Una cuenta de humor diseña un mapa para saber si vives en ‘guiriland’ o en la ‘Mallorca profundísima’
Un guiño a la ‘España profunda’ adaptado a la isla balear.

La llamada ‘España profunda’ es una expresión que desde hace años se utiliza, a menudo con ironía, para referirse a los territorios más rurales, tradicionales o alejados de los grandes focos urbanos y mediáticos. Ese concepto cargado de estereotipos ha encontrado en Mallorca una versión propia: la ‘Mallorca profunda’, una etiqueta popular con la que se alude a los pueblos y rincones que quedan fuera del imaginario turístico de la isla.
Una cuenta de humor mallorquina ha puesto en marcha un mapa que pretende medir, entre la broma y la autocrítica, cuán profunda es cada localidad de la isla: desde el jocoso extremo de ‘guiriland’ hasta la cima de la escala, la ‘Mallorca profundísima’. La iniciativa, firmada por la cuenta Cas Horrach, se difundió en Instagram y rápidamente fue recogida por usuarios que debatieron sobre dónde ubicar sus pueblos y qué etiqueta merece cada municipio.
El mapa organiza los municipios mallorquines en siete categorías, una gradación que va del litoral más orientado al turismo hasta los núcleos que, según la clasificación, mantienen una vida local más alejada del relato turístico. Aunque también hay posiciones intermedias que se enmarcan en títulos como ‘Parque temático’, donde se sitúa Valldemossa o Deià, pueblos que combinan patrimonio y alto flujo de visitantes; o ‘La Península’, entre las que se incluyen Palma y Marratxí, ambas franjas periurbanas próximas a la capital.
Un espejo de la isla
En la franja denominada ‘Todavía es Mallorca’ figuran una buena parte de municipios cercanos a Palma, como Llucmajor, Santa Maria, Puigpunyent, Calvià, entre otros; así como también se incluyen localidades del interior y la Sierra como Manacor, Sóller o Alaró. La categoría ‘Bastante profundos’ concentra a muchos municipios del centro e interior, por ejemplo Binissalem, Felanitx, Santanyí o Pollença.
Finalmente, un escalón por encima aparece la irónica ‘Mallorca profunda’ con poblaciones como Sencelles, Llubí, Costitx o Montuïri. En la cima más satírica está la ‘Mallorca profundísima’, en la que el mapa solo sitúa a Ariany y Maria de la Salut. La publicación no tardó en desatar respuestas: hubo quien puso en duda la escala cromática o pidió recolocar a su municipio, y quien aprovechó para lanzar pullas hacia zonas consideradas ya “dominio turístico”.
En la sección de comentarios, un usuario critica que algunas zonas turísticas no aparezcan directamente como ‘guiriland’: “Que a todo el municipio de Andratx, Artà y Santanyí no lo hayáis puesto como ‘guiriland’ es que no vais mucho por allí”. Más allá de la gracia inmediata, el ejercicio devuelve a la palestra tensiones habituales en Mallorca como la coexistencia entre un modelo turístico masivo y la pervivencia de tradiciones y modos de vida del interior.
Para algunos usuarios la clasificación es una provocación simpática; para otros, un recordatorio de cambios reales en el uso del territorio. Al final, más que un mapa cartográfico al uso, se ha convertido en un espejo, entre risas y pequeñas disputas, sobre cómo se ve la isla desde dentro y desde fuera, y sobre la tensión permanente entre la Mallorca que se vive y la Mallorca que se vende.
