El feminismo grita fuerte y claro contra el fascismo y la guerra
Las calles de Madrid se tiñen de morado por el 8M en una jornada marcada por las consignas antifascistas, el rechazo a la guerra y las reivindicaciones feministas.

Bajo el lema 'Feministas Antifascistas. Somos más. En todas partes" ha arrancado la manifestación por el 8M, convocada por la Comisión del 8M de Madrid, desde Atocha para teñir de morado las calles de la capital en una de las jornadas más especiales para el activismo por la igualdad de género.
Aunque aún no hay cifras oficiales de participación, lo que es seguro es que esta concentración ha rugido con más fuerza que nunca ante el fascismo, la guerra y la violencia. Este domingo, en la capital y en muchas otras ciudades del país, la "jauría, manada, sindicato, cuadrilla" se ha reivindicado como "memoria, orgullo, dignidad y justicia", y así lo hacían saber las portavoces de la Comisión 8M. Sin olvidar el escenario bélico internacional que ha convertido el grito "No a la guerra" en una de las proclamas más escuchadas y los llamamientos a la paz en la consigna más aplaudida.
Entre los distintos bloques presentes en la manifestación, el de Podemos ha concentrado especial atención, con Irene Montero, Isa Serra e Ione Belarra a la cabeza. Ha sido la eurodiputada y exministra de Igualdad la que ha tomado la palabra en primer lugar para asegurar que "España es refugio de la guerra" y pedir de nuevo la salida de España de la OTAN, porque "esta institución es sinónimo de guerra".
También ha arremetido contra Trump y los "oligarcas responsables de este contexto" bélico. Acabar con las violencias machistas, recuperar el tope energético, poner, topar el precio de los alimentos y bajar el precio de la vivienda son, para Podemos, las formas fundamentales de luchar contra las desigualdades de género. "El mundo necesita mucho feminismo", ha añadido.

Las Charos se empoderan
El ambiente reivindicativo ha tenido también respuesta al término usado de forma despectiva en redes sociales para referirse a mujeres feministas progresistas de mediana edad. Las Charos, a las que determinadas tendencias sociales tratan de caricaturizar, han sido protagonistas de este 8M para responder al meme. "¡Que vivan las Charos!" Se podía leer en chapas y pancartas alzadas por ellas mismas.
"Hay que salir a la calle con mucho orgullo Charo", contaba a El HuffPost una manifestante. "Si por tener voz propia, defender nuestros derechos nos llaman Charo, pues lo somos. Tenemos que ir a tope con el orgullo Charo y convertir esto en un movimiento de defensa de nuestros derechos", alegaba.
Por el retroceso y el cuestionamiento del feminismo
Lo que ocurre en el mundo ha sido puesto en el foco de estas manifestaciones, pero no se han olvidado gritar por luchas históricas, como la violencia machista -diez mujeres y dos menores han sido asesinados en lo que va de año- y las desigualdades. "Somos el grito de las que ya no están”, "Ni una más", "Fuera ya el techo de cristal", "Solo sí es sí" o “Si no puedo pagar el alquiler, cómo voy a dejar a mi maltratador”, han sido algunas de las arengas más escuchadas.
Pero el miedo al retroceso, al cuestionamiento y a la pérdida de visibilidad de las mujeres impregnaba el ambiente: el avance de la ultraderecha y el 'abrazo' de los más jóvenes ponen el peligro lo conseguido hasta ahora. "Las nuevas generaciones tienen, cada vez más, visiones ultraderechistas que silencian a las mujeres", aseguraba una de las manifestantes que había acudido con una grupo de amigas.
"Soy madre de un adolescente de 16 años y de un niño de 2, y me asusta muchísimo saber qué rol de hombre está teniendo en un sistema que está minimizando el papel de la mujer y me preocupo porque mis niños se eduquen con una visión feminista y con dignidad", expresa. Y es verdad, reconoce su amiga, que "dan ganas de bajar los brazos, pero con el contexto actual no se puede".
