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Todas las razones por las que el 8M sigue siendo un día necesario y hasta vital

Todas las razones por las que el 8M sigue siendo un día necesario y hasta vital

Aquí nadie pide de más, porque el feminismo es sinónimo de igualdad real y estructural. Lo que ocurre es que quedan demasiadas lagunas y deudas pendientes que justifican que la lucha no decaiga. Quien no lo entienda, que lea. 

Una mujer sostiene una pancarta en la que se lee: "Cuando paren, pararemos. Mientras, seguimos", en la manifestación del 8-M de 2024, en Madrid.
Una mujer sostiene una pancarta en la que se lee: "Cuando paren, pararemos. Mientras, seguimos", en la manifestación del 8-M de 2024, en Madrid.Alejandro Martínez Vélez / Europa Press via Getty Images

Las mujeres no piden más que nadie, porque el feminismo es sinónimo de igualdad real y estructural con los hombres. Son la mitad de la población, así que no hay disyuntiva: el presente y el futuro es y será con ellas, con nosotras, por la aplastante estadística y por justicia social, que ya toca. 

En muchos ámbitos y esferas sociales, en España y a nivel mundial, las mujeres han ido alcanzado conquistas a un ritmo no visto en los siglos pasados, rompiendo techos, consolidando un panorama de más equidad, respeto y estabilidad, hasta reducir la influencia del sexo en el desarrollo de sus vidas. 

Y, sin embargo, sigue habiendo cimas que se ven muy lejos, logros que se divisan apenas desde el valle. Por qué nos matan, por qué cobramos menos por idéntico trabajo, por qué se penaliza la maternidad, por qué se juzgan nuestros cuerpos, por qué no se reparten los cuidados, por qué no se educa en igualdad. 

Naciones Unidas celebra este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, bajo el lema "Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas", con un llamamiento a la acción para derribar todas las barreras que obstaculizan la igualdad en la justicia: leyes discriminatorias, protecciones jurídicas débiles y prácticas y normas sociales nocivas que erosionan los derechos de las mujeres y las niñas. Demasiadas lagunas y deudas pendientes que justifican que la lucha no decaiga. 

Quien no lo entienda, que lea.

Violencia machista

La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género sostiene que ha habido 1.353 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en España desde el 1 de enero de 2003 (cuando comenzaron los registros oficiales sistemáticos) al día de hoy. Las víctimas mortales en lo que va de año hasta febrero de 2026 ascienden a diez, según la misma fuente. 

La Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género aprobada en 2004 define este tipo de violencia como aquella que "como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aún sin convivencia". 

Igualmente, 67 menores de edad han sido víctimas mortales por violencia vicaria desde el 1 de enero de 2013 hasta el día de hoy, un tipo de crimen que busca ahondar en el daño de las mujeres y sus familias. En lo que llevamos de año, el número de personas menores de edad huérfanas por violencia de género en nuestro país ascendería a dos, cifra que escala a las 510 desde 2013.

En total, son 2.603.734 la denuncias desde el 1 de enero de 2009 hasta el 30 de septiembre de 2025, las 635.553 órdenes de protección en el mismo periodo, y 1.462.110 las llamadas al 016 desde el 3 de septiembre de 2007 hasta el 31 de diciembre de 2025. Más de la mitad de los procesos en el ámbito de la violencia de género en España terminan en sentencia condenatoria. Por si hay dudas, además, dos datos ante tanta fake news: las denuncias falsas son el 0,0082% del total y son más los agresores españoles que extranjeros, en una proporción de 48/52% aproximadamente. 

Según la la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2025, publicada en diciembre por el Ministerio de Igualdad, casi una de cada tres mujeres en España (30,3%) de 16 años o más años ha sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja actual o de exparejas en algún momento de sus vidas. Ese algún tipo de violencia se refiere a agresiones físicas, violencia sexual, restricciones económicas o ataques psicológicos. Son 6.445.301, en total. De ellas, el 12,7% asegura haber sufrido violencia física o sexual dentro de la pareja en algún momento de su vida, lo que se traduce en 2.692.564 mujeres. 

Según la ONU, a nivel planetario, en el último año registrado (2024) unas 50.000 mujeres y niñas murieron a manos de sus parejas u otros familiares en todo el mundo. La cifra significa que el 60% de las casi 83.300 mujeres y niñas asesinadas de manera intencionada a lo largo del año murieron a manos de sus parejas u otros familiares. Dicho de otro modo, en todo el mundo, un promedio 137 mujeres y niñas fueron asesinadas cada día por sus parejas o por parientes cercanos.

Mientras que el 60% de los homicidios de mujeres son cometidos por sus parejas u otros miembros de la familia, sólo el 11% de los homicidios de hombres se producen en la esfera privada. No nos matan igual. 

Además, en algunos países estas muertes provienen de los llamados "crímenes de honor", por los que ONU estima que aproximadamente 5.000 mujeres y niñas son asesinadas anualmente. Su promedio de edad de 23 años. Los hombres son el 10% de las víctimas de este tipo de persecución. Aunque dichos crímenes prevalecen en países de Oriente Medio y el sur de Asia (como Pakistán, Irán y Jordania), también se registran en comunidades migrantes en Europa y América.

Violencia sexual

Si tomamos la macroencuesta encargada por la ministra Ana Redondo como referencia, sabemos que fuera del ámbito de la pareja, un 14,5% de las entrevistadas en España indicaron haber sufrido violencia sexual en algún momento de su vida (o sea, 3.076.748 mujeres). Casi el 94% de las víctimas de la violencia sexual en España son mujeres y menores de edad, mientras que más del 93% de las personas detenidas por estos delitos contra la libertad sexual en España son varones, según el Informe sobre delitos contra la libertad sexual más reciente, en el que se confirma "la sobrerrepresentación femenina en la victimización sexual", la alta incidencia de esta violencia contra la infancia y la "fuerte masculinización de la autoría" de estos delitos.

La Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de garantía integral de la libertad sexual, establece que sólo existe consentimiento cuando la persona manifiesta de manera libre, clara e inequívoca su voluntad de participar en la relación sexual y desde 2004 existe una Oficina Nacional contra las Violencias Sexuales, que depende del Ministerio del Interior, en manos de Fernando Grande-Marlaska

Se siguen repitiendo casos de violaciones masivas, como el de La Manada de Pamplona de 2016 y en el ámbito doméstico, como el de Gisèle Pelicot: en Castelldefels, en Zaragoza, en Sevilla... 

Es un mal mundial, constata Naciones Unidas: se calcula que, en todo el mundo, 840 millones de mujeres –casi una de cada tres– han sido víctimas de violencia física o sexual por parte de su pareja; de violencia sexual fuera de la pareja o de ambas al menos una vez en su vida (el 30 por ciento de las mujeres de 15 años o más). Esta cifra, que no incluye el acoso sexual, se ha mantenido prácticamente sin cambios en los dos últimos decenios. 

Los avances en la reducción de la violencia de pareja han sido muy lentos en dicho período, con un descenso anual de tan solo un 0,2%. Las tasas de depresión, trastornos de ansiedad, embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual y VIH son más elevadas entre las mujeres que han experimentado violencia que entre las que no la han sufrido, al igual que ocurre con muchos otros problemas de salud que pueden perdurar una vez que ha cesado la violencia. Las secuelas de dejan ver, sólo en España, en 1,6 millones de compatriotas. 

La violencia sexual ejercida por una persona distinta de la pareja está muy extendida, pero el nivel de denuncia es muy bajo. En todo el mundo, el 8 por ciento de las mujeres de 15 años o más (es decir, 263 millones) declaran haber sufrido violencia sexual por parte de alguien que no era su pareja al menos una vez en su vida.

Aunque la violencia afecta a las mujeres en todas partes, existen disparidades entre regiones y países. Las mujeres que viven en países clasificados como de ingreso más bajo, afectados por conflictos o en entornos vulnerables al clima se ven afectadas de forma desproporcionada. Por ejemplo, las regiones de Oceanía (con excepción de Australia y Nueva Zelandia), los países clasificados como menos adelantados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) tienen una prevalencia estimada respectiva del 38, 18 y 17% de violencia de pareja en los últimos 12 meses, un porcentaje superior a la media mundial del 11%.

Varias manifestantes con pancartas de Gisèle Pelicot durante una concentración con motivo del Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre de 2025, en Madrid.
Varias manifestantes con pancartas de Gisèle Pelicot durante una concentración con motivo del Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre de 2025, en Madrid.Fernando Sánchez / Europa Press via Getty Images

Igualdad 

El Índice Global de Brecha de Género (GGG por sus siglas en inglés) evalúa anualmente el progreso hacia la paridad de género en cuatro áreas clave: participación económica y oportunidades, logros educativos, salud y supervivencia, y empoderamiento político. Desde su creación en 2006, es la principal referencia para seguir el avance de múltiples economías en la reducción de esta brecha. En su 18ª edición, analizó 146 países y sus conclusiones son que, sí, se progresa, pero no a la velocidad deseada. Al ritmo actual de progreso, se necesitarán 123 años para cerrar la brecha de género a nivel mundial, lo que sitúa la paridad total aproximadamente en el año 2148.

En general, la brecha de género global se ha cerrado en un 68,8%, lo que supone un aumento de 0,3 puntos porcentuales con respecto al año pasado. El índice señala un notable impulso en 2024, con mejoras en 11 de los 14 indicadores analizados y un ritmo de progreso que nos sitúa casi al nivel anterior a la pandemia en reducción de dicha fosa. 

En el caso de España, se sitúa en la posición 12 del ránking, elaborado por el Foro Económico Mundial (FEM), con un 79,7% de igualdad entre hombres y mujeres, lo que refleja una "mejora significativa "en la paridad de género. Se destaca positivamente el avance en educación y salud, aunque la paridad económica sigue siendo un desafío. En el ámbito europeo, España destaca con 70,9 puntos sobre 100, ocupando el cuarto puesto en la Unión a 27 miembros. 

Mismo trabajo, distinto salario

Como destaca el FEM, a pesar de los avances, la brecha salarial de género en España se mantiene, con informes que indican una diferencia del 28,21% en ciertos contextos. La ONG Ayuda en Acción, en un dossier de cara a este 8M, añade que en España en 2026 las mujeres ganan una media de 5.158 euros menos que los hombres, en concreto. Debido a esa diferencia de nómina entre mujeres y hombres, el sindicato UGT calcula las españolas trabajan gratis del 30 de noviembre al 31 de diciembre de cada año. 

La brecha, estancada en un 20% desde hace años según la Encuesta de Población Activa (EPA), señala ciertas profesiones como las más afectadas, con brechas que llegan hasta el 30% en actividades científicas, técnicas o financieras, entre otras. Además, la mayoría de los contratos a tiempo parcial son de mujeres, lo que también influye en la brecha. No hay más que ver los últimos datos de febrero: el paro subió en 3.584 personas y ha fue en su mayor parte por las féminas. 

A nivel mundial, esta brecha está entre un 20 y un 23%. Es decir, hay mujeres ganando ese porcentaje menos por trabajos de igual valor. 

A nivel mundial, dice la ONU, las mujeres ganan aproximadamente entre un 20% y un 37% menos que los hombres en funciones similares. Persisten disparidades estructurales, con tasas de participación laboral femenina inferiores (48.7% vs. 78% en hombres) y mayor concentración en empleos informales o de menor remuneración. 

Empleo, temporalidad y maternidad

Vale, pongamos pues que las mujeres tienen un trabajo y que cobran menos que sus compañeros hombres. ¿Acaban ahí sus problemas? No. Hay que mirar la incorporación, los derechos sociales o la estabilidad. La conclusión, de nuevo, es que queda mucho por hacer.  

En España, según Eurostat (2025) dice que hemos avanzado en la brecha en los últimos años. Se muestra por ejemplo en la incorporación de la mujer al empleo, pasando del 58,2% en 2010 al 63,5% en 2024. La Seguridad Social suma 13 meses con más de 10 millones de mujeres afiliadas y alcanza los 10.257.248 de ocupadas en febrero. En concreto, hay 232.871 afiliadas más trabajando que hace un año y casi 1,8 millones más que en 2018, hasta acercarse a los 10,3 millones de ocupadas. La mejoría en el empleo de las mujeres es del 16,8% desde el año previo a la reforma laboral, 3,4 puntos porcentuales más alta que la de los hombres. "Vemos que la brecha se va estrechando", explica la ministra Elma Saiz, responsable de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. 

Aún así, son ellos los que están por encima en las tasas de empleabilidad. Hay demasiados siglos de diferencia que superar, como demuestran las estadísticas mundiales: la tasa de participación laboral femenina se sitúa por debajo del 60% (frente a casi el 80% en hombres), con menores salarios y mayor precariedad, dice ONU Mujeres. Aunque las tasas de empleo han aumentado, persisten desafíos estructurales como el trabajo de cuidados no remunerado, la informalidad y la desigualdad en puestos de liderazgo. 

Esas condiciones inferiores no son un tópico ni una autojustificación. "Son hechos", clama Naciones Unidas: que las mujeres están más presentes en sectores y empleos peor remunerados, que tienen menos posibilidades de obtener empleos de mayor nivel, y de progresar en su carrera profesional, que realizan trabajos socialmente menos valorados... 

La maternidad es caso aparte. "Para muchas mujeres la maternidad supone un punto de inflexión no solo a nivel vital sino también profesional. Muchas deciden recurrir a excedencias o reducciones de jornada. Y eso influye, en cualquier ámbito y sector, en la capacidad de progreso profesional. La penalización salarial por maternidad sigue existiendo y no, no afecta por igual a los hombres, pese a que hay mayor índice de corresponsabilidad. La brecha salarial y profesional para las mujeres a partir de la maternidad se amplía con la edad llegando hasta la jubilación", denuncia Ayuda en Acción.

La ONG recuerda que no sólo hacen falta leyes para cambiar esta realidad, sino una apuesta social y un cambio de mentallidad que saque a las mujeres de su encasillamiento. Habla de tres áreas: 

  • Rol de cuidados: aún existe una carga mayor del trabajo doméstico y del cuidado de las personas dependientes por parte de las mujeres. Según el INE (2025), las mujeres dedican una media de cuatro horas diarias a tareas domésticas y cuidados, frente a las dos que dedican los hombres (y la diferencia no ha cambiado de forma significativa desde 2015). Y ese trabajo no está remunerado, pero afecta al tiempo y la energía, que impide a las mujeres prosperar a nivel profesional en sus respectivas áreas.
  • División sexual del trabajo: tradicionalmente existen reticencias a otorgar trabajos que normalmente han llevado a cabo hombres o mujeres. Por ejemplo, a nivel de alta dirección o financiero, solo uno de cada cuatro cargos directivos en España está ocupado por mujeres (Eurostat, 2024). También ocurre si hablamos de trabajos más manuales relacionados con la mecánica o la construcción, entre otros, donde aún sigue siendo llamativo encontrar a mujeres. En el caso de la ciencia, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), sólo el 33% de los investigadores a nivel mundial son mujeres. Un estudio publicado en la revista Nature reveló que las mujeres científicas tienen un 13% menos de probabilidades de recibir financiación para sus investigaciones en comparación con sus colegas masculinos.
  • Sesgos de género socioculturales (inconscientes): hay conceptos tan arraigados que a veces no se es consciente de los sesgos que inconscientemente se implantan en cuanto a contratación, promoción o establecimiento de salarios dependiendo del género, por muchas leyes que existan. La Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2023) señala que los sesgos inconscientes siguen siendo uno de los principales obstáculos para cerrar la brecha salarial y de representación a nivel mundial.

Matrimonios forzosos

La de los matrimonios forzosos es otra realidad por la que pelear, que no suele afectar a los hombres y que, además, se da en muchos de los casos en menores de edad. En los países de la Unión Europea, este fenómeno se ha instalado en la agenda pública en los últimos años debido, en parte, al aumento de población migrante procedente de países donde esta práctica es recurrente, como Oriente Medio, África y Asia del Sur. Es, directamente, una violación sistemática de la mujer, que no elige a su pareja, se ve sometida por ella y alejada de su propia familia. 

En España, la ultraderecha está haciendo bandera de los casos que surgen de forma muy ocasional para denunciar a los inmigrantes. No obstante, no hablamos de una práctica comÚn: el último balance estadístico de Trata y Explotación de Seres Humanos en España refleja que en 2024 se registraron ocho víctimas de trata para matrimonios forzados en toda España (seis menores y dos adultos). Las víctimas eran de nacionalidad rumana (2), búlgara (2), marroquí (1), española (1), afgana (1) y gambiana (1). Además, fueron detenidas 21 personas (ocho mujeres y 13 hombres) por trata para matrimonios forzados en España. Que los hay, es innegable, y hay que combatirlos. Qur sirvan como arma arrojadiza contra el de fuera es otra cosa. 

Aunque sigue reduciéndose el número de niñas obligadas a casarse antes de los 18 años, todavía un 19% de las menores en todo el mundo tienen el riesgo de contraer matrimonio forzoso, esto es: supone una amenaza para una de cada cinco niñas. Cada año, alrededor de 12 millones de niñas en el mundo son forzadas a casarse antes de cumplir los 18 años, con dos millones de ellas contrayendo matrimonio antes de los 15 años, exponen la ONU y Save The Children. "Esta práctica les roba la infancia, interrumpe su educación, las expone a violencia y las condena a embarazos precoces con graves riesgos para su salud y bienestar", explica Alicia Moreno, directora de comunicación de esta última ONG, en una nota de prensa. 

Si se tiene en cuenta el progreso conseguido en la reducción del matrimonio infantil, se tardarían 300 años en erradicarlo. En Asia meridional se ha logrado los mayores avances en la reducción del matrimonio infantil, pero sigue siendo la región con mayor número de casos. Casi el 45 % de todas las niñas y mujeres que se casaron antes de los 18 años viven allí, y un tercio del total mundial se concentra en la India.

En África Occidental y Central, así como en América Latina y el Caribe, la prevalencia del matrimonio infantil permanece estancada y por encima del promedio global, con tasas del 33 % y 23 % respectivamente.

La guerra que se libra en los cuerpos de las mujeres

Las leyes de la guerra protegen específicamente a las mujeres como población civil contra la violencia, tortura y tratos degradantes, prohibiendo abusos sexuales y asegurando su derecho a la vida, salud y refugio durante conflictos. El Derecho Internacional Humanitario (DIH) y las resoluciones de la ONU (como la 1325 y 1820) reconocen la violencia sexual como arma de guerra y promueven la participación femenina en la construcción de la paz. Pese a ese marco, todo un avance, a veces los articulados se quedan en papel mojado. 

En un mundo que soporta una sesentena de conflictos armados por sanar, el uso de las mujeres como arma se dispara. El pasado octubre, la ONU dio a conocer un terrible informe que indica que sólo la violencia sexual se ha disparado casi un 90% en dos años en estos entornos. En total, 676 millones de mujeres viven a menos de 50 kilómetros de un conflicto mortal, el nivel más alto desde la década de 1990 (y eso que no se contempla la última guerra contra Irán, iniciada hace ocho días). 

Las víctimas civiles entre las mujeres y los niños se han multiplicado por cuatro en dos años, como consecuencia de guerras sin límites en las que no se respetan las normas humanitarias.

"Las graves violaciones cometidas contra mujeres y niñas en Afganistán, República Democrática del Congo, Haití, Myanmar, Sudán y el Territorio Palestino Ocupado ilustran los riesgos extremos a los que están expuestas", destacó António Guterres, el secretario general. 

En Haití, por ejemplo, más de dos tercios de los casos reportados de violencia son sexuales. En la República Democrática del Congo, que se ha convertido en uno de los epicentros mundiales de estas violencias, se registraron 38.000 casos solo en Kivu del Norte durante los primeros meses del año, tras la ofensiva de los rebeldes del M23 en la zona.

El informe también menciona la "violencia reproductiva", que incluye la destrucción deliberada de centros de maternidad y el bloqueo al acceso a servicios de salud, recordando que estos actos pueden constituir un crimen de genocidio si buscan impedir nacimientos dentro de un grupo específico. En Gaza, miles de partos ocurren "entre escombros, sin anestesia, sin atención postparto, ni agua". Estas violencias, resalta el dossier, ya no son daños colaterales, sino armas de guerra, tan comunes como los fusiles de asalto.

Tocando poder... pero poco

Es evidente que cada vez hay más mujeres en puestos de poder político, a nivel internacional, estatal, regional o local. Eso no quiere decir que no quede mucho trabajo pendiente, porque, de nuevo, las diferencias son abismales si comparamos con los hombres. 

En la actualidad, hay 23 mujeres que ocupan cargos de presidentas o primeras ministras en sus respectivos países. La lista es la siguiente:

  • Dominica: Sylvanie Burton (desde octubre de 2023)
  • México: Claudia Sheinbaum (desde octubre de 2024)
  • Trinidad y Tobago: Christine Kangaloo (desde marzo de 2023)
  • Bosnia y Herzegovina: Željka Cvijanović (miembro serbio, desde noviembre de 2022)
  • Dinamarca: Mette Frederiksen (desde junio de 2019)
  • Islandia: Halla Tómasdóttir (desde 2024)
  • Italia: Giorgia Meloni (desde octubre de 2022)
Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, en una imagen de archivo. Antonio Masiello / Getty Images
  • Japón: Sanae Takaichi (desde octubre de 2025)
  • Liechtenstein: Brigitte Haas (desde abril de 2025)
  • Letonia: Evika Siliņa (desde septiembre de 2023)
  • Malta: Myriam Spiteri Debono (desde abril de 2024)
  • Macedonia del Norte: Gordana Siljanovska-Davkova (desde mayo de 2024)
  • Moldavia: Maia Sandu (desde diciembre de 2020)
  • Namibia: Netumbo Nandi-Ndaitwah (desde marzo de 2025)
  • Nepal: Sushila Karki (desde septiembre de 2025)
  • Eslovenia: Nataša Pirc Musar (desde diciembre de 2022)
  • República Democrática del Congo: Judith Suminwa (desde abril de 2024)
  • Surinam: Jennifer Geerlings-Simons (desde julio de 2025)
  • Tanzania: Samia Suluhu Hassan (desde marzo de 2021)
  • Túnez: Sara Zaafarani (desde marzo de 2025)
  • Ucrania: Yulia Svyrydenko (desde julio de 2025)
  • India: Droupadi Murmu (desde julio de 2022)
  • Islas Marshall: Hilda Heine (desde enero de 2024)

Manoseadas por la ultraderecha

Por si no tienen suficiente, las mujeres son diana de los partidos ultraderechistas que tanto están creciendo en el mundo, empezando por Vox en España. Se las revictimiza cuando se difunden datos erróneos (queriendo) sobre denuncias falsas o divorcios supuestamente injustos o cuando se niega directamente que exista un problema de violencia machista, se reclama un día del hombre y hay lamentos, además, de que es que se ha roto el modelo de familia cristiana y esto es lo que pasa. 

Ese mensaje cala y se explica en parte que el Informe de Juventud en España 2024 destaque que el 23% de los hombres jóvenes creen que la violencia de género es un invento ideológico. El 23%, el doble que en 2019. Pero la cosa no se queda ahí. Ese negacionismo empieza a aparecer también entre las chicas: una de cada ocho niega la violencia de género.

La invisibilidad general a la que están sometidas lesbianas, bisexuales o transexuales se torna en escaparate si son los radicales de derecha los que las atacan, como parte de la llamada cultura woke

¿Hay o no hay motivo por todo lo anterior para un 8 de marzo reivindicativo? Por eso y por el sexismo en la publicidad, y por el miedo a volver sola de noche a casa, a estar en espacios públicos que para el hombre son terreno diario, por los piropos que son agresiones, la falta de formación de jueces o fiscales o abogados sobre violencia machista, el acoso sexual online y las sextorsiones, los foros donde colgar vídeos de la novia desnuda o practicando sexo, por las protestas ante las clínicas donde se practican abortos y los políticos que legislan sobre los úteros, porque en las casas y en las escuelas no siempre se educa en igualdad, por el trabajo doméstico sin reconocer y la falta de investigación de enfermedades "de mujeres" como la endometriosis... 

¿Seguimos? 

La fuerza de nuestro futbol
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Combativo 8M. 

MOSTRAR BIOGRAFíA

Soy redactora centrada en Global y trato de contar el mundo de forma didáctica y crítica, con especial atención a los conflictos armados y las violaciones de derechos humanos.

 

Sobre qué temas escribo

Mi labor es diversa, como diverso es el planeta, así que salto de Oriente Medio a Estados Unidos, pero siempre con el mismo interés: tratar de entender quién y cómo manda en el siglo XXI y cómo afectan sus decisiones a la ciudadanía. Nunca hemos tenido tantos recursos, nunca hemos tenido tanto conocimiento, pero no llegan ni las reformas ni la convivencia prometidas. Las injusticias siempre hay que denunciarlas y para eso le damos a la tecla.

 

También tengo un especial empeño en la actualidad europea, que es la que nos condiciona el día a día, y trato de acercar sus novedades desde Bruselas. En esta ciudad y en este momento, la defensa es otra de las materias que más me ocupan y preocupan.

 

Mi trayectoria

Nací en Albacete en 1980 pero mis raíces son sevillanas. Estudié Periodismo en la Universidad de Sevilla, donde también me hice especialista en Comunicación Institucional y Defensa. Trabajé nueve años en El Correo de Andalucía escribiendo de política regional y salté al gabinete de la Secretaría de Estado de Defensa, en Madrid. En 2010 me marché como freelance (autónoma) a Jerusalén, donde fui corresponsal durante cinco años, trabajando para medios como la Cadena SER, El País o Canal Sur TV.

 

En 2015 me incorporé al Huff, pasando por las secciones de Fin de Semana y Hard News, siempre centrada en la información internacional, pero con brochazos de memoria histórica o crisis climática. El motor siempre es el mismo y lo resumió Martha Gellhorn, maestra de corresponsales: "Tiro piedras sobre un estanque. No sé qué efecto producen, pero al menos yo tiro piedras". Es lo que nos queda cuando nuestras armas son el ordenador y las palabras: contarlo. 

 

Sí, soy un poco intensa con el oficio periodístico y me preocupan sus condiciones, por eso he formado parte durante unos años de la junta directiva de la ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) España. Como también adoro la fotografía, escribí  'El viaje andaluz de Robert Capa'. Tuve el honor de recibir el XXIII Premio de la Comunicación Asociación de la Prensa de Sevilla por mi trabajo en Israel y Palestina y una mención especial en los Andalucía de Periodismo de la Junta de Andalucía (2007). He sido jurado del IV Premio Internacional de Periodismo ‘Manuel Chaves Nogales’.

 

 


 

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