El papa tira de las orejas a los obispos españoles y les advierte del peligro de Vox
El pontífice les trasladó en una reunión que su mayor preocupación en este momento en lo que respecta a España “es la ideología de ultraderecha”.

El papa está preocupado por el auge de Vox en las encuestas. Así lo trasladó el pontífice a nueve obispos españoles en un encuentro en Roma celebrado el pasado 17 de noviembre y del que ha dado detalles este lunes El País.
Según el diario de PRISA, León XIV alertó a los prelados españoles del ascenso los grupos de extrema derecha en España y de cómo “buscan ganar el voto católico” e “instrumentalizar a la Iglesia”, según fuentes conocedoras de esta reunión de los nueve miembros que componen la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal.

“El papa ve que la ultraderecha utiliza a los creyentes para sus fines”, afirma un prelado. Cabe recordar que Vox ha lanzado en estos últimos meses duras acusaciones contra la cúpula de la Iglesia Católica española por no refrendar con algunas de sus decisiones, como celebrar una misa en Sevilla en honor a los "niños abortados" o que las embarazadas pudieran escuchar el latido del corazón del feto antes de decidirse por un aborto. Pese a todo, sus críticas más duras en lo relativo a la Iglesia siempre estuvieron dirigidas al papa Francisco, al que degradaron a "ciudadano Bergoglio" por sus planteamientos "progresistas" sobre el cambio climático, la homosexualidad o la propia inmigración.
En verano se agudizó la tensión cuando Vox rechazó abiertamente el aparente acuerdo alcanzado entre la Iglesia y el Gobierno para la resignificación del Valle de los Caídos. "No voy a poner la X para la Iglesia católica en la declaración de la Renta. Si la Conferencia Episcopal no tiene ningún respeto a los sentimientos de los españoles, no tenemos que tener ninguna consideración a sus ganas de cobrar", señaló en redes sociales el eurodiputado Herman Tertsch, en plena campaña de la renta.
Sin embargo, el ataque más virulento llegó en boca de Santiago Abascal cuando criticó a los obispos por oponerse a sus políticas restrictivas en lo que respecta a las prácticas de carácter musulmán en los espacios públicos. "Yo no sé si (su postura) se debe a los ingresos públicos que reciben, que les dificulta combatir determinadas políticas de los Gobiernos; o si tiene que ver con los casos de pederastia, que les tiene absolutamente amordazados antes las acciones de determinados gobiernos liberticidas. Pero asisto perplejo a estas posiciones", sostenía el líder de Vox en un pódcast llamado Bipartidismo Stream.
Abascal rechazaba así la posición planteada por los obispos sobre la polémica de Jumilla de prohibir los ritos musulmanes en recintos públicos. Cabe señalar que la jerarquía eclesiástica española recordó que las manifestaciones religiosas públicas, entendidas como libertad de culto, están amparadas por el derecho a la libertad religiosa, un derecho humano fundamental protegido por la Constitución española. "La limitación de estos derechos atenta contra los derechos fundamentales de cualquier ser humano, y no afecta solo a un grupo religioso, sino a todas las confesiones religiosas y también a los no creyentes", señalaron.
Esta confrontación con los obispos no es baladí. Según las encuestas que maneja Vox, dos tercios de sus votantes son creyentes y su dirección está trufada de dirigentes que manifiestan de forma pública sus profundas convicciones religiosas (por no hablar de sus vínculos con organizaciones ultracatólicas como HazteOír o El Yunque). Sin embargo, según los datos que arrojan las encuestas, Vox ha encontrado en esta discrepancia un caladero de votos, procedentes de católicos que no necesariamente 'comulgan' con las tesis sobre, por ejemplo inmigración, que defiende la Iglesia Católica.
Tras su encuentro con el Pontífice, los obispos volvieron de Roma se pusieron las pilas y acordaron con el Gobierno indemnizar a las víctimas de pederastia, un asunto que llevaba atascado año y medio. Días después, los obispos también apoyaron el plan de regularización de inmigrantes aprobado por el Ejecutivo en Consejo de Ministros y duramente atacado por Vox. Gestos de la Iglesia católica que se alinean con la directriz establecida por el papa, quien tiene previsto viajar a España a lo largo de este año.
