Zapatero, ZP o el de la ceja: el presidente que no quería a Pedro Sánchez y pasó a convertirse en uno de sus grandes apoyos
Desde que abandonó La Moncloa, José Luis Rodríguez Zapatero ha iniciado un camino de mediador en diferentes países, sobre todo Venezuela. Es uno de los grandes reclamos socialistas en los últimos años, lo que le ha valido el señalamiento constante de Partido Popular y Vox, más aún tras el caso Plus Ultra.
Hasta tres veces repitió Pedro Sánchez la palabra "lealtad" para referirse al expresidente del Gobierno e histórico dirigente socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Ambos participaban en un acto de campaña en Andalucía para apoyar a la exministra de Hacienda, María Jesús Montero. "A José Luis le agradezco siempre la lealtad, la lealtad, la lealtad a las siglas, a una historia, al presente y al futuro de esta gran organización transformadora de España, que es el Partido Socialista", dijo Sánchez desde Cártama, en Málaga. José Luis Rodríguez Zapatero ha sido uno de los principales reclamos socialistas durante las últimas campañas electorales. Ya fuera en Castilla y León, Andalucía, Extremadura o Aragón, ahí estuvo Zapatero, el conocido ZP, posando siempre que podía ante las cámaras con el gesto que caracterizó su mandato, el dedo índice sobre la ceja.
Aunque en los últimos tiempos Zapatero se ha convertido en uno de los principales apoyos de Sánchez, no siempre fue así. El expresidente del Ejecutivo, de hecho, no apostó por el actual presidente del Gobierno en ninguna de las primarias a secretario general del PSOE. No lo hizo cuando Sánchez compitió contra Eduardo Madina, pero tampoco cuando se enfrentó a Susana Díaz. En 2024, Jordi Évole lanzó a Zapatero la pregunta que muchos se hacían entonces: "¿Cuándo se hizo sanchista?" "Hay dos momentos que son claves", contestó: "Uno, cuando Pedro Sánchez comienza a hacer una tarea de integración en el partido; y, dos, sin duda alguna, cuando es presidente del Gobierno", una etapa de la que destacó la pandemia, la recuperación económica posterior, la amnistía y los indultos en Catalunya.
No resulta difícil tampoco entender que Pedro Sánchez y el PSOE hayan convertido a Zapatero en un presidente en el que referenciarse, sobre todo cuando el otro histórico socialista, Felipe González, solo aparece en público para criticar a los suyos. Zapatero, al menos, puede presumir de haber protagonizado algunos momentos que ya son historia de España, como la retirada de las tropas de Irak después de la invasión del país apoyada por José María Aznar, la aprobación del matrimonio homosexual, una primera ley de memoria histórica que no gustó al rey Juan Carlos I o las negociaciones para que ETA terminase por anunciar el final de su actividad armada.
Pero para llegar a presumir de todo ello, Zapatero tuvo que atravesar también su propia penitencia, una que él mismo provocó cuando, asolada España por la crisis económica y el advenimiento de los llamados hombres de negro, decidió anunciar un profundo paquete de recortes que congelaba las pensiones y recortaba el salario de los funcionarios. Él lo llamó "ajuste", otros "tijeretazo". "No es fácil para el Gobierno aprobar las medidas que les voy a anunciar", dijo Zapatero antes de afirmar que tomaría "las decisiones que España necesita, aunque sean difíciles". "Voy a seguir ese camino cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste", zanjó. Vaya si le costó. Zapatero adelantó las elecciones, renunció a ser el candidato socialista y fue sustituido por Alfredo Pérez Rubalcaba. El PP de Mariano Rajoy ganó con mayoría absoluta. Antes de todo eso, y sí, durante el Gobierno de Zapatero, germinó el movimiento 15M.
Tuvieron que pasar años para que Zapatero volviera a ser un activo importante para el PSOE. Aunque, hasta entonces, no se quedó quieto. Desde su salida como presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero comenzó a labrarse un nombre a nivel internacional, sobre todo como mediador en Venezuela, donde además de sentar a negociar al Gobierno con su oposición, trabajó también por la liberación de los presos políticos en el país. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ahora en Estados Unidos tras ser detenido de manera ilegal, definió a Zapatero como "un hombre de paz y diálogo". En 2025, Maduro hizo público un vídeo en el que se le ve hablando por teléfono con Zapatero, a quien llamó para agradecer su "apoyo" en el intercambio de presos con Estados Unidos. "Ha sido una gran decisión, y yo estoy muy feliz, muy satisfecho y muy agradecido", dijo Zapatero, quien se reconoce "amigo personal" de la actual presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. Estas vinculaciones con el Gobierno de Nicolás Maduro, no obstante, le valieron el odio de gran parte de la oposición venezolana.
Además de en Venezuela, los pies de Zapatero recalaron también en otros países de Latinoamérica. En 2015 se reunió en Cuba con el presidente entonces, Raúl Castro; generó una relación cercana con Evo Morales, expresidente de Bolivia. En 2018, el expresidente coincidió, de hecho, con el exsecretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y el excoordinador federal de IU, Alberto Garzón, en un acto para apoyar la reelección de Morales en un contexto en el que Bolivia enfrentaba protestas entre partidarios y detractores del mandatario. Un año después, Zapatero elogiaría a Morales por abandonar el Gobierno para evitar un baño de sangre en su país. En 2022, el expresidente boliviano diría que Zapatero y él son "compañeros del alma, compañeros de lucha".
La vuelta a casa
Poco a poco, y tras hacerse un nombre en el ámbito internacional, Pedro Sánchez comenzó a contar con él, aun habiendo sido Zapatero un contrincante en la interna. El actual presidente español comentó en su último libro, Tierra Firme, cómo se gestó la recuperación de la relación política entre ambos. "Él [Zapatero] me llamó en los albores de la precampaña [del 23J de 2023]. A lo largo de toda la legislatura se había mostrado muy identificado con las políticas que estábamos llevando a cabo. Había ayudado al Gobierno de coalición en discrepancias no menores, como la ley del solo sí es sí. Yo había sentido su apoyo de forma inequívoca. En aquellos días, me dijo que quería salir a la palestra, participar en los medios y en los mítines, tener un papel activo en la campaña para contribuir a una victoria del Partido Socialista, que juzgaba necesaria para España y merecida por el Gobierno. Me pareció un gran gesto por su parte. No coordinamos los mensajes ni las apariciones, pero su papel fue decisivo", reconoce Sánchez.
Pero los elogios hacia Zapatero no se han limitado solo al PSOE. Pablo Iglesias afirmó en diferentes ocasiones mantener una buena relación con el expresidente, a quien le consultaba "cuestiones de política internacional". ZP ha recibido buenas palabras incluso de Gabriel Rufián, quien este mismo martes insistió en que seguía pensando lo mismo que hace unos años, cuando en el Parlamento dijo que si el PP odiaba a Zapatero era porque "les ganó en 2004, porque derrotó a ETA en 2011 y porque levantó la campaña de 2023". "Un Zapatero, por cierto, que en el año 2007, defendió a su presidente, el señor Aznar, frente a Chávez, diciendo literalmente: Yo no opino como Aznar, pero ha sido mi presidente y merece un respeto. Eso es ser patriota", proclamó.
El papel activo de Zapatero en el PSOE de Pedro Sánchez aumentó año a año, elección tras elección, y todavía más cuando cayeron por corrupción los dos últimos secretarios de Organización de Pedro Sánchez, José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Como este último, Zapatero fue, y es, uno de los negociadores del PSOE con Carles Puigdemont después de haber expresado un fuerte respaldo por la aprobación de la amnistía. Salvador Vergés, portavoz de Junts en el Congreso, ha pedido que se "respete la presunción de inocencia".
Pero, como todo gran apoyo, este también tiene sus réplicas. Y la de José Luis Rodríguez Zapatero fue la de un señalamiento cada vez mayor de la oposición a Pedro Sánchez, sobre todo por parte del Partido Popular y Vox. La inquina de los de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal fue proporcional a los elogios de Sánchez y los suyos, una animadversión que escaló al punto más álgido con el caso Plus Ultra.
Cuando Anticorrupción recibió una solicitud de colaboración de organismos de Francia y Ginebra (Suiza), sus investigaciones en España sacaron a la luz el nombre de un desconocido empresario, Javier Martínez Martínez, amigo íntimo de Zapatero. Se les fotografió juntos, de hecho, apenas tres días antes de su detención. Se supo que Martínez tenía una empresa, Análisis Relevante. A través de esta sociedad, que facturaba a Plus Ultra, la aerolínea que el Gobierno rescató con 53 millones de euros, el empresario pagó cerca de medio millón de euros a Zapatero, según él mismo reconoció en una comisión en el Senado. A pesar de lo que señala el juez en el auto de imputación del expresidente, este niega haber cobrado "ninguna comisión de Plus Ultra, jamás".
Por ahora, el presidente del Gobierno, aún sin haberse recuperado del todo por los casos de corrupción que rodean a Ábalos y Cerdán, ha evidenciado su apoyo a Zapatero. En un chat de la ejecutiva federal socialista al que ha tenido acceso El País, Sánchez ha escrito esta mañana: "Queridos compañeros, son momentos duros. Con todo, hoy más que nunca debemos reafirmarnos en nuestra tarea de seguir luchando por hacer avanzar nuestro país y defender el buen nombre de un compañero, el presidente Zapatero, que tanto bien hizo y hace a favor de la causa socialista. Orgullo y entereza".