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El día después

07/09/2012 11:50 CEST | Actualizado 07/11/2012 11:12 CET

Ayer se produjeron dos acontecimientos de indudable trascendencia para Europa y España. Son, naturalmente, la decisión de Draghi de comprar deuda a corto en el mercado secundario y el desembarco de Merkel y 100 empresarios alemanes con motivo del encuentro hispano-alemán. ¿Están las cosas más claras el día después?

A mi juicio no, o no del todo.

Está claro el compromiso del BCE de comprar de forma ilimitada deuda, y esto es un balón de oxígeno, pero este balón de oxígeno está precintado, y no puede ser utilizado hasta que no se le quite el precinto, pidiendo el rescate y pagando el peaje derivado de la estricta condicionalidad.

La única condicionalidad estricta asumible sería la de pagar la deuda, ya que los recortes impuestos hasta el momento han traspasado ya el límite de lo que la sociedad española, y nuestros fundamentos económicos pueden aguantar; así que cualquier condición añadida no se podría valorar como un paso más "en la senda reformista" (eufemismo muy utilizado por el Gobierno) sino como otro empujón por el camino de perdición en el que estamos avanzando.

La expresión del Sr. Rajoy en el día de ayer de que "por el momento" no tocará las pensiones, a la vista de lo ocurrido con el despido, los impuestos o la sanidad, ¿hay que entenderla como un "desde luego, sí que tocaré las pensiones"?

¿Se va a repetir la jugada política, con los resultados conocidos, de escamotear y retrasar la decisión del rescate para soslayar el 21 de octubre, cómo se hizo con los presupuestos 2012 y las elecciones andaluzas?

El tacticismo en la toma de decisiones de nuestro Gobierno está poniendo en jaque nuestra seriedad en Europa. Los duros recortes, la falta de transparencia y la prepotencia están afectando gravemente, ante la gran mayoría de la sociedad española, la credibilidad de nuestras instituciones democráticas y provocando el alejamiento, cada día mayor, entre estas y la ciudadanía.

La Sra. Merkel procura estar muy cercana al pueblo alemán en sus decisiones; a esta cercanía debería añadirle una fuerte dosis de pedagogía y explicarle que, lo que hoy ocurre en España tiene mucho que ver, en el pasado reciente, con la estrategia de la banca alemana para rentabilizar los excedentes alemanes a corto plazo, y con la política monetaria del BCE para sacar a Alemania del estancamiento que padecía a principios de este siglo.

El Sr. Rajoy está alejado absolutamente de lo que opina la mayoría del pueblo español, y de lo que afirmó en su programa. Su capacidad de explicación de lo que pasa, y por qué se toman estas decisiones, es nula.

Por eso, en esta situación de especial trascendencia, se debe de convocar a Referéndum, tal y como marca la Constitución Española, al pueblo español, para que pueda dar su opinión sobre lo que está pasando.

Del encuentro hispano-alemán, una vez analizado el extracto seco en su contenido, se puede deducir:

  1. La economía productiva española está mucho mejor, y así lo reconocen los empresarios alemanes -muchos de los asistentes representan a grupos empresariales con fuertes intereses en España- que lo que se deriva de las oscilaciones de la bolsa y la prima de riesgo. Hay una disociación radical entre la economía productiva y la financiera, perjudicando claramente a la primera.
  2. El Gobierno alemán no nos impone nada -¡faltaría más!- pero sí "exige que nos autoexigamos hacer los deberes". Se trata de seguir con más sacrificios que fructificarán con el paso del tiempo.

Que el tiempo le dará la razón es el argumento al que se aferra, para justificar sus recortes, el presidente del Gobierno. La realidad es que los recortes ya están dando frutos negativos; no hay más que ver el aumento de los despidos y, en agosto, la reducción de las contrataciones en general y las indefinidas en particular para saber los efectos de la Reforma Laboral, por poner un ejemplo.

Para exigir un cambio de rumbo, más de 150 organizaciones hemos convocado una marcha de protesta el 15 de septiembre, sábado, por la mañana en Madrid. Esperamos una presencia multitudinaria de todas las personas que creemos que este no es el camino y que hay otra alternativa económica y social más justa, eficaz y equilibrada preservando el Estado social y democrático de derecho que consagra nuestra Constitución.