El presidente de Chile planeaba hacer esta crisis desde hace varias semanas a causa de “los errores” de algunos de sus ministros, pero el refrendo constitucional la ha acelerado.
Los partidarios del no hablan de "radicalidad", de falta de diálogo y de dudas sobre el nuevo sistema. La falta de popularidad de Boric y la economía no han ayudado al sí.
"Hacer frente a estos importantes y urgentes desafíos requerirá prontos ajustes en nuestros equipos de Gobierno para enfrentar este nuevo período con renovados bríos".
El texto, debatido durante un año, debe sustituir el articulado vigente, de la dictadura de Pinochet. Un nuevo sistema, más igualdad y respeto a los pueblos originarios son sus claves.
Planea “incrementar las fiscalizaciones para desbaratar a las organizaciones dedicadas al tráfico de armas ilegales” y evitar que la violencia armada se asiente en la sociedad.
“Si alguien cree que me puede amedrentar o cambiar la forma en la que queremos gobernar, está muy equivocado”, ha dicho el izquierdista tras recibir una pedrada.
La época del neoliberalismo ha arrasado el continente, las calles arden y toca cambio. Las elecciones de Brasil y Colombia de este año serán clave para analizar la tendencia.
Tampoco ha hecho un Mujica: su residencial oficial, de 500 metros, será una casona patrimonial ubicada en el barrio Yungay, una zona histórica de Santiago.
Hay división entre el deseo -“vienen tiempos de cambio con mejor salud, educación y viviendas dignas”- y la realidad económica, que puede complicar las promesas.