Elena Monje, enfermera, sobre la farmacovigilancia: "Los efectos secundarios se van cambiando a tiempo real"
El seguimiento continúa durante toda su vida útil.
En los últimos años, especialmente a raíz del auge de la información sanitaria en redes sociales, ha crecido la preocupación sobre los posibles efectos a largo plazo de los medicamentos. Sin embargo, la enfermera Elena Monje desmonta la creencia de que los fármacos se conocen completamente antes de su uso masivo.
"Me hace gracia cuando me preguntan si un medicamento ha demostrado efectos secundarios dentro de 10 años. ¿Qué pensáis de los demás medicamentos? Evidentemente, no se puede saber todo de antemano", explica. Y es que para sorpresa de muchos todos los medicamentos, incluso los más habituales, continúan siendo evaluados una vez están en el mercado.
¿Qué es la farmacovigilancia?
La clave de este seguimiento continuo es la farmacovigilancia, una actividad de salud pública destinada a garantizar que los beneficios de los medicamentos superen sus riesgos en condiciones reales de uso.
Aunque los fármacos pasan por ensayos clínicos antes de ser aprobados, estos estudios se realizan en grupos limitados y en condiciones controladas. Monje señala que "hay una farmacovigilancia y a tiempo real se van cambiando los efectos secundarios cuando la gente comunica sus reacciones adversas".
Esto quiere decir que cuando el medicamento llega a la población general —con millones de personas, perfiles diversos y combinaciones de tratamientos— es cuando pueden aparecer efectos que antes no se habían detectado.
Un sistema en constante actualización
La seguridad de un medicamento no es estática ya que evoluciona con el tiempo y con la experiencia acumulada en la vida real. La farmacovigilancia funciona como una red de vigilancia continua. Profesionales sanitarios y pacientes notifican posibles efectos adversos, que son analizados por organismos reguladores como la Agencia Española de Medicamentos (AEMPS) o la Agencia Europea del Medicamento (EMA). Este sistema permite:
- Detectar reacciones adversas desconocidas
- Evaluar la frecuencia y gravedad de los efectos
- Actualizar los prospectos y fichas técnicas
- Emitir alertas de seguridad
- Modificar dosis o indicaciones
- Incluso retirar medicamentos si el riesgo supera el beneficio
La importancia de notificar
Uno de los pilares fundamentales de la farmacovigilancia es la notificación de efectos adversos. Según la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria este proceso, conocido como "tarjeta amarilla", permite recopilar información clave sobre cómo reaccionan los pacientes a los tratamientos.
Además de los médicos o farmacéuticos los propios pacientes también tienen un papel importante. Cada aviso contribuye a mejorar el conocimiento colectivo y a hacer los medicamentos más seguros. "Cuanta más información se recoge, mejor se puede proteger a la población", destacan los expertos.