POLÍTICA

Fenómeno Compromís

06/06/2015 09:58 CEST | Actualizado 06/06/2015 09:58 CEST
EFE

Las encuestas a pie de urna les sitúan como quinta fuerza valenciana. Las televisiones vaticinan que quedarán tras PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos. Cerca de las Torres de Quart, en su cuartel general de Guillem de Castro, el núcleo de Compromís sigue la noche electoral el 24 de mayo. Han decidido no alquilar un hotel. Viven los resultados en sus oficinas y han pedido al ayuntamiento instalar un escenario en la cercana plaza del Pilar, espacio de una de las fallas más aplaudidas de la ciudad. Nervios.

De repente, llega el “subidón” y la “emoción”, según confiesan algunos de los presentes aquella noche. Compromís consigue triplicar su representación en Les Corts y pasa de 6 a 19 diputados. El 18,19% de los valencianos ha depositado en la urna la papeleta que lidera la luchadora y mediática Mónica Oltra. En total, suman 452.654 votos frente a las 176.213 que habían logrado en 2011. El PP y el PSOE les superan en sufragios, pero sufren unas caídas espectaculares. Y, además, la coalición vence a los ciclones emergentes de Podemos y Ciudadanos, que arañan 13 asientos en el parlamento.

Las cuentas salen. La Comunidad Valenciana ha girado a la izquierda y una unión de PSOE, Compromís y Podemos puede arrebatar la Generalitat Valenciana al PP de Alberto Fabra, que ha dominado esta autonomía veinte años. Ahora las tres formaciones están en plena negociación para formar un Gobierno de izquierdas -queda por decidir si la Presidencia será para el socialista Ximo Puig o para Oltra-. Pero también suman para desbancar a Rita Barberá y aupar a Joan Ribó (Compromís) como alcalde de Valencia, ya que ha quedado segundo a tan solo un escaño de la mítica regidora.

Compromís se han convertido en un auténtico fenómeno en la Comunidad Valenciana y en el resto de España muchos se preguntan quiénes son. Es una coalición formada por tres partidos políticos: Bloc Nacionalista Valencià (BLOC), Iniciativa del Poble Valencià (IdPV) y Verds-Equo. El primero de ellos es la organización progresista valencianista, que se fundó como partido 1998, y que recoge algunas de las tendencias nacionalistas de esta comunidad. El segundo es una escisión de Izquierda Unida y a él pertenece Oltra. La ‘tercera pata’ es la ecologista y, además, en los últimos años se han ido sumando una serie de independientes que se han resguardado ya bajo el paraguas de Compromís.

¿CÓMO ES COMPROMÍS?

El actual Compromís tiene su origen en las elecciones de 2007, cuando concurrieron estos partidos junto a Izquierda Unida en la Comunidad Valenciana. Todos integraron un grupo parlamentario en Les Corts, pero una división interna en IU hizo que se rompiera. Ese fue el embrión. Con la actual composición, la coalición se presentó ya en 2011 y logró 6 diputados.

En estos momentos hay unos 17.000 militantes y simpatizantes, según explica Àgueda Micó, responsable de organización y portavoz del Bloc. Precisamente, su partido es el que tiene mayor estructura. Específicamente, hay unos 4.500 militantes en Compromís -que pagan una cuota anual de 75 euros- y el resto son simpatizantes. La tendencia en los últimos años, comenta, es que ya se acerca más gente para adherirse a la coalición en sí que a una de las tres facciones.

“Desde el principio Compromís empieza a ser algo más que los tres partidos, esa es la clave, estamos en sintonía con lo que está pasando desde 2011, cuando todavía no estaban Podemos y los partidos emergentes. La gente nos identifica desde entonces como una nueva forma de hacer política”, confiesa.

monica oltra

Joan Ribó y Mónica Oltra

Además, su propia estructura ha hecho que hayan tenido que consensuar desde su nacimiento entre ellos. Algo que les ha provocado también algún dolor de cabeza interno, pero que ahora supone un ensayo para la nueva etapa política que arranca en España. “Hoy jugamos con ventaja porque sabemos lo que es estar pactando y negociando constantemente. Estamos acostumbrados a funcionar de esa manera”, apostilla Micó.

Las distintas familias reconocen que cada día que pasa la vida propia de estos partidos se diluye más en Compromís y, por ejemplo, las asambleas del Bloc delegan ya muchas de sus decisiones en las de la coalición. No tienen la figura de un secretario general, sino que hay varios portavoces y tienen dos órganos de dirección: la Comissió Executiva Nacional y el Consell General. Para sacar adelante una propuesta se requiere mayoría cualificada y se ponen como ejemplo de “democracia consensual”.

Su trabajo en Les Corts ha sido “brutal” durante estos cuatro años, valora la portavoz del Bloc, quien subraya la importancia de las nuevas tecnologías en su crecimiento, ya que mucha gente empezó a interesarse en ellos cuando vieron vídeos en Youtube de las intervenciones de sus diputados, especialmente de Oltra. “Soy de un pueblo pequeño y mucha gente me decía que cuando estaba cabreada se ponía algún vídeo de Mónica interpelando a Camps o Fabra, se tranquilizaba y se desahogaba”, comenta Micó. En este sentido, asegura: “A cualquier ciudadano le gustaría ser Oltra y poder decirle a la cara a los corruptos lo que ella dice”.

La denuncia de la corrupción ha sido una constante en el relato de Compromís y han encabezado campañas como RitaLeaks, en la que desvelaron los excesivos gastos de viajes y representación de la regidora de la capital valenciana.

“UNA COOPERATIVA POLÍTICA”

“Somos una cooperativa política con un diseño diferente al tradicional, donde hemos convergido diferentes organizaciones desde la pluralidad. Una política basada en la honestidad y en la transparencia como valores fundamentales”. Así define a esta organización Mireia Mollà, una de sus parlamentarias más conocidas y cabeza de lista por Alicante.

Han sido unos años, prosigue, “complicados y laboriosos”. “Éramos seis diputados frente a los 55 del PP”, resume Mollà, quien señala que el Parlamento era un “búnker” y que hasta su llegada ni se difundían las intervenciones de los miembros de Les Corts. “La comunicación ha sido fundamental”, reflexiona, y añade que han sido muchos “días dando el callo, en la calle, con muchas visitas, con muchas reuniones con la gente”.

compromís

“Hemos llegado a ciertos sectores que también se sentían huérfanos, como la gente joven, que no está cargada con mochilas de partidos tradicionales o que piensa que la memoria les tiene que seguir guiando. Ellos han sido nuestra red de difusión imparable, gente muy joven moviéndose”, incide.

Según Mollá, ahora encaran la fase para la que se habían estado preparando. “Tenemos mucha ilusión, sabiendo también que no será fácil. En la campaña ya lo hemos dicho, la construcción de gobiernos plurales siempre es más trabajosa, pero es enriquecedora”, asevera.

“UN PODEMOS ANTES QUE PODEMOS”

Si la izquierda está fragmentada en toda España, en la Comunidad Valenciana todavía se acentúa más la situación. Los votantes con ganas de cambio tenían en sus manos las papeletas del PSOE, Podemos, Compromís e Izquierda Unida. La llegada de los de Pablo Iglesias era una incógnita. Pero, al final, ha sido la comunidad donde han tenido un resultado más discreto al quedar en quinta posición.

“Somos una especie de Podemos anterior a Podemos”, comenta Julià Álvaro, de portavoz de Verds-Equo. ¿Y en qué se diferencian? Responde que en tres aspectos principalmente. El primero es que ellos no están defendiendo “promesas”, sino que ya llevan años haciendo una tarea en las instituciones. El segundo, su preocupación por el medio ambiente y las sostenibilidad. Y en tercer lugar: “Nuestro centro de decisión está en el País Valenciano, no dependemos para nada de Madrid ni de Barcelona, somos absolutamente soberanos”.

Ahora que ya huelen la moqueta tienen claro que no están para “gestionar lo que hay, sino para superarlo y cambiarlo”, subraya Álvaro. Uno de los grandes retos que tienen ahora, continúa, es “hacer políticas transversales para rescatar a las personas y sacar a la gente de la pobreza”. Otras de sus prioridades son “la regeneración democrática” y el cambio hacia un modelo más sostenible, que no sea “depredador”. También apunta que una de las tareas fundamentales del nuevo Gobierno que nazca será presionar para cambiar el sistema de financiación autonómica, ya que, en su opinión, perjudica a la Comunidad Valenciana.

“Tenemos una doble sensación. Por una lado, alegría, y, por otro, vértigo. Pero estoy seguro de que lo vamos a hacer muy bien”, remata Álvaro.

Ha llegado la hora de la acción.

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