Los caleseros de Palma se rinden a las galeras eléctricas de 90.000 euros que podrían sustituir a los caballos: "Los tiempos han cambiado"
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Los caleseros de Palma se rinden a las galeras eléctricas de 90.000 euros que podrían sustituir a los caballos: "Los tiempos han cambiado"

Turistas alucinan, los conductores lo tienen claro… pero hay un problema: el precio y las ayudas.

Una imagen de Palma de Mallorca.GETTY

La imagen ha sorprendido a muchos en pleno corazón de Palma: una calesa sin caballos, silenciosa, elegante y con un aire vintage que ha conquistado a turistas y curiosos. Lo que parecía una rareza empieza a tomar forma como una alternativa real. Y lo más llamativo es que los propios caleseros ya no se resisten al cambio.

"Los tiempos han cambiado", reconocen con claridad mientras prueban estos nuevos carruajes eléctricos que podrían transformar por completo una de las estampas más tradicionales de la ciudad.

De la polémica al cambio: un sector cansado de las críticas

Durante años, las galeras tiradas por caballos han sido uno de los grandes atractivos turísticos de Palma… pero también uno de los focos de debate. Las críticas por el bienestar animal han ido en aumento y han puesto contra las cuerdas a un gremio que ahora parece dispuesto a dar un paso adelante.

Ese desgaste ha sido clave. "Queremos cambiar", admiten varios conductores, conscientes de que el modelo actual tiene cada vez menos encaje social.

Y en ese contexto han aparecido estas nuevas calesas eléctricas, que no solo eliminan el uso de animales, sino que además ofrecen una imagen renovada.

"¡Estas sí que nos gustan!": turistas rendidos al nuevo modelo

La reacción en la calle ha sido inmediata. A las puertas de la Catedral de Mallorca, donde se han realizado las primeras pruebas, los comentarios no dejaban lugar a dudas.

"¡Estas sí, estas sí que nos gustan!", se escuchaba entre los visitantes. Otros lo resumían en una palabra muy de moda: "aesthetic".

El diseño ha sido clave en ese impacto. Lejos de romper con la tradición, estos vehículos mantienen una estética clásica, con madera noble, asientos de cuero y una capota que recuerda a los carruajes de otra época.

"Son guapísimos, de alta calidad", dicen los propios caleseros, sorprendidos por el acabado.

Un lujo sobre ruedas… a 90.000 euros

Pero no todo es entusiasmo. El principal obstáculo está claro: el precio.

Cada una de estas galeras eléctricas ronda los 90.000 euros, una cifra que muchos consideran inasumible sin apoyo institucional. "Es muchísimo dinero", reconocen.

Por eso, aunque el interés es real, el salto definitivo depende en gran medida de las ayudas públicas. "Necesitaríamos ayuda del Ajuntament", explican, aunque no son especialmente optimistas.

Un proyecto que ya estuvo sobre la mesa

Lo cierto es que esta idea no es nueva. En la legislatura anterior ya se había planteado un plan piloto para sustituir los caballos por vehículos eléctricos, con un presupuesto de un millón de euros.

Sin embargo, el cambio político dejó el proyecto en el aire. "La izquierda sí que nos ayudaría a cambiar los vehículos", comentan algunos caleseros, evidenciando que la transición también depende del contexto político.

Silenciosas, rápidas y adaptadas a la ciudad

Más allá del debate, lo que está claro es que el modelo funciona. Estas nuevas calesas pueden circular por el casco antiguo sin problemas, alcanzan los 25 kilómetros por hora y mantienen la esencia del paseo turístico.

Sin ruido, sin esfuerzo animal y con una estética que, lejos de restar, suma.

Quizá la imagen más potente de esta transición no está en los números ni en los discursos, sino en lo que se ha visto durante las pruebas: turistas fotografiando la calesa eléctrica mientras, a pocos metros, los caballos esperaban apoyados contra la pared.

Una escena que resume perfectamente el momento de cambio.

Un futuro que ya está en marcha

Aunque todavía no hay una decisión definitiva, el camino parece claro. El sector ya no habla de si cambiar o no, sino de cuándo y cómo hacerlo.

"Queremos cambiar", repiten. Pero necesitan ese empujón final.

Porque lo que empezó como una prueba… podría convertirse en una revolución en las calles de Palma.

Y esta vez, con electricidad en lugar de riendas.

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Soy redactor de actualidad en El HuffPost España. Mi objetivo es que no te pierdas nada, sea la hora que sea, estés despierto o dormido.

 

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Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

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