Lucía Redondo, nutricionista y doctora en Ciencias: "Nadie dice nada si te comes todos los días un paquete de galletas, pero se llevan las manos a la cabeza si desayunas huevo"
La experta apela al sentido común frente a la alarma social.
En cuestiones de alimentación, muchas veces las alarmas sociales no siguen demasiado la lógica. Mientras algunos productos ultraprocesados forman parte del día a día sin generar demasiado debate, otros alimentos tradicionales siguen despertando sospechas injustificadas. En un contexto marcado por las modas nutricionales y la sobreinformación, cada vez resulta más difícil distinguir entre evidencia científica, tendencias pasajeras y miedos instalados en torno a la comida.
Precisamente sobre esa cuestión ha reflexionado la nutricionista y doctora en Ciencias Lucía Redondo durante una conferencia centrada en microbiota, inflamación crónica y alimentación saludable. La especialista puso el foco en cómo determinados alimentos tradicionales continúan generando rechazo o miedo social, mientras hábitos ligados al consumo frecuente de productos ultraprocesados se han normalizado por completo.
Durante su intervención, la experta insistió en que hace falta menos alarma y más contexto a la hora de juzgar lo que comemos. “Nadie dice nada si te comes todos los días un paquete de galletas, pero se llevan las manos a la cabeza si desayunas huevo”, asegura. Con esta reflexión, la nutricionista se centra en el doble rasero con el que a menudo se juzgan algunos alimentos tradicionales frente al consumo habitual de productos ultraprocesados.
Mejor no seguir tendencias virales
Lucía recuerda en la charla que muchas alarmas nacen de estudios observacionales, útiles para detectar relaciones, pero insuficientes para demostrar causalidad. Por ejemplo, existe una estrecha relación entre el consumo de huevo y las enfermedades cardiovasculares según este tipo de estudios. “Pero cuando vemos el alimento en su conjunto, el consumo de dos tres huevos enteros al día no supone ningún problema, no aumenta el riesgo cardiovascular”, aclara, insistiendo en la importancia de tener sentido común.
Más allá del huevo, la experta insiste en que la alimentación no puede analizarse a golpe de sustos ni de modas, sino mirando el conjunto de la dieta y el estilo de vida. En ese sentido, defiende priorizar alimentos poco procesados, cuidar la salud de la microbiota y mantener hábitos sostenibles a largo plazo por encima de las restricciones extremas o las tendencias virales. Una idea que es clave para entender la salud desde una perspectiva más realista y menos alarmista.
En definitiva, Lucía defiende que comer bien no debería convertirse en una guerra de titulares, sino en una suma de hábitos sostenibles. Frente a los mensajes extremos o las modas pasajeras, la especialista reivindica una visión más tranquila y realista de la alimentación, en la que el sentido común y la evidencia científica vayan de la mano para construir una relación más equilibrada con la comida y alejada del miedo innecesario.