'El hijo de la cómica' y 'Yo solo quiero irme a Francia', una ronda de cabezas de cartel
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'El hijo de la cómica' y 'Yo solo quiero irme a Francia', una ronda de cabezas de cartel

María Galiana y José Sacristán llegan a la cartelera madrileña con dos producciones a su medida.

Reparto de la obra de teatro 'Yo solo quiero irme a Francia'Sergio Verde

El público al que le atraen las estrellas está de enhorabuena. Se acaban de estrenar en Madrid dos obras protagonizadas por cabezas de cartel. Una es El hijo de la cómica en el Teatro Bellas Artes y otra Yo solo quiero irme a Francia en el Gran Teatro Pavón

Productos hechos a la medida de los artistas que la protagonizan y del público que se supone va a comprar entradas para poder verlos en vivo y en directo. Quizás por eso se recurra a historias pasadas en España. Ya que se trata de dos actores mayores en edad, que gustan mucho a un público que lleva ya un tiempo peinando canas alérgico y/o cansado de las moderneces.

En el caso de El hijo de la cómica se cuenta una historia real, ya que se basa en el libro El tiempo amarillo, la autobiografía del actor, director, guionista y escritor Fernando Fernán Gómez. Donde habla de lo que según dice no se puede hablar, la infancia, porque este período de la vida es igual para todos los hombres. Es de suponer que este artista quería decir todas las personas o todos los seres humanos, que no excluía de esto a las mujeres. Pero la expresión es buena y sirve para contextualizar el tiempo y la mente desde la que fue escrito.

En el caso de Yo solo quiero irme a Francia se recurre a una ficción que implica a una falangista convencida perteneciente a la Sección Femenina. La organización franquista en la que se educaba a las mujeres para someterse y complacer a los hombres de su vida, ya fueran sus padres, sus hermanos, su marido o curas y obispos. Pues bien, esta mujer, con tan férreas convicciones es atravesada por el amor (aviso, spoiler a continuación) a otra mujer, en tiempos en los que estas cosas se callaban y no se mostraban, y las personas no se permitían y se boicoteaban este tipo de deseos. 

  María Galiana y Nieve de Medina en 'Yo solo quiero irme a Francia'Sergio Verde

La primera está protagonizada por José Sacristán. Un cómico contando la vida de otro cómico, como se dice al principio de la función. El actor no solo interpreta este monólogo, sino que además se ha dirigido a sí mismo y ha adaptado el texto. Funciones que ha resuelto con competencia. Y en la interpretación tiene el acierto de evitar el imitar a Fernán-Gómez, aunque lo convoque en algunas expresiones o gestos, de manera sutil.

La segunda está protagonizada por María Galiana con aire de la abuela de la serie Cuéntame cómo pasó que todos esperan ver siempre en ella. Explotando esa simpatía de anciana de pueblo comprensiva, pero de fuertes convicciones, sin insistir excesivamente en el personaje, sino cogiendo su esencia y manteniendo la especificidad del personaje que interpreta en Yo lo que quiero es irme a Francia

Obra en la que no está sola, si no arropada por un elenco de actrices que están estupendas en sus papeles. De tal forma que entre todas juegan bien la historia y los tiempos y los espacios en los que sucede esta opera prima que ha escrito y dirigido con gracia la actriz Elisabeth Larena.

Productos eficaces que proporcionan un buen momento al espectador, sobre todo a los que ya tiene una edad, puesto que les dan lo que les han prometido. Una estrella de las que quiere ver en el escenario. Historias que en poco se diferencian de otras muchas que ya han visto y oído, incluso que han vivido. 

  José Sacristán protagoniza 'El hijo de la cómica'Javier Naval

Miradas con melancolía y a las que se han puesto notas de humor. Personajes entrañables. Junto con una visión del mundo, de su mundo, y de la historia de España ampliamente aceptada y compartida independientemente de la orientación política o ideológica. Aprobada por las dos Españas a las que se hace referencia en ambas producciones.

Y sí, son teatro. Siempre que por teatro se entienda un texto que dice un elenco en vivo y en directo subido a un escenario. Un decir que actor y actrices acompañan de intenciones y acciones que ajustan a lo dicho y a lo escrito. En el que hay un conflicto y un arco dramático en el que se produce un cambio de conciencia de los personajes.

Obras sobre las que no hay mucho más que decir. Que pueden tener una coartada cultural, más evidente en el caso de El hijo de la cómica. Pero que no dejan de ser puro entretenimiento. Teatro para pasar la tarde confortablemente entre personas amigas y conocidas. 

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Pues, aunque que en ambos casos se esté sentado al lado de extraños, da la sensación de que podrían ser parte de tu grupo de amigos o familiares, gente con la que se han compartido experiencias similares y con las que se ha adquirido y se comparte una forma de mirar y ver el mundo. Ser del mismo cluster, sociológicamente hablando. Y, también, es teatro sincero, pues no trata de engañar a nadie. Da lo que promete para que el público vuelva alegre y contento a casa.

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Como el dramaturgo Anton Chejov, me dedico al teatro y a la medicina. Al teatro porque hago crítica teatral para El HuffPost, la Revista Actores&Actrices, The Theater Times, de ópera, danza y música escénica para Sulponticello, Frontera D y en mi página de FB: El teatro, la crítica y el espectador. Además, hago entrevistas a mujeres del teatro para la revista Woman's Soul y participo en los ranking teatrales de la revista Godot y de Tragycom. Como médico me dedico a la Medicina del Trabajo y a la Prevención de Riesgos Laborales. Aunque como curioso, todo me interesa.

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