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El calendario de Gaza se retrasa 77 años: el efecto del genocidio israelí aún en curso

El calendario de Gaza se retrasa 77 años: el efecto del genocidio israelí aún en curso

La franja parece haberse evaporado, desplazada por Irán, pero sus ciudadanos aún intentan sobrevivir sobre los restos de dos años de ofensiva, al bloqueo y la ocupación. Hacen falta más de 71.000 millones para su reconstrucción, dice la ONU.

Un niño palestino se sienta en un basurero, cerca de un mercado improvisado, en la ciudad de Gaza, el 20 de abril de 2026.
Un niño palestino se sienta en un basurero, cerca de un mercado improvisado, en la ciudad de Gaza, el 20 de abril de 2026.Dawoud Abu Alkas / Reuters

Gaza vive hoy en los años 40 del pasado siglo. Hasta allí la ha mandado el genocidio de Israel. Lo denuncia Naciones Unidas en in informe difundido esta semana y que da cuenta de la profundidad de los daños causados por la ofensiva, larga de dos años, desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. Esa que, transformada, está aún en vigor, porque no ha acabado ni la ocupación ni el cerco ni la violencia. 

La franja palestina se ha volatilizado de los grandes titulares, sepultada bajo las urgencias de Irán, pero su gente sigue sufriendo, como siempre, como desde 1948, cuando comenzó el llamado conflicto palestino-israelí que, en el fondo, es la raíz de todos los demás conflictos actuales en la región. El proceso de paz planteado por Estados Unidos permitió un alto el fuego que es violado casi a diario y la hoja de ruta pasa etapas sin completar las previas, levantando un espejismo de paz sobre pies de barro. 

"Hemos visto el infierno y ahora vemos el olvido", dice Salim, taxista de Gaza capital. "Somos como fantasmas", resume. Lo avala desde Rafah una antigua cooperante, ahora sin patrón, llamada Amani. "Nos han obligado a reducir la vida a sobrevivir, y eso no es vida. Pasamos los días con el estrés de lo que hemos visto y la culpa de seguir vivos". 

Durante la última semana, los informes sobre disparos, bombardeos y ataques han aumentado significativamente, constata la ONU. Según datos del Ministerio de Salud de Gaza, entre el 15 y el 21 de abril (el último tramo analizado) murieron 18 palestinos, tres fallecieron a causa de las heridas causadas tiempo atrás, se recuperó un cadáver y 79 personas resultaron heridas. Entre los fallecidos había dos contratistas de UNICEF, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. Esto eleva el total de víctimas mortales desde el anuncio del alto el fuego el 10 de octubre de 2025 a 786 fallecidos y 2.217 heridos. Paz no es. 

Radiografía del dolor

El informe Evaluación Rápida de Daños y Necesidades de Gaza, elaborado por la ONU, el Banco Mundial y la Unión Europea, difundido el 20 de abril y que puedes leer completo al final de esta noticia, expone que "la magnitud y el alcance de las privaciones en materia de condiciones de vida, medios de subsistencia/ingresos, seguridad alimentaria, igualdad de género e inclusión social han retrasado el desarrollo humano en la Franja de Gaza en 77 años". Se prevé que el Índice de Desarrollo Humano (IDH) se desplome hasta 0,339, el nivel más bajo desde que comenzaron las mediciones, en el año 1990. 

El impacto humanitario, en particular, ha sido "catastrófico". Toda la población de la franja de Gaza está sufriendo consecuencias significativas, directas y a largo plazo en su salud física, estabilidad económica y bienestar psicosocial. Casi 1,9 millones de personas han sido desplazadas -muchas de ellas repetidamente- y más de 1,2 millones de palestinos en la zona han perdido sus hogares. El dato ronda el 60% de la población. 

Los servicios básicos "se han deteriorado gravemente, afectando de manera desproporcionada a las personas más vulnerables". Hoy, menos de la mitad de los hospitales y menos del 38 % de los centros de atención primaria de salud siguen funcionando parcialmente. La mayoría de las escuelas existentes se han reconvertido en albergues para desplazados internos. "Los graves daños a la infraestructura de agua, saneamiento y gestión de residuos, junto con la falta de recursos esenciales para el mantenimiento de la infraestructura restante, han dejado a toda la población expuesta a brotes de enfermedades", advierte el dossier.

Las mujeres y los niños han sufrido enormemente las consecuencias directas e indirectas del conflicto. Más del 40 % de las embarazadas y los lactantes padecen ahora mismo desnutrición grave, y dos tercios sufren anemia. No, la crisis no acabó la pasada primavera, cuando las imágenes de menores que morían de hambre supusieron una sacudida de conciencias a nivel mundial y el inicio de tímidos intentos para frenar la guerra. 

Remzi Bahara, un bebé de cinco meses de Yarmouk (Gaza), sufre de desnutrición severa debido a la falta de acceso a alimentos, en una imagen del 16 de febrero de 2026.
Remzi Bahara, un bebé de cinco meses de Yarmouk (Gaza), sufre de desnutrición severa debido a la falta de acceso a alimentos, en una imagen del 16 de febrero de 2026.Mohammed Y. M. Al-yaqoubi / Anadolu via Getty Images

Además, se estima que prácticamente el 100% de los niños necesitan apoyo psicosocial y de salud mental tras lo que han sufrido. 728.000 críos y adolescentes en edad escolar han estado fuera de la educación formal durante más de dos años y al menos 792 docentes y personal escolar han sido asesinados. La educación formal para niños con discapacidades se ha suspendido casi por completo, confirma el informe. 

El conflicto ha provocado, de hecho, un aumento considerable del número de personas con discapacidad en Gaza, con un fuerte impacto en la prestación de todos los servicios básicos. Se estima que, a septiembre de 2025, al menos 41.844 personas vivían con lesiones graves relacionadas con el conflicto que les habían cambiado la vida y que requerían rehabilitación a largo plazo. La cifra ha crecido por seguridad porque ha seguido habiendo ataques y, por contra, no atención sanitaria adecuada ni salidas al exterior para buscar asistencia en países como Egipto. El paso de Rafah, al sur, apenas se abrió en febrero pero lo ha hecho de forma intermitente, por cierres decretados por Israel por la guerra en Irán. 

Alrededor del 25% de estas personas amputadas son niños, lo que implica que más de 10.000 viven ya con discapacidades graves como consecuencia directa del conflicto. Las estimaciones más conservadoras disponibles sobre amputaciones oscilan entre 5.000 y 6.500 casos.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés), en su informe más reciente de situación, expone que, con estos datos como marco, el hoy es invivible en Gaza. Los riesgos "siguen siendo elevados" en cuanto a enfermedades transmitidas por roedores, cucarachas, moscas y otras plagas, que proliferan entre los escombros, la basura y la muerte que aún esconden. Se está intentando fumigar, pero a veces los permisos de Israel para ello son lentos. Todo producto que pueda tener un doble uso es vetado. 

La entrada de ayuda humanitaria, dice la OCHA, empieza a estabilizarse. Entre el 14 y el 20 de abril, se descargaron aproximadamente 17.400 palés de ayuda de la ONU y sus socios en los cruces de Kerem Shalom y Zikim. De estos suministros, casi el 70% correspondía a ayuda alimentaria, seguido de artículos de vivienda (24%), suministros sanitarios (3%), suministros nutricionales (2%) y suministros de agua, saneamiento e higiene (1%). "Esto representa un aumento significativo con respecto a la semana anterior, cuando se descargaron unos 7.400 palés, debido, entre otros factores, a la reapertura del cruce de Zikim para la recogida de ayuda el 13 de abril".

Durante el mismo período, se recogieron cerca de 12.900 palés de ayuda de la ONU y sus socios para su posterior distribución dentro de Gaza, en comparación con los aproximadamente 9.200 palés de la semana anterior.

En el puerto de Ashdod, no obstante, "la capacidad de escaneo sigue siendo limitada", con sólo entre 40 y 60 contenedores de ayuda escaneados por día, por debajo del objetivo "comunicado y deseable" de entre 80 y 100. En general, entre el 14 y el 19 de abril, apenas el 48% de los camiones de la ONU y sus socios que pasaron por Ashdod descargaron en Kerem Shalom o Zikim debido a la baja tasa de escaneo. La tasa de descarga a través de Egipto se mantuvo estable en el 73%, mientras que el 91% de los camiones que pasaron por Israel (excluyendo el puerto de Ashdod) y el 100% de los que procedían de Cisjordania descargaron en Kerem Shalom. Pese a la mejora, los porcentajes evidencian que no hay un pleno cumplimiento por parte de Israel. 

Vehículos pesados ​​de construcción enviados por Egipto llegan a la zona de Netzarim, en el centro de Gaza, para comenzar las obras de un campo de desplazados, el 11 de noviembre de 2025.
Vehículos pesados ​​de construcción enviados por Egipto llegan a la zona de Netzarim, en el centro de Gaza, para comenzar las obras de un campo de desplazados, el 11 de noviembre de 2025.Moiz Salhi / Anadolu via Getty Images

Una reconstrucción inabordable (sin voluntad, claro)

La estimación hecha por las tres organizaciones estima que en la franja palestina se han producido daños directos por un valor aproximado de 35.200 millones de dólares sólo en la infraestructura física. El sector de la vivienda ha sufrido los mayores daños, con 18.000 millones de dólares (51% del total), seguido del comercio y la industria, con 6.350 millones de dólares (18%), el transporte, con 3.200 millones de dólares (9%), y el agua y el saneamiento, con 1.700 millones de dólares (5%). 

Geográficamente, Gaza y la gobernación de Gaza Norte han sido las zonas más afectadas. En comparación con las operaciones israelíes de 2014 y 2021, "el nivel de destrucción en la Franja de Gaza es de una magnitud completamente diferente". Nunca antes se había sufrido algo así. 

En total, se calcula que se han producido pérdidas económicas por un valor aproximado de 22.700 millones de dólares debido al conflicto, un dato que incluye estimaciones proyectadas a tres años vista. Los sectores con las mayores pérdidas estimadas son salud con 6.800 millones de dólares (30%); empleo con 2.800 millones (12%), comercio e industria con 2.500 millones (11%); educación, con 2.400 (otro 11%) y protección social, con 1.600 millones de dólares (7%). 

Harían falta 71.400 millones de dólares para abordar las necesidades de recuperación y reconstrucción de Gaza. Suena a lo que es hoy, inalcanzable si no se actúa con firme voluntad política en la zona. El contexto no ayuda, con gigantes como EEUU apartándose de organizaciones internacionales que deberían ser clave en el proceso, como la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) y reduciendo su financiación, arrastrando con él a países ideológicamente afines y cercanos al gobierno de Benjamin Netanyahu. No suena esperanzador. 

El informe distingue entre lo que es necesario hacer ya y lo que viene en fases posteriores. Las necesidades de recuperación inmediata, que deben abordarse en los primeros ocho meses, se estiman en 10.800 millones de dólares, mientras que las necesidades de recuperación a corto plazo, centradas en el restablecimiento de los servicios críticos (18 meses), se estiman en 15.500 millones de dólares. Los 45.100 millones de dólares restantes se estiman para cubrir las necesidades de recuperación y reconstrucción a medio y largo plazo (de tres a cinco años).

Las mayores necesidades de recuperación y reconstrucción se encuentran en el sector de la vivienda, seguido de la agricultura y el sistema alimentario, la salud, el comercio y la industria, que en conjunto representan el 64% del total de las necesidades de reconstrucción y constituyen las prioridades más urgentes. 

La vivienda requiere una acción inmediata en los primeros 18 meses (más de 4.000 millones), centrada en el despliegue de refugios temporales y transitorios, asistencia monetaria de emergencia, remoción de escombros e inicio de la reconstrucción de unidades destruidas junto con la implementación de códigos de construcción resilientes. Y luego están la agricultura y los sistemas alimentarios, que presentan el mayor requerimiento de financiamiento a corto plazo de cualquier sector (7.500 millones en los primeros 18 meses), "lo que refleja la urgencia de evitar la inseguridad alimentaria, abarcando asistencia alimentaria y nutricional de emergencia, rehabilitación rápida de la capacidad productiva y reconstrucción de mercados e instalaciones de almacenamiento". 

La salud pide para ya 2.600 millones para hospitales temporales y de campaña, abordar las necesidades de trauma, salud mental y nutrición, y rehabilitar los centros de atención primaria de salud. "Las necesidades sanitarias aumentan con el tiempo, alcanzando los 4.300 millones de dólares en la fase de 3 a 5 años, a medida que la atención se centra en completar la infraestructura a gran escala, modernizar y racionalizar la red sanitaria e institucionalizar sistemas de respuesta ante crisis, lo que lo convierte en el sector con la curva de financiación a largo plazo más pronunciada", sostiene.

La reanudación de servicios básicos como salud, agua, saneamiento e higiene, conectividad (de redes de telecomunicaciones a carreteras), junto con la eliminación de escombros son prioridades inmediatas. Esta última labor es especialmente complicada porque hay que tener en cuenta los restos humanos que pueden quedar bajo los cascotes (lo que podría elevar la cifra de muertos de los 77.000 actuales a los 100.000, visto el dato de desaparecidos) y a la contaminación por municiones sin explotar, que ya causaron al menos 20 muertos en las primeras semanas de alto el fuego. 

Soldados israelíes observan la ciudad destruida de Jabalia, en Gaza, cerca del Kibutz Nir Am, el 22 de abril de 2026, durante las celebraciones del Día de la Independencia.
Soldados israelíes observan la ciudad destruida de Jabalia, en Gaza, cerca del Kibutz Nir Am, el 22 de abril de 2026, durante las celebraciones del Día de la Independencia.Erik Marmor / Getty Images

Como para levantar cabeza

La brutalidad del ataque de Israel ha destrozado la economía de Gaza. No hay precedentes de una erosión así de intensa, reconocen los expertos. "La pérdida de vidas, la destrucción generalizada y la rapidez con la que se han dañado las infraestructuras han alcanzado niveles que se encuentran entre los más graves de la historia reciente de la región de Oriente Medio y Norte de África y de los conflictos globales", exponen. 

Si nos fijamos en los datos macroeconómicos, las evaluaciones sectoriales estiman que los daños totales al capital de Gaza ascienden a 35.200 millones de dólares estadounidenses al 9 de octubre de 2025, fecha del acuerdo de alto el fuego. Y es que, durante la operación todo se paró, imposible abrir una tienda o recoger unas fresas, llevar un juicio o cocinar en un restaurante. "Las limitadas mejoras derivadas del alto el fuego en 2025 resultaron insuficientes para revertir la parálisis económica generalizada", constatan 

En 2024, la actividad económica en la Franja prácticamente se paralizó por completo, ya que la economía se contrajo un devastador 83% interanual en términos reales. En 2025, la actividad económica repuntó "muy modestamente durante el primer y cuarto trimestre", principalmente debido al alto el fuego vigente durante gran parte de estos periodos, aunque persistieron episodios de destrucción. Esto se tradujo en un aumento estimado del PIB real de Gaza superior al 30% interanual en 2025. La mayoría de los sectores permanecieron prácticamente inactivos durante se año, "observándose solo una actividad mínima en el comercio mayorista y minorista, así como en un reducido conjunto de servicios públicos".

Casi tres cuartas partes de la población empleada de Gaza antes del conflicto ha perdido sus empleos, lo que resulta en una tasa de empleo del 9,3 % en la franja. Sí, de empleo, se han dado la vuelta las estadísticas. Esto, sumado a la pérdida de trabajos en Cisjordania (el otro territorio ocupado por Israel, junto al este de Jerusalén), ha provocado una disminución de trece puntos porcentuales en la tasa combinada de Cisjordania y Gaza, situándola 13 las más bajas de la base de datos del Banco Mundial. 

Más del 80 % de los empleados en Gaza no pudieron trabajar debido a la extensa destrucción de sus lugares de trabajo, los bloqueos de carreteras y las interrupciones en el transporte, así como a problemas locales como cortes de energía o escasez de suministros. El empleo actual se concentra en la administración pública, donde Hamás mantiene el control, incluyendo la seguridad social (29,7 %), y el comercio minorista (33%). 

Miembros de las Brigadas Qassam, de Hamás, patrullan por el barrio de Shejaiya tras encontrar el cuerpo de otro soldado israelí para entregarlo a la Cruz Roja en la ciudad de Gaza, el 5 de noviembre de 2025.
Miembros de las Brigadas Qassam, de Hamás, abandonan la zona de Shejaiya tras encontrar el cuerpo de un soldado israelí para entregarlo a la Cruz Roja en la ciudad de Gaza, el 5 de noviembre de 2025.Khames Alrefi / Anadolu via Getty Images

Problemas en la segunda fase

Tras la primera fase del alto el fuego, en la que lo esencial era el compromiso de que no s disparase más ni por parte de Israel ni de Hamás, Gaza afronta ahora la segunda, técnicamente hablando, porque en la práctica el contexto es de alta tensión. Los trabajos se enfocan en la desmilitarización de las milicias palestinas, el establecimiento de una administración tecnócrata local, el inicio de la reconstrucción y el despliegue de una fuerza internacional, todo bajo la supervisión de los EEUU de Donald Trump. 

El día a día es de desconfianza y de continuos combates. A pesar de la tregua, se reportan bombardeos, demoliciones y violaciones del acuerdo por parte de Israel, manteniendo el conflicto en un punto tremendamente inestable. La situación sigue siendo desastrosa en lo referente a la gestión de la ayuda, lo que ahonda en la crisis humanitaria: cuesta que entren comida, medicinas y bienes básicos, mientras que la población desplazada sigue viviendo entre escombros o en tiendas. 

La creación de un nuevo gobierno tecnocrático y la retirada de las tropas israelíes, que son puntos clave del acuerdo, siguen en el limbo. Queda lo de todos los días: la ocupación, eso sí. Desde que comenzó el alto el fuego, el Ejército israelí ha avanzado en la llamada la Línea Amarilla, una especie de franja de amortiguación que se mantivo con el argumento de evitar nuevos ataques de Hamás a su territorio. Pero, en vez de irse retirando poco a poco, ha ido avanzando: aproximadamente 300 metros al oeste en Al-Shujaiya y otros 500 metros hacia barrios residenciales en el este de la ciudad de Gaza, denuncia el analista Ahmad Ibsais en Al Shabaka, un tanque de pensamiento palestino. 

"Día tras día, avanza, sepultando las pruebas del genocidio contra la población y la tierra, mientras la destrucción continúa", denuncia. Todo lo que ha quedado dentro de esa demarcación, de servicios a viviendas pasando por zonas de cultivo, es hoy inaccesible para los gazatíes sin permiso de Tel Aviv y no, no son frecuentes. 

Respecto al hipotético Gobierno para la franja, avanza muy lentamente la llamada Junta de Paz, un invento de Trump en el que invita a países amigos o con los que le conviene estar bien para sobrevolar todo el proceso. Esta semana, delegados de la Junta han estado en Bruselas hablando con la Unión Europea para ver su grado de implicación, pero parten de una lectura opuesta, de base: Washington da de lado a la Autoridad Nacional Palestina y la UE refuerza sus lazos con ella, empezando por su papel como primer patrocinador. 

También está manteniendo contactos con gobiernos del golfo Pérsico e inversores privados para ofrecerles Gaza como una oportunidad, por ejemplo, para quedarse con contratos para la gestión de las cadenas de suministro y los proyectos de infraestructura, una vez que se empiecen a acometer. Las palabras "negocio" y "Riviera" siguen en la memoria de todos, claves de los planes trumpistas de controlar, cuando todo acabe, este rincón privilegiado del Mediterráneo, que hasta bolsas de gas tiene cerca. 

El pasado martes, Hamás exigió "garantías" y un "calendario claro" para que Israel cumpla con sus obligaciones pendientes de la primera etapa, para poder abordar la segunda. Una fuente del proceso negociador en El Cairo dijo a la Agencia EFE que "quiere que las conversaciones sobre la segunda fase sean rápidas y se desarrollen en paralelo con la implementación (por Israel) de la primera". Además, el grupo islamista exigió que EEUU y la Junta de Paz que "presionen a Israel para asegurar que cumplirá con sus obligaciones", recalcó. de transición.

Bajo cuerda, sin focos como los que se llevan las negociaciones de Pakistán, las de Gaza también siguen adelante, como se ve, pero con resultados muy lentos. 

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Redactora especializada en Global. Licenciada en Periodismo y experta en Defensa y Comunicación Institucional por la Universidad de Sevilla. Corresponsal en Jerusalén durante cinco años, colaboró con la SER, El País o Canal Sur. Trabajó en El Correo de Andalucía y fue asesora en la Secretaría de Estado de Defensa. Es autora de 'El viaje andaluz de Robert Capa', Premio de la Comunicación Asociación de la Prensa de Sevilla y jurado del Premio Internacional de Periodismo Manuel Chaves Nogales.

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