La reseña a un bar que está dando la vuelta a las redes por la respuesta de un camarero: "Lo que unos llaman flojos otros lo llamamos educación"
Un cliente cargó contra un establecimiento por pedirle que quitara las piernas de una silla y por colocarle un posavasos bajo el cubata.

Las reseñas de bares y restaurantes suelen dejar anécdotas de todo tipo. Algunas alaban la comida, otras critican el servicio y no faltan las que terminan haciéndose virales por motivos inesperados. La última pertenece a esta tercera categoría.
Todo comenzó con una reseña de una estrella en la que un cliente cargaba duramente contra un establecimiento por una situación que, para muchos usuarios de redes sociales, resultó cuanto menos llamativa.
Según el texto publicado, el motivo principal de su enfado fue que un camarero le pidiera que retirara la pierna de una silla vacía que había junto a su mesa.
"Penoso, pero aún más patético el camarero que te atiende, porque apoyé la pierna en la silla que tenía vacía en la mesa y me dijo que por favor la quitara como si fuera una silla de tela y son de plástico", comienza escribiendo.
El cliente continúa asegurando que el trabajador tenía "pinta de modernito" y llega a calificarlo de "modernito flojo", argumentando que únicamente quería evitar tener que limpiar la silla.
Pero la crítica no termina ahí. La reseña añade que, cuando estaba terminando su cubata, el camarero llevó un posavasos para apoyar la bebida, algo que el cliente interpretó como otra muestra de que en el local "no quieren limpiar ni las mesas ni las sillas".
"Lo que unos llaman flojos..."
La publicación habría pasado desapercibida de no ser porque el perfil de X @soycamarero, dedicado desde hace años a compartir historias relacionadas con la hostelería, rescató la captura y la acompañó de una frase que ha concentrado buena parte del debate. "Lo que unos llaman flojos otros lo llamamos educación."
El mensaje supera ya las decenas de miles de visualizaciones y acumula cientos de reacciones de usuarios que han convertido la escena en un nuevo debate sobre las normas básicas de comportamiento en bares y restaurantes.
Muchos consideran lógico que un trabajador pida no apoyar los pies sobre una silla que después utilizará otro cliente o que coloque un posavasos para evitar manchas innecesarias en la mesa.
Otros, en cambio, creen que determinadas peticiones pueden resultar excesivas dependiendo del contexto o de la forma en que se hagan.
Un debate que va más allá de un bar
La publicación ha terminado abriendo una conversación que trasciende el caso concreto.
¿Hasta qué punto determinadas normas responden a la limpieza del establecimiento y hasta qué punto tienen que ver simplemente con la educación y el respeto por el mobiliario o por el trabajo de quienes atienden el local?
Esa es la pregunta que ha quedado flotando entre miles de comentarios.
Y, como suele ocurrir con este tipo de historias virales, la protagonista ya no es tanto la reseña como el debate que ha generado. Porque lo que para un cliente fue una muestra de "flojera", para muchos usuarios no deja de ser una cuestión de cortesía hacia quienes, cuando termina el servicio, son precisamente los encargados de dejar esas mesas y esas sillas listas para el siguiente comensal.
