La historia de Ray Krone serviría de argumento a una película con final feliz. Pasó diez años en prisión, tres de ellos en el corredor de la muerte, por un asesinato que pruebas de ADN demostraron que no había cometido. Tras recuperar su libertad, se ha convertido en portavoz de Witness to Innocence, una asociación para la abolición de la pena de muerte en la que trabajan otros expresos que estuvieron a punto de ser ejecutados.

Un día de 2002 recibió una llamada de su abogado preguntándole qué le apetecía comer. Ray Krone se quedó en blanco al otro lado del teléfono, en una prisión de Arizona. Era la noticia de su libertad.

fotos del corredor de la muerteFoto de archivo

Desde entonces cuenta su historia por el mundo para evidenciar los errores que puede cometer el sistema judicial. Tenía 35 años cuando fue arrestado acusado de agresión sexual y asesinato de la camarera de un bar que frecuentaba en Arizona. Según una de las pruebas, su dentadura 'encajaba' con una marca en el cuerpo de la víctima. Tuvo que pasar una década hasta que unas pruebas de ADN demostraron lo contrario.

Su caso fue muy mediático porque con él eran cien las personas que hasta 2002 se habían salvado en Estados Unidos de ser ejecutadas al quedar probada su inocencia. El año pasado fueron ejecutadas en Estados Unidos 43 personas, las mismas que en 2011, pero en 9 estados (frente a los 13 del año anterior), según datos de Amnistía Internacional.

Estas son algunos detalles que cuenta sobre su experiencia Ray Krone, que vuelve a España para promover la labor de Witness to Inocence junto a su pareja, Cheryl Nail, a la que ha conocido en su segunda vida.

Loading Slideshow...