier manera. En El Corte Inglés han colocado una red de contenedores en colaboración con Recicla en el departamento de telefonía móvil, para que cualquiera que se acerque puede depositar el suyo. “También se ofrece la posibilidad de abonar dinero a cambio de comprar otro”, explica Tejerina, que piensa que esto puede incentivar el reciclaje de este tipo de aparatos. 

EL CORTE INGLÉS

Para poder reutilizar todas las partes de un smartphone lo primero es separarlas: metales, aluminio, cristal líquido o plástico, entre otras. Una pieza clave es la batería, habitualmente de litio y con alta capacidad contaminante. Por eso es fundamental someterla a un proceso de trituración controlada, que se lleva a cabo en las mismas fábricas donde se reciclan las pilas. 

¿Y qué pasa con las neveras, lavadoras o lavavajillas?

Se acabó eso de verlos tirados por las aceras durante días esperando a que se acerque algún camión municipal para recogerlo. Muchos ayuntamientos han puesto en marcha puntos limpios móviles que indican cuándo y dónde debes depositarlo para que no ocupe la vía pública. Para hacer la vida más fácil a muchos consumidores El Corte Inglés también ha puesto en marcha un sistema de recogida. “Se retira el antiguo a coste cero cuando se compra uno nuevo”, explica Tejerina. 

Para que cada aparato sea tratado de la mejor forma cuentan con una avanzada logística que separa y almacena según los distintos tipos: fríos, PAES, eléctricos o lámparas. Posteriormente se organizan y se acondicionan. Durante todo este proceso, hasta que las diferentes piezas se tratan, se intenta optimizar el transporte para minimizar el impacto ambiental a través de las emisiones y, por supuesto, los costes. 

Tejerina explica que la acogida por parte de los consumidores es cada vez más positiva, especialmente en lugares donde hay pocos puntos limpios municipales: “En Sanchinarro (Madrid) es impresionante, hemos puesto seis contenedores —en el establecimiento de la zona—”. Solo en 2018 recogieron 20.336 toneladas de residuos en toda España, y los que no se han reciclado es porque se han reutilizado y donado a sectores desfavorecidos.

La responsable de medioambiente insiste en que de cara al futuro, les gustaría poder vender en sus centros comerciales productos fabricados con las piezas recicladas de esos aparatos que se tiran, aunque admite que es difícil seguir todo el proceso. “Aspiramos a poder cerrar el círculo algún día”, sentencia.