Un profesor da la razón por la que todavía pide los trabajos escritos a mano
No es el único en opinar así.
El profesor y académico Felipe López (conocido en X como @tantricum) ha publicado un tuit en el que ha contado lo que hace con sus alumnos a la hora de pedirles trabajos o entregas durante el curso escolar.
En medio del debate de cómo actuar con la Inteligencia Artificial en el mundo de la educación y de si se trata de una herramienta buena para usarla o, en cambio, es una aplicación que más bien juega una mala pasada, López ha dado su opinión y ha comentado la técnica que él sigue.
El docente ha compartido una noticia en la que se afirma que "leer en papel y escribir a mano generan más actividad cerebral y aprendizajes significativos" y ha asegurado que él precisamente hace eso y les pide que hagan las entregas a mano.
"A mis alumnos les pido sus trabajos a mano. Así sea que copien o bajen su información de Chat GPT o cualquier otra plataforma de IA, al transcribirla a mano algo se les queda y activan partes del cerebro que cada vez se usan menos", ha explicado López.
Además, ha insistido que en el hecho de escribir sobre papel "implica activar modos de pensar (crear, dudar, cuestionar) que le dan sentido al uso del lenguaje precisamente como la esfera semántica donde el decir y el interpelar se rencuentran".
La voz de los expertos
Tal y como se puede leer en un artículo de The National Geographic, numerosos especialistas de todo el mundo siguen defendiendo la importancia de escribir a mano y no dejarse llevar solo por el uso de las máquinas.
Por ejemplo, Naomi Susan Baron, profesora emérita de lingüística en la American University de Washington D.C. (Estados Unidos), afirmó lo siguiente: "Estadísticamente, la mayoría de los estudios sobre la relación entre la escritura a mano y la memoria [incluidos los realizados en Japón, Noruega y Estados Unidos] muestran que las personas recuerdan mejor las cosas que han escrito manualmente que las que escriben en un ordenador".
Otra con la que habló la prestigiosa revista fue Mellissa Prunty, lectora de terapia ocupacional en la Universidad Brunel de Londres (Reino Unido), que llegó a la siguiente conclusión: "Se ha demostrado que este nivel más profundo de procesamiento, que implica relacionar los sonidos con las formaciones de las letras, favorece la lectura y la ortografía en los niños".