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19/10/2014 10:00 CEST | Actualizado 18/12/2014 11:12 CET

Tendencias en el sector de seguros

El sector de seguros va a vivir años de profundos cambios. Se trata de un servicio financiero imprescindible, pero sujeto a numerosas fuerzas disruptivas. Algunas compañías de seguros sabrán reaccionar a tiempo mientras que otras se quedarán retrasadas. Seguramente se producirá una nueva oleada de fusiones y de consolidación.

Dada la proliferación de los riesgos globales, cabe preguntarse cuáles son las tendencias más importantes en el sector de seguros. No cabe duda de que las incertidumbres geopolíticas y el cambio climático van a acarrear consecuencias muy importantes en el sector. Los seguros vinculados al turismo, el personal expatriado de las multinacionales, las cosechas agrícolas, o la escasez de agua, por mencionar solamente unos pocos ejemplos, experimentarán un crecimiento muy acusado en el futuro.

También hay que tener en cuenta tendencias más mundanas, pero no por ello menos importantes. Conviene comenzar por analizar el impacto de la demografía en general y del envejecimiento de la población en particular. En el segmento de seguros de vida, el envejecimiento de la población reduce las ventas de nuevas pólizas por dos motivos. En primer lugar, el número de personas de edad intermedia, es decir, entre 30 y 60 años, cae en relación al número de personas mayores de 60 años. Ese es el grupo de edad más importante para los seguros de vida. En segundo lugar, la mayor esperanza de vida disminuye los incentivos para comprar pólizas de seguro de vida.

En el segmento de otros tipos de seguros que no sean de vida, el efecto es más bien el contrario. Por un lado, el consumidor vive más años y por tanto necesita seguros de automóvil o de vivienda durante más tiempo. Por el otro, la tercera edad tiene ciertos tipos de preferencias sobre los seguros contra pérdidas, lo que estimula la innovación por parte de las compañías de seguros.

También hay variables macroeconómicas que afectarán al futuro del sector de seguros. La más importante en estos momentos es el elevado grado de apalancamiento de los hogares, que tiende a reducir la demanda de seguros al considerar estos productos como algo prescindible. La volatilidad macro, que se manifiesta de manera clara en los mercados financieros, pone en peligro una fuente muy importante de ingresos para las compañías de seguros, a saber, los rendimientos que obtienen de invertir sus reservas.

No hay que olvidar tampoco el nuevo ambiente regulatorio, que es más complejo y supone un aumento de los requisitos de capital y de reservas, por un lado, y la necesidad de ofrecer productos menos complejos para cumplir con normativas nuevas y recuperar la confianza del consumidor.

El impacto de las nuevas tecnologías es quizás la variable que tendrá un mayor efecto en el futuro inmediato. Conviene distinguir entre cinco grandes rubros de cambio tecnológico que afectarán al sector de seguros de manera profunda. El primero tiene que ver con la capacidad de analizar ingentes cantidades de datos, lo que puede facilitar una mejor gestión de los riesgos. El segundo se refiere a la conectividad móvil que nos otorgan los teléfonos inteligentes. El tercero es la proliferación de las redes sociales virtuales. El cuarto es la nube y las nuevas posibilidades de recopilación, almacenamiento y análisis de datos. Y por último, nos encontramos con la telemática. Es decir, la posibilidad de que las compañías de seguros puedan recopilar datos en tiempo real. Estas nuevas tecnologías permitirán no solamente el marketing localizado y las ventas puramente electrónicas, sino también el cálculo individualizado de primas basadas en el uso o en los estilos de vida en lugar del sistema tradicional de analizar distintos colectivos sociodemográficos.

El sector de seguros va a vivir años de profundos cambios. Se trata de un servicio financiero imprescindible, pero sujeto a numerosas fuerzas disruptivas. Algunas compañías de seguros sabrán reaccionar a tiempo mientras que otras se quedarán retrasadas. Seguramente se producirá una nueva oleada de fusiones y de consolidación.

Este artículo se publicó originalmente en la revista Empresa Global, de Analistas Financieros Internacionales.

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