INTERNACIONAL

Man Haron Monis, un clérigo radical armado, mantiene secuestradas a decenas de personas en un café de Sidney

15/12/2014 07:55 CET | Actualizado 15/12/2014 15:53 CET

Un hombre armado mantiene retenidas a decenas de personas en una cafetería del centro de Sidney (Australia) desde hace varias horas. La Policía ha revelado la identidad del asaltante: un clérigo radical llamado Man Maron Monis, de 50 años de edad, que fue acusado en 2013 de ser cómplice en el asesinato de su exmujer.

La Policía australiana ha cerrado parte del centro de la ciudad tras conocer el secuestro. Monis, que también es conocido como jeque Haron y Mohamad Hasan Manteghi, nació en Irán y, en la actualidad, vivía en Bexley North, en el sur de Sidney, ha obligado a varios de los rehenes a colgar una bandera con el lema en árabe "No hay más Dios que Ala y Mohamed es el mensajero de Ala". La cadena local ABC afirma que no es un emblema del Estado Islámico (EI), sino una shahada o declaración de la fe islámica.

Según el Sydney Morning Herald, Monis fue acusado de ser cómplice en el asesinato de su exmujer, que era la madre de dos niños. Posteriormente, ha sido acusado de más de 50 cargos por agresión sexual y comportamiento indecente por la etapa en la que ejerció como "curandero espiritual" hace una década en el oeste de Sidney. En su edición digital, el rotativo señala que la Policía ya se había fijado en él también por haber escrito cartas ofensivas a las familias de soldados australianos muertos.

El secuestrador asegura haber plantado cuatro bombas (dos en el café y otras dos en el distrito financiero de la ciudad) y ha reclamado a la Policía que le haga llegar una bandera del Estado Islámico. También ha pedido hablar directamente con el primer ministro australiano, Tony Abbott, según ha declarado un rehén a Channel 10.

Otros rehenes están publicando en sus redes sociales las reivindicaciones del secuestrador, como explican varios reporteros de medios locales en Twitter:

Al parecer, sería el propio secuestrador quien estaría dictando estas publicaciones a los rehenes, tal y como informan medios locales, que aseguran que los mensajes que aparecen tanto en Facebook como en Twitter son idénticos.

Según la cadena ABC, la Policía australiana había pedido en un principio no desvelar la identidad del secuestrador ni publicar un vídeo en el que se ve a uno de los rehenes explicando las reivindicaciones del secuestrador.

El secuestro tiene lugar en el Lindt Chocolate Cafe, situado en la zona financiera Martin Place. Según Catherine Burn, vicecomisionada de la policía australiana, las autoridades piensan que los rehenes "no superan los 30". Sin embargo, un periodista de la cadena 7News, cuya redacción se encuentra al lado del lugar del secuestro, afirma que los secuestrados son una quincena de personas y que, entre ellos, no hay niños:

De momento, cinco personas han logrado huir del secuestro, ya que tres hombres lograron salir de la cafetería, dos por la puerta principal y otro por una salida de emergencia, sin estar claro si el trío escapó o fue liberado por el secuestrador. Casi una hora después, las cadenas de televisión transmitieron imágenes de otras dos mujeres que salían corriendo del local.

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Decenas de policías preparados para intervenir y miembros de la brigada para desactivación de explosivos rodean el edificio donde se encuentra la cafetería a la espera de ordenes o nuevos acontecimientos.

Las autoridades, que ya han calificado este como un "acto terrorista", rastrean a fondo la Casa de la Ópera de Sídney, marcada como objetivo por Al Qaeda, en busca de posibles artefactos explosivos.

"SIEMPRE HAY GENTE"

"Fui a entrar en la cafetería, pero la puerta estaba cerrada. Nunca está cerrada. Me fijé y vi a gente sentada en el suelo y un hombre con un pañuelo (en la cabeza) y barba andando entre ellos. Entonces fue cuando llegó la policía y los rehenes se pusieron con los brazos abiertos contra los cristales", dijo un testigo al canal ABC 24 hours.

Una trabajadora del establecimiento que ha sido secuestrado, cuyo turno comenzaba a las 11 de la mañana, aseguró a la radio que el local suele estar lleno a estas horas.

"Es un lugar en el que siempre hay gente. A muchos los veo todos los días, son como una familia. Es bueno que no esté allí, dentro con ellos. Pero, por otra parte, me gustaría estar allí y decirles 'todo va a salir bien'", dijo la trabajadora.

"DESCONOCEMOS SUS INTENCIONES"

El primer ministro de Australia, Tony Abbott, ha asegurado que el secuestrador actúa por "motivaciones políticas". "Es profundamente estremecedor que gente inocente sea retenida como rehén por una persona que reivindica motivaciones políticas", ha afirmado.

El mandatario australiano alabó la "profesionalidad" de la Policía al remarcar que las fuerzas del estado están "preparadas" para actuar frente a estos casos. "Es un incidente perturbador (...) Entiendo la preocupación de los australianos, pero les insto a ejercer la prudencia", sentenció el jefe del Ejecutivo australiano.

Los líderes de la comunidad islámica de Australia han condenado de manera pública el incidente, al señalar que el suceso va contra los preceptos del islam. En septiembre pasado, las autoridades australianas elevaron la alerta terrorista a lato por la posibilidad de posibles ataques terroristas a cargo de una sola persona, pequeños grupos o grandes organizaciones.